Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

 

Si lo van a parar…háganlo

El proceso electoral para la sucesión presidencial y el relevo de varias gubernaturas, de bastantes alcaldías, de las cámaras baja y alta federales y muchos de los congresos estatales, como cada seis años y cada tres en las elecciones intermedias, altera lo cotidiano de la mayoría de los mexicanos, nos venga en ello interés o no. Para ser exactos, experimentamos una situación atípica.

Lo cierto es que antes de los tiempos de las instancias que organizan, vigilan y califican cada elección, ya un aspirante a candidato hacía campaña, creó y se adueñó de un instituto político, se autonombró su abanderado.

Dueño de un sospechoso capital, ha gastado millonadas, manejado las redes sociales a su antojo, lo mismo publicitándose que destruyendo, a tal grado que aprovechando errores de quienes gobiernan, abusos, desviaciones vergonzosas de miles de millones de pesos, logró hundir al PRI en el desprestigio total, al extremo de que sus dirigentes nada han hecho para defenderlo ni argumentado en defensa de una organización política que ha llevado al poder a auténticos pillos de siete suelas.

Es cierto que los gobernantes o funcionarios que han abusado de la confianza del partido que los llevó al poder y sus colaboradores merecen ser encarcelados y castigados de acuerdo a las leyes, pero, ¿son los únicos? Yo creo que deben estar involucrados otros servidores públicos de alto rango que debieron haber sabido de los millonarios desvíos, o peor, la administración pública es tan laxa que sus responsables ni cuenta se han dado. Lo dudo.

Total, que primero Andrés Manuel López Obrador es el candidato en campaña desde hace por lo menos diez años -¿dieciocho?-, y nada tonto, Ricardo Anaya ha repetido la tarea, desbancó al entonces líder del PAN, Gustavo Madero, que lo ayudó a llegar, acabó con las pretensiones de Margarita Zavala de ser abanderada por Acción Nacional y se coronó él mismo -dadas las comparaciones- como Napoleón Bonaparte, destruyó la ideología de derecha y conservadora que dio lugar al nacimiento del blanquiazul y amalgamó y sumó intereses con un partido de izquierda, de corte socialista. ¿Me explico?

Al PRI, la campaña sustentada en hechos auténticos de desfalcos protagonizados por gobernadores egresados de ese instituto político, le hizo y sigue haciendo daño, cuando debiera merecer la recriminación y la aplicación de la justicia cada individuo, que son quienes cometieron las tropelías, los delitos; hábilmente sus enemigos le achacan la culpa al Revolucionario Institucional, que en realidad no es un ente que pueda portarse mal o bien, es una especie de club en el que se agrupan equis personajes que se comprometen a ajustar su vida política según los principios ideológicos del propio partido.

Si fallan, son ellos, cada militante, y si cumplen y se ganan reconocimiento y aplauso, son también ellos, el partido no existe como ejecutante de acciones premiables o recriminables.

¿Por qué los dirigentes del PRI no se defienden?, se quedan callados cuando sus enemigos les refieren los actos de corrupción de sus militantes y no olvidemos que el que calla otorga. Pudieran decir que la inmoralidad en el ejercicio del poder no es exclusiva de priistas, también hay escandalosos casos protagonizados por quienes fueron abanderados por otros partidos políticos y fallaron; o aceptar que los corruptos incumplieron con la sociedad, con su familia, con ellos mismos y con el tricolor, pero sin dejar de destacar que no han escapado a la mano de la justicia y están en la cárcel sujetos a procesos o siendo buscados por las autoridades competentes.

No entiendo, los simpatizantes de López Obrador presumen desde hace años que la preferencia del voto es muy superior a la que reflejan las mediciones de otros presidenciables, esto sin pruebas, él mismo lo asegura; increíble pero cierto, Anaya acepta y pelea que está en segundo lugar, que en verdad es lo mismo que el ultimo.

Se ha repetido tanto la supuesta distancia que les lleva AMLO al resto de sus contrincantes que hasta yo la creo, se afirma que no hay retorno, que nada impedirá que sea él quien suceda a Enrique Peña Nieto -empiezo a creerlo-, al tiempo se busca cambiar la imagen de agresividad, su intolerancia, su mesianismo e inconformidad hacia lo que se ha hecho y se quiere hacer por los gobiernos priistas.

Se dice tanto que también empiezo a aceptarlo, su tesis de amor y paz, y está convenciendo a millones, así que como están las cosas quizás Ricardo Anaya logre el primer domingo de julio un segundo lugar en el conteo de votos, José Antonio Meade el tercero y Margarita y El Bronco se dividan el cuarto y quinto, pero el primero -al parecer- a AMLO nadie se lo quita.

Así las cosas, si El Peje no desbarra o no le encuentran algún detalle que lo baje en las preferencias del electorado, va a ganar. Como él dijo: “A la tercera va la vencida”. Yo creo que si tienen argumentos en su contra debieran haberlos usado antes y si no los tienen, “la suerte está echada”.

 

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