Reflexiones de vida

Eduardo Lomelí G.

 

El amor se ha de formado.

La banca de aquel parque lucia a una chica de ojos tristes la desesperación y una profunda desilusión reinaba en aquella mirada, esa joven se encontraba del amor decepcionada, al acercarme pregunté.

¿Por qué entristecen tus ojos muchacha?-. Con notable melancolía me miró. De pronto rompió el silencio y su boca imploraba.

-Necesito un cariño que me haga sentir la vida, una caricia nocturna que me arrulle sin medida, un beso por la mañana que alegre mi existencia, he rodado entre manos que no valoran mi esencia, he ofrecido cariño sin límites ni treguas, a cambio he recibido  la puñalada traidora.

-¿Qué es lo que más te lastima del caballero que te corteja muchacha?-. La miré fijamente, calculador preguntaba para poder dar un respuesta a su tristeza.

-Que solo miren en mí la escultura de mi cuerpo, mi aterciopelado rostro, ¡por qué los hombres no entienden que existe una belleza más importante que la apariencia física!-. Desesperada levantaba la voz.

Robando historia al recuerdo de mi preciada juventud, respondí comprendiendo su tristeza.

Porque tú misma chamaca, te has olvidado de esa hermosura, porque para conquistar al chico que te agrada, tratas de lucir tus mejores formas, porque tú misma te fijas principalmente en el aspecto físico del muchacho.

Cierto es que todos los tiempos ha existido esto, pero la mujer se reservaba para el hombre que acompañaría su vida hasta la muerte, de esa manera salía a relucir aquella hermosura, interna de la que hablas, hoy querida amiga. Cuando llegan al altar no existe nada que descubrir porque todo lo entregaron antes de tiempo.

El amor, el amor se ha deformado, ya no existe. Ni la canción, ni la rosa, ni el susurrante te quiero que hace temblar el alma, aquellas tardes lluviosas que para fundir dos corazones bastaba una sola sombrilla, aquellas tardes de cine, aquel andar por los parques; aquel nervio por rosar la mano de la persona amada.

La mujer solita sea perdido el respeto, si no existe sexo no puede ser tu noviecito, entre ustedes mismas se juzgan. Eres mojigata eres cursi, anticuada, se quitan entre ellas mismas el valor y aquel derecho de ser respetadas, no comprenden que con esa actitud pierden más ustedes, ruedan de mano en mano hasta que son rechazadas.

Mientras yo hablaba, ella apretaba sus parpados para retener las lágrimas que escapaban de sus ojos. Tomando conciencia y analizando la postura de mujer y hombre continué.

-Y el hombre, querida amiga también pierde. Se pierde el respeto así mismo, aquellos tiempos en que se esperaba una noche de bodas se ha olvidado, ya no existe nada por descubrir, el día de la boda el novio anda perdido de ebriedad, y sabes porque, porque ya no existe la ilusión porque ya no hay nada que entregarse el uno al otro, ¿cuántas manos pasaron por el cuerpo de quien será su mujer para toda la vida? ¡Poco importa eso! pero esto lo han hecho tan común que ya es normal entre ustedes, nada importan los principios ni la moral. El amor se ha disfrazado de negocios convenientes.

Ahora la mujer hasta paga por tener amantes, ustedes solas se han devaluado, nada es como el ayer.  ¡Exijan ser conquistadas! La mujer entre más difícil más interesante es.

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