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Porfirio Díaz toma la ciudad de México

 

Por Rafael Tortajada

La guerra de intervención por parte de los franceses que apoyaban la monarquía representada por Maximiliano, estaba por llegar a su parte final ya que, el general Mariano Escobedo al frente de 25 mil hombres sitió la Ciudad de Querétaro que tan sólo estaba defendida por 6 mil pero, la pericia del general Miramón hacía que todos los intentos armados para tomar la ciudad fueran infructuosos dada la habilidad que tenía este hombre para el arte de la guerra. Como segundo en el mando militar iba el general Ramón Corona que asumió un papel muy destacado en la famosa Toma de Querétaro que tuvo repercusiones mundiales dado que, ahí terminó su mandato Maximiliano que fue representante de las fuerzas francesas tratando de implementar una monarquía en este país lleno de liberales.

La base del triunfo liberal en Querétaro se debe a que el general Porfirio Díaz logró dominar el sur del país, ya había tomado la ciudad de Puebla y aún a costa del sacrificio de algunos soldados patriotas se hizo de la capital del país; con esto, dejó sin posibilidad de ayuda a los conservadores que no tuvieron más remedio que luchar hasta el final.

El general Díaz tuvo cierta pericia para organizar la ciudad y entregarla al presidente Juárez ya que, seguro estaba que el triunfo era inminente. Primeramente nombró gobernador de la ciudad al señor Baz y organizó administrativamente el resto del gobierno para que tuviera una buena imagen a la llegada del presidente Juárez; esto le molestó en sumo grado a éste, puesto que consideró que ya estaba tomando posiciones políticas y él no podía permitir eso. Llega el momento en que Escobedo no puede tomar la ciudad de Querétaro a pesar de lo numeroso de su ejército y pide ayuda al mandatario, éste le indica a Díaz que envíe tropas a lo que el general oaxaqueño le dijo: “que Escobedo tenía más que suficiente para tomar la ciudad pero, de ser necesario él iría a tomarla definitivamente”. Otro motivo de enojo de Juárez hacia él.

Todos sabemos el desenlace de que como punto final fueron fusilados en el cerro de Las Cruces Maximiliano en compañía de Miramón y Mejía. Mientras tanto en alguna parte de la ciudad llamó la atención un caballo fino de noble alzada y que era nada menos el animal de uso personal del emperador; un soldado del rumbo de Jalisco pidió el caballo aludido y el general Corona se lo concedió; esto es un hecho curioso ya que a dicho penco se le vio por las llanuras de Sayula y desde luego pudo dejar cimiente en estos lugares puesto que fueron muchas yeguas las que quedaron preñadas de él. Un buen día se presentaron unos europeos y compraron el caballo sin alegar palabra alguna y se lo llevaron a Europa, nunca se supo más de él.

Mientras tanto volvamos al momento en que Porfirio Díaz con absoluto respeto al presidente Juárez le guardó la ciudad de México para que llegara a gobernar en ella sin otra presencia y se fue a Tlalnepantla, ahí estableció la guardia de honor para recibir al presidente con él al frente, su gran decepción fue cuando llegó Juárez en su carroza y ni siquiera lo saludó, sólo le dijo: “hola Porfirio, cómo te va”; esa fue una gran humillación, Lerdo de Tejada lo invitó a que subiera a su coche.

De ahí se vino de desgracia en desgracia el héroe del 2 de abril y después de ser el jefe máximo de las fuerzas del sur, sólo le dieron un pequeño batallón en Tehuacán Puebla. El renunció y se fue a su hacienda La Noria, ésta era una propiedad que el pueblo de Oaxaca la compró para regalársela en reconocimiento a todos sus triunfos y allá fue a dar con toda su familia rumiando su tragedia, pero la historia no podía olvidarse de todos los servicios tan brillantes que dio a la patria en las diversas batallas en las cuales en una de ellas sufrió un balazo en la espalda que nunca tuvo confianza para que algún doctor mexicano se la extrajera porque tenía temor a que algo le hicieran; un buen día llegó un barco norteamericano a Salina Cruz y él presto se presentó solicitando los servicios médicos y fue un médico extranjero quien le extrajo la bala y la enfermera que fue ayudante del doctor fue posteriormente la mamá de José Vasconcelos. Esto seguramente hacía que el maestro Vasconcelos elogiaba a Porfirio Díaz y se expresaba con mucho desdén de Juárez.

 

 

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