Hablemos de …

Plan de Agua Prieta

Por Rafael Tortajada

El proceso revolucionario de las fuerzas constitucionalistas lograron irse imponiendo sobre la División del Norte y los soldados (con los que contaba Emiliano Zapata para sostener su lucha agraria en el país). Sabemos que Emiliano Zapata se reunió en el poblado de Ayala y desde luego aconsejado por el profesor Otilio Montaño y el licenciado Soto y Gama, estructuraron un buen plan para repartir las tierras que a la fuerza les habían arrebatado los terratenientes, mientras que los ricos sumaban más superficie a sus propiedades, los campesinos que se aglutinaron frente a Zapata ya habían perdido las esperanzas en su lucha.

Sin embargo, la lucha no terminaba y aunque el general Villa por el norte no dejaba de ser un peligro, acá en el sur, el famoso Plan de Ayala empezaba a rendir frutos iniciando el reparto agrario en el poblado de Ixcamilpa Puebla, con ese reparto inició demostrando su inconformidad frente al gobierno carrancista el general Zapata.

Aunque el suriano ya no era un peligro militarmente hablando, no dejaba de causar problemas cuando asaltaba trenes y que todos aquellos campesinos que trabajaban la tierra durante el día, por la noche se transformaban en feroces guerrilleros y atacaban las propiedades de los hacendados huyendo de inmediato a esconderse; razón por la que les fueron llamados “las liebres blancas” porque andaban vestidos de calzón de manta blanco y blusón del mismo material.

Los mismos generales carrancistas le aconsejaron la necesidad de contrarrestar los efectos del Plan de Ayutla pero en la misma forma, por lo que, en una de las veces que Carranza huyó a Veracruz y estableció ahí su gobierno, ahí promulgó la conocida “Ley Agraria del 6 de enero de 1915” y en su contenido autorizaba a los gobernadores a que repartieran las tierras que se ajustaran a dicha legislación.

El problema surgió cuando el general Francisco J. Mujica que era gobernador y comandante militar del Estado de Tabasco accediendo a una solicitud de los campesinos de Jonuta se le ocurrió repartirles las tierras objeto de la ley mencionada; esto le valió una reprimenda por parte de Carranza y le ordenaba que devolviera la superficie repartida, Mújica que era un hombre honrado le contestó que, él hizo el reparto en base a una ley por lo que, “me niego a devolver las tierras” y por toda respuesta le mandó su renuncia.

Sigue el desarrollo de la revolución y el grupo que encabezaba Alvaro Obregón se empezó a distanciar del primer jefe y cuando decidió éste promover a Ignacio Bonillas gobernador de México en Washington para nuevo presidente de la República, fue cuando el grupo sonorense se disgustó y fue Adolfo de la Huerta el que elaboró un plan de armas en el poblado de Agua Prieta Sonora, esto lo hizo también con la ayuda del ingeniero Luis L. León. Desde ese momento los grupos quedaron separados y llegó al grado de que se dictó una orden de aprehensión en contra de Obregón y para evitar ser detenido, huyó hacia la estación del ferrocarril y en ese lugar un trabajador del tren llamado Margarito Ramírez lo disfrazó de ferrocarrilero y se subieron en un vagón que los llevó para el sur, allá por el rumbo de Acapulco Obregón se durmió bajo un árbol y cuando despertó ya estaba rodeado por un grupo de soldados que iban a detenerlo.

Al despertar se puso a las órdenes del general ya en calidad de detenido y cuál sería su sorpresa que el jefe de la tropa le dijo “al contrario mi general, yo soy quien se pone a sus órdenes”. Ahí inició la lucha armada en contra de Carranza.

Viendo que era imposible sostenerse en la capital quiso huir de nuevo a Veracruz llevándose todo el gobierno pero hubo mucho descontrol y fueron varios los ferrocarriles que se encargaban de llevar no sólo al personal sino bienes del gobierno como muebles. El convoy avanzó por la vía del ferrocarril hasta llegar al poblado de Algibes y ahí fue atacado por un grupo de infidentes.

La mayoría de los defensores carrancistas huyeron y sólo seguido por unos cuantos leales se aventuraron por la sierra de Puebla tratando de llegar a Veracruz por otro rumbo, lograron llegar a un pueblo minúsculo llamado Tlaxcalaltongo y ahí se distribuyeron en algunas casas, por la noche llegó un grupo de gente armada y al grito de ¡muera Carranza! empezaron a tirar balazos hacia la choza  donde dormía el presidente y como éste tenía paredes de pajarete, las balas fácilmente atravesaron la pared matando al presidente.

Llevaron el cadáver a la ciudad de México y lo enterraron en una sepultura de tercera categoría en el cementerio. Muchos generales enviaron coronas de flores y las hijas de Carranza con mucho valor las aventaban por las ventanas.

El Congreso de la Unión no tuvo más remedio que nombrar a un presidente interino que fue el licenciado Adolfo de la Huerta.

Estos son los resultados del Plan de Agua Prieta.

 

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