La mano de El Bronco

Para Ripley. Pese a que una de las moderadoras, la periodista Azucena Uresti, insistió al candidato presidencial independiente, Jaime Rodríguez Calderón, alias “El Bronco”, en el marco del primer debate el domingo anterior, si su propuesta era literal, éste reiteró que sí con respecto a que “presentará una iniciativa para mocharle la mano al que robe”.

Todavía retumba lo dicho por el gobernador de Nuevo León con licencia en ese debate en cuanto proponer  “mocharle la mano” al servidor público que robe. Por desgracia, este tipo de castigos todavía se practican en los países musulmanes en pleno siglo XXI. Es de gente primitiva.

Si buscaba ganar adeptos “El Bronco” con su iniciativa radical e inesperada, ante la idea de que ésta caería bien por el hartazgo y la reprobación social hacia las autoridades competentes por su laxitud, inseguridad galopante y falta de resultados, fue todo lo contrario. Ha sido presa de sus propios errores.

La propuesta hilarante de “El Bronco” de cortar la mano a los criminales, aparte de que alienta a la violencia y a la justicia por su propia mano (aunado que criminaliza la política), es anticonstitucional, pues de acuerdo al artículo 22 constitucional: “Quedan prohibidas las penas de muerte, de mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie (…)Toda pena deberá ser proporcional al delito que sancione al bien jurídico afectado”.

De hecho, ya se han pronunciado algunas voces autorizadas o con representación para el efecto, como son los casos del presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Luis Raúl González Pérez y José Ramón Cossío Díaz, respectivamente, quienes expresan que “la Constitución Política de México prohíbe mochar las manos de los criminales”.

Los asesores de “El Bronco” deben informarle que la Ley del Talión no se da en este país, que las penas físicas no son legales en México, aunque es una realidad que se suscitan en algunas regiones del mundo. Aquellas propuestas que vayan contra los principios universales reconocidos por las naciones, simplemente no prosperarán.

 

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