Los Apuntes de Hoy

Por José Rodríguez Negrete

 

Un robo las casetas de cobro

Desde hace más de 40 años que nació la idea de construir carreteras de primera para tener una buena comunicación interna, como en los países del primer mundo, pero no faltó quién, con la mentalidad centavera, dijo que se podrían cobrar unos pesos para la recuperación de los grandes inversionistas que lograron la maravilla de tener carreteras de primer nivel; ah, pero que sólo se concesionarían por 30 años y después pasarían a formar parte de los estados que las tuvieran, pero nada, entró la corrupción, los concesionarios lograron otros treinta años y la explotación de la “minita” parece que ahora será para toda la vida.

Lo malo de este negociazo fue que las casetas empezaron a cobrar a su desvergonzado antojo, que va desde los cien o cinto cincuenta hasta los 800 o 900 pesos por unidad, dependiendo el tipo de vehículo y así fue como ahora se está haciendo difícil que los mexicanos podamos circular por nuestras carreteras como fue originalmente la idea.

Por ejemplo, en el caso de las casetas que existen entre Guadalajara y Manzanillo, que son tres, el poderte trasladar de un lado a otro te resulta pagar casi setecientos pesos de ida y otros 700 de regreso, esto para un vehículo familiar, pero si hablamos de un camión de 20 toneladas o un tráiler de doble eje, tienen que pagar más de 800 pesos por unidad; aquí en Manzanillo salen diariamente del puerto mil tráileres, independientemente de los otros mil que entran de vacío y los otros mil doscientos  vehículos familiares que entran y salen del destino turístico fuera de temporada. Entonces, de cuánto estamos hablando que entran a las arcas de estos desgraciados aprovechados sinvergüenzas.

Sí, efectivamente, son miles de millones de pesos los que se cobran diariamente y todo mundo se pregunta a dónde van a parar todos estos miles de millones de pesos, quiénes son los dueños, por qué gozan de tanta impunidad, cuántas veces se ha pagado esa carretera, entre cuántos se reparten estas toneladas de dinero.

En el fin de semana anterior, un grupito de personas, con mucho valor civil, tomó la caseta de Cuyutlán, mejor conocida como la de “Tepalcates”, y se armó una trifulca, medio pacífica, en donde intervinieron esquiroles y elementos de la policía estatal, tratando de evitar que se liberara ese camino, en base precisamente al artículo constitucional que habla sobre la libertad de tránsito.

Los gritos y sombrerazos de los manifestantes, esquiroles y policías subieron tanto de tono que las cosas se caldearon y a punto estuvieron de llegar a los golpes, afortunadamente las cosas no llegaron a mayores y tanto los esquiroles como los elementos de la policía estatal, que nada tenían que hacer en esa área, les cayó el veinte y aceptaron que se abriera para unos cuántos y todo volvió a su normalidad; al día siguiente todo mundo sigue pagando sumisamente los altos costos de peaje que se han dado en cobrar en esta caseta que se considera una de las más caras del país.

Algo se tiene que hacer antes de que la sangre llegue al río, los colimenses ya están hartos del abuso y el disimulo de las autoridades, no puede ser que se afecte tanto de este manera la economía de las familias locales y de pasadita al turismo que nos visita.

Cuándo se pueden negociar las cosas y que se distribuya más equitativamente ese tangible robo a ojos vistos, de manera que nadie salga perjudicado. Soida.

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