Caldero Político

Juan Ángel Magaña

 

La voluntad general de Rousseau

Hoy vivimos los mexicanos tiempos atípicos pues nos adentramos en una campaña política nacional y después de haber observado el debate de los presidenciables a este 2018, es importante recordar porque el pueblo como “voluntad general soberana”, decidirá los destinos de la nación este próximo primero de julio. Recordando la Teoría Política de este gran pensador y filósofo político del siglo XVIII Juan Jacobo Rousseau,  la voluntad general fue decisivo para darle fundamento a la idea de la democracia y reemplazar la noción de “voluntad del rey”. El Estado y la soberanía deben basarse en la voluntad general. Por voluntad general entiende Rousseau precisamente al principio moral, al acto puro del entendimiento que razona en el silencio de las pasiones. Y este principio moral es un principio de la razón que se manifiesta en la vida práctica por el derecho y por el deber en la política, que es servirle al pueblo. “Cada uno de nosotros pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la voluntad general; y nosotros recibimos corporativamente a cada miembro como parte indivisible del todo.” (Contrato social – Libro I – Capítulo VI, Juan Jacobo Rousseau). Entonces la voluntad general es la voluntad de todos,  la voluntad de la verdad. Se entiende la voluntad general como el derecho y la libertad de poder tomar decisiones propias, siendo todo lo contrario al Estado iusnaturalista, porque Rousseau observaba como la democracia en sí, no podía existir sin la expresión del pueblo como soberano en las decisiones políticas al elegir a sus representantes. Es una idea fundamental para la defensa de la democracia. Rousseau afirmó en su teoría política; que la voluntad general es universal, es decir, no se limita a ser una suma de voluntades particulares. El aseguró que la voluntad general tiende a la ventaja publica, pero eso no significaba que las decisiones del pueblo fueran siempre las correctas, pues se podía caer en el error, al no analizar y reflexionar que decisión tomar al elegir en forma democrática a los representantes del Estado que iban a estar al servicio del pueblo. El concepto de voluntad general es en si el acuerdo de todos. Esta voluntad da paso a la democracia participativa y representativa, ya que gracias a estas todos los individuos tomamos nuestras propias decisiones al delegar en el sufragio la decisión de elegir a los gobernantes como representantes de la voluntad general, sin embargo, también la voluntad limitaba nuestra libertad ciudadana, ya que con ella damos paso a la creación de leyes y de una autoridad por convicción propia. Esta voluntad general reside en el pueblo y se manifiesta a través de la norma, razonada por el pueblo en asamblea. La voluntad general se distingue por la calidad, por su carácter ético, y por el interés común que se propone. Pero este concepto teórico también establece una crítica política; porque se puede perder la individualidad, volviéndonos un todo. En base a este todo se toman las decisiones y se crea una democracia. Rousseau se refiere al “pueblo” como el gobernante, para este el gobernante es el que toma las decisiones y todo lo que él dice está bien a través de la recta razón. Ya que lo que dice el gobernante es lo “correcto” y nosotros como individuos aunque no estemos de acuerdo con estos reglamentos debemos de cumplirlos sin quejarnos ya que en base a ellos se supone tendremos una vida estable. No siempre todos estarán de acuerdo en algo, ya que es muy difícil tener contentos a todos. Rousseau pone al gobernante como un ser impecable y lleno de virtudes, lo pone como “el elegido”, y en mi opinión esto no tiene nada que ver que ningún gobernante en este siglo veintiuno tenga los rasgos y conceptos teóricos que establece Rousseau, pues eso es una cosmovisión. No debemos dejar de lado en este pensador que para Rousseau el hombre en estado de naturaleza es el hombre en potencia. Por eso, aquel existente estúpido y limitado de los comienzos, se ha convertido en un ser inteligente, en un hombre infinitamente superior al hombre natural. Esta posición difiere de la Locke y de los otros iusnaturalistas, para quienes el hombre natural siempre fue idéntico al hombre que conocemos, y el contrato social sólo tuvo por objeto mejorar su condición jurídica mediante el uso de la razón. No obstante, lo decisivo es que el origen de la desigualdad social en los pueblos se circunscribe en la propiedad privada. Por propiedad privada debe entenderse tanto los bienes que se posee así como las subjetividades a que da lugar esa posesión. Por eso Rousseau insistió en que “tal fue, o debió ser”, el origen de la sociedad de las leyes que produjeron nuevos obstáculos para el débil y nuevas fuerzas para el burgués, destruyendo a la vez la libertad natural, fijando para siempre la ley de la propiedad y de la desigualdad, sometiendo desde entonces a todo el género humano al trabajo, a la servidumbre y a la miseria. En base a este razonamiento filosófico, juzgue usted amigo lector y lectora quien de los candidatos presidenciables, enarbola este pensamiento y puede marcar un rumbo y porvenir sensato a la nación. Pues usted decidirá con ello quien gano el debate, mediante las propuestas ejercidas y por la congruencia en el decir y el hacer, sin que se lleguen a los ataques políticos, pues estos denigran el debate de las ideas y de las propuestas que tanto requieren los mexicanos y mexicanas para decidir el próximo primero de julio quien ocupara la residencia oficial de los Pinos, sino al tiempo.

 

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