Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

 

El pez por su boca…

 

El pejelagarto es un pez que se encuentra en ríos de América del Norte, Centroamérica y el norte de América del Sur, es una especie considerada un fósil viviente, tan bien adaptado que en más de cien millones de años no ha tenido cambios evolutivos. La especie más conocida habita en los ríos de México, muy especialmente en lagunas, ríos y pantanos de Tabasco.

El pejelagarto da nombre como gentilicio de los tabasqueños, de lo que no se escapa el aspirante a la Presidencia de México, fundador y candidato de Morena, y me refiero a Andrés Manuel López Obrador, político que por tercera ocasión va por la máxima responsabilidad nacional, ahora ubicado, según él afirma y al parecer es cierto, en el primer lugar de las preferencias de voto de la ciudadanía.

El Peje no ha dejado de estar en campaña desde hace dieciocho años, acumula tanta experiencia que ha logrado -salvo algunas excepciones- domesticar el tigre que lleva adentro y se conduce ya en campaña como un gatito ronroneador, tanto que cuando se siente acorralado y está por saltar el panterino humano del que trata de escapar, inteligente bromea usando la típica señal de “amor y paz”.

Recorrió durante años únicamente el camino de hacer política, fundó su propio partido y registró candidatos a sus simpatizantes en cada proceso electoral, él hacía las campañas haciendo al mismo tiempo la suya, de ahí que solo en el cuadrilátero de la política nacional se ubicó muy por encima de cualquier aspirante a ser el sucesor de Enrique Peña Nieto; vamos, durante años no tuvo con quién competir, ningún partido tenía aspirantes formales, se perfilaban con pocas probabilidades de llegar algunos. El único nombre seguro con esa ambición era Andrés Manuel López Obrador.

¿Cómo medir si no había quórum?

Tienden a emparejarse las cosas, los partidos políticos, llegados los tiempos, inscribieron a sus candidatos, de ahí que las rudimentarias y nada confiables mediciones reportan movimientos, la preferencia del voto no es tan distante entre el primero que sigue siendo El Peje y los demás, y va a seguir registrando cambios.

En lo anterior serán varios los factores que influirán y debido a que Andrés Manuel es un candidato de alto riesgo, que habla mucho y no medita lo que dice, no finca con elementos confiables lo que anuncia, será la línea de su gobierno, sigue asegurando que ganará el uno de julio, cuando que la lucha por el poder está iniciando apenas y son claros los síntomas que confirman que su popularidad merma.

Arriesgado y sin darse cuenta, El Peje se metió en camisa de once varas con el tema del aeropuerto en construcción de la Ciudad de México -entre otros-, acorralado en una entrevista concedida al periódico Milenio, su mimetismo se hizo presente, su angelical expresión y su ademán de amor y paz lo perfilaron como un feroz y peligroso tigre.

Se causó daño y regresó el miedo a sectores que llegaron a convencerse de que ya no era un “peligro para México”. Sigue siéndolo, tanto que el cauto Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, dio la cara y en una rueda de prensa expresó con energía su opinión frontal contra López Obrador, no sólo dijo no estar de acuerdo con la avisada cancelación de la importante obra del aeropuerto, sino también estar temeroso de cómo sería el gobierno de llegar al poder el tabasqueño.

Sin que sea clarividente, ni así lo deseara, así seguirá a lo largo de la campaña, a la que le restan poco más de setenta días, nadie le quita su inteligencia, su terca y legítima ambición, pero no es un hombre con características como para gobernar un país, su mesianismo lo ciega y acaba por creerse sus ideas infundadas, quizás bien intencionadas, pero sus limitaciones son enormes, es hombre de ideas cortas.

El caso del aeropuerto será muy importante para que la opinión pública, a la que ha convencido de que el PRI es un partido de corruptos, valore responsablemente lo que sería nuestro país en manos de un iluminado con fijaciones absurdas.

En realidad a muy pocos nos interesa si se construye o se suspende el aeropuerto, es lógico que se trata de una obra muy importante para el país, la decisión de hacerlo no puede medirse con argumentos de un solo hombre que nada sabe de ese tema.

Asimismo, asegurar que hay fraudes, concesiones a empresas cómplices de quien gobierna el país, sin pruebas, da una idea de quién es y cómo es; afirmar que regalará dinero a los jóvenes; que pactará con los narcos; y que les obsequiará recursos a los adultos mayores -necesiten o no-, permite opinar que el voto debe meditarse y dárselo al candidato que presente mejores perspectivas de gobernar bien a 125 millones de mexicanos.

 

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