El tigre de AMLO

El desafortunado comentario emitido en días recientes por el candidato a la presidencia de la República por la coalición “Juntos haremos historia”, Andrés Manuel López Obrador, en torno a que “si las elecciones son limpias y libres, me voy a Palenque; si se atreven a hacer un fraude electoral, yo me voy a Palenque y a ver quién va a amarrar al tigre…”, no le abonan al clima de paz social ni a la democracia, y sí enracen el ambiente y le abonan a la inseguridad galopante en el país.

Incluso, fue más allá al señalar durante  la Convención Nacional de Banqueros celebrada en Acapulco que “el que suelte el tigre que lo amarre, yo ya no voy a estar deteniendo a la gente luego de un fraude electoral, así de claro, yo por eso deseo con toda mi alma que las elecciones sean libres y limpias y que decida el pueblo quién será el presidente…”

Las interpretaciones a lo anterior fueron tales que el mismo abanderado presidencial tuvo que salir a “aclarar” su dislate en sus redes sociales, aunque no fue una mala interpretación, pues no fue una declaración tácita, sino expresa.

¿Qué es lo que pretende o busca López Obrador con su declaración inequívoca y que le podría restar en lugar de sumar a sus preferencias electorales? En cada elección pronostica que habrá fraude o amenaza con que sus adláteres podrán iniciar un movimiento social si no resultase ganador en la contienda cívica. Una vez más suelta al felino adelantando que él no es ni será el responsable de que no esté amarrado este. Si es el puntero en las encuestas, qué necesidad de la advertencia que, dicho sea de paso, le puede causar un efecto en contrario.

En la mayoría de las encuestas -no en todas-, AMLO aparece arriba, y en las últimas de hecho aparece con un 34 por ciento, seguido de Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente”, con 21%, y en tercer sitio se encuentra José Antonio Meade, con 13% de las preferencias. Y los tres independientes, la mejor colocada es Margarita Zavala con 5%, Armando Ríos Piter y Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, comparten el último peldaño con 1 por ciento.

No debe cantar victoria AMLO, pues durante la campaña de 2006, tuvo 31% de preferencia electoral en las encuestas contra 26% de Calderón y Madrazo 15%, y una semana antes de la elección, en la última encuesta, los números quedaron así: 36%, 34% y 26%, respectivamente. Y la historia nos  dice que FCH ganó por 0.56%. Y en 2012 ocurrió lo mismo: la distancia entre candidatos fue disminuyendo al paso de las campañas. Peña Nieto le ganó por un margen menor.

Por lo que no se descarta pase lo mismo en este 2018. El que quede en segundo sitio es determinante de cara al triunfo, por lo que no den por muerto a José Antonio Meade.

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