Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

 

¿Las rayas del tigre?

No hay movimientos sociales organizados que sigan una causa común, que se trasladen a distancias de cientos de kilómetros, que no tengan un jefe, que no estén agrupados a una cofradía que por una parte les imponga obediencia y por la otra les retribuya con dinero su acatamiento.

Desde hace algunos meses está siendo frecuente que pequeños grupos de personas “tomen” las casetas de cobro de la carretera Colima a Guadalajara y quizás en todo el país, y durante algunas horas levantan la barra –pluma- y los vehículos pueden seguir su camino sin pagar la cuota, lo que aplauden algunos usuarios.

El mismo comportamiento se ha estado poniendo en práctica en la caseta conocida como de Cuyutlán, que construyó durante el gobierno de Don Miguel de la Madrid Hurtado la empresa TRIBASA, la primera concesionada en el país. El tramo Colima a Guadalajara lo construyó el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos.

Ya avanzada la gestión del presidente De la Madrid Hurtado, se había construido la carretera a cuatro carriles de la capital del Estado de Colima hasta Cuyutlán, no había recursos para llegarla a Manzanillo y se acondicionó el tramo angosto que semi construyó el gobernador Arturo Noriega Pizano y dejó inconclusa la llegada a la ciudad y puerto de Manzanillo, misma que había abandonado la gestión de la maestra Griselda Álvarez, que no quiso terminar una obra que ella no había iniciado y se la adjudicarían a la gestión anterior.

Se amplió la corona de la carretera y se le pintaron señales para usarla a tres carriles, lo que se hizo en algunos países europeos después de la Segunda Guerra Mundial y fracasó pues resultó muy peligroso.

El problema era el puente de Tepalcates, una obra que presentaba dificultades técnicas y era muy caro, se quiso apoyar los pilares en pontones flotantes y otras técnicas. El dueño de TRIBASA, David Peña Loza propuso a la SCT que él pedía un préstamo a la banca internacional y construía el puente y continuaba la carretera hasta Manzanillo. Después durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari y el gobierno de Elías Zamora Verduzco, se levantó el asfalto de la carretera Cuyutlán a Tepalcates y se construyó como está ahora.

Para que el gobierno federal concesionara la carretera, se debatió en bufetes de abogados la redacción escrupulosa de un contrato en el que estuvieron de acuerdo las dos partes, convinieron pues, en que el objetivo era explotar y  operar el tramo al que he hecho relación y la constructora proporcionaría a los usuarios condiciones óptimas de comodidad y seguridad, mantenimiento y señales. TRIBASA construyó y obtuvo una concesión por treinta años.

Lo anterior no hubiera sido posible sin el tramo viejo de la carretera de Cuyutlán a Manzanillo que sigue usándose libre y mantenido en perfectas condiciones, además de que se han corregido curvas y tramos peligrosos.

Don David murió, la empresa cambió de nombre o de dueños y durante la gestión del gobierno de Felipe Calderón, (PAN) antes de que se cumplieran los treinta años del contrato a que he hecho referencia, la nueva empresa solicitó una ampliación a la concesión, se negociaron y actualizaron tales o cuales puntos del convenio y porcentajes que el gobierno federal recibe por cada usuario que paga por circular tan útil autopista.

Esto es así, TRIBASA a través de la coordinación del PLAN COLIMA solucionó el problema de Tepalcates, de ahí que fue en Colima en donde el gobierno federal se actualizó a normas internacionales y las empresas pudieron participar en proyectos que han impulsado al país.

México es un país con leyes, vivimos dentro de un concepto de respeto a los compromisos gubernamentales, no es posible que un grupo de personas que no son de Colima, que no son usuarios de la tantas veces citada carretera, que se escudan en el membrete de Congreso Nacional Ciudadano, se impongan porque así lo quieren y que la anarquía y la violencia encuentren en éste pretexto el escándalo que estén buscando, quizás sea el tigre que alguien desea que salga a intranquilizar la ya de por si alterada paz pública.

¿Quién está atrás del llamado Congreso Nacional Ciudadano?

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