Hablemos de …

Nacimiento de Hermenegildo Galeana

 

Por Rafael Tortajada

Este hombre patriota descendiente de una familia inquieta que vio la primera luz en el poblado de Tecpan (ahora De Galeana) en el Estado de Guerrero.

Hombres hechos en el campo y que por la forma tan solitaria de su vida no tuvieron oportunidad de aprender a leer, aun así hacían producir la hacienda y el afecto que se creó entre sus trabajadores sobre todos los de color llegó a ser tanto, que éstos arriesgaban la vida en cualquier situación de peligro que tuviera Tata Gildo como lo llamaban de cariño a Hermenegildo Galeana.

Cuando Morelos se presentó en esas latitudes para encender la llama de la libertad, Hermenegildo fue de los primeros que se unió y aportó un pequeño cañón que había mandado fundir y que llevaba por nombre “el niño”; tal vez haya sido poco lo que puso a disposición del gran Morelos pero, con el tiempo sus acciones guerreras fueron tan valiosas que llenaron toda una etapa de su vida sólo que para su desgracia el no saber leer ni escribir hizo que Morelos en el ataque a Valladolid y no pudiendo ser él quien personalmente dirigiera esa acción guerrera cometió el error de nombrar como su segundo a quien era su secretario o sea al licenciado Rossains, los resultados fueron funestos y fue cuando Hermenegildo con mucho sentimiento le dijo a Morelos, “yo no sabré leer ni escribir pero sí se pelear para ganar batallas”.

Se separaron y él se fue al sur a su terruño. En un ataque de un general español que perseguía a los independentistas en Tierra Caliente, pudo disolver el grupo de Tata Gildo y éste en su afán de sobrevivencia agarró carrera en su caballo y por ir observando hacia atrás los que lo perseguían, no tuvo oportunidad de ver la rama de un árbol que estaba demasiado baja y ahí golpeó su cabeza quedando desmayado a merced de los contrarios. Ya no tuvieron mucho problema para acabar con su vida y con lujo de crueldad le cortaron la cabeza y clavada en una pica la anduvieron exhibiendo en los pueblos de esa parte de Guerrero.

Es lamentable como la vida de un hombre que le dio tanto a México luchando por su independencia }quedó exánime a merced de sus enemigos; ahora el país le premió sus esfuerzos a toda la familia Galeana y sus nombres están en el “Altar de la patria”. Este hombre llegó a ser tan importante en la vida de Morelos que, cuando murió con lágrimas en los ojos dijo: “me he quedado sin mi brazo derecho”.

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