Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

 

¿Quién les dice que sirven?

Crecí en un ambiente saturado de política, desde muy jóvenes nos acostumbramos los Sánchez de la Madrid a tener de visita en casa o en las haciendas de El Cóbano o El Alpuyeque, a los personajes del “top ten” local y de estupenda altura en el nivel nacional.

Al paso de los años se me presentó la oportunidad de estar presente e intervenir en reuniones con la participación de gobernadores, titulares de secretarías de la Presidencia de la República, encumbrados escritores, de tal manera que me formé una opinión cimentada en lo que líneas arriba digo; de los ingredientes que observé destacan en quienes escalan niveles de mucha importancia, especialmente entre políticos, ninguno me parece sobresaliente, por el contrario, creo que la audacia, ambición, el ambiente, las amistades, el origen, los parientes y muy trascendente la suerte, son determinantes.

Habrá quien crea que me salté dos elementos que son la inteligencia y la preparación profesional. Lo cierto es que no los incluí deliberadamente, no creo que hagan falta, he conocido a políticos de primer nivel que no destacaban por su talento y por su cultura menos, pero eran dueños de la palabra fácil, se expresaban con propiedad y audacia, la personalidad es muy importante, ¿la cultura?, es triste mencionarlo, pero considero que les llega a estorbar.

Qué pocos han sido los políticos importantes que me han impactado por su capacidad intelectual o por su cultura universal, por eso Doña Griselda Alvarez pisó fuerte en política, por su cristalina inteligencia y su bagaje de cultura que la hacía interesante y fascinante, escucharla era un deleite, lo mismo que participar en reuniones con la presencia de Alejandro Rangel Hidalgo.

Modestia aparte, pero estar en una reunión con mi padre Manuel Sánchez Silva -que acaparaba la plática-, era como asistir a un auditorio y escuchar una disertación sobre aspectos universales, nunca exentos de chispazos de buen humor. No se puede ser atractivo si sólo se abordan temas serios y con profundo mensaje, la jiribilla es indispensable.

Presumo que no en pocas ocasiones estuve presente en reuniones en las que el de menos jerarquía política o profesional era yo y ¿sabe qué?, nunca me impacté, pude comparar con eventos sociales similares conformados por colimenses de reconocida cultura y sabiduría, autóctonos personajes cuyo nivel les era reconocido, pero no se pavonearon nunca como presumidos que lucían sus imaginarias medallas y diplomas que entre los integrantes del “club de elogios mutuos” se otorgan y no encontré diametrales distancias.

Lo anterior es el preámbulo para concluir que al escuchar a los aspirantes a presidir nuestro país, a los cinco que recorren el territorio nacional buscando el voto popular, de todos no hago uno, los encuentro vacíos, ambiciosos del poder por disfrutarlo, sin la mínima tónica de servicio a la comunidad, huecos  de ideas, cuanto más uno de ellos -Ricardo Anaya-, por lo menos es dueño de  un entretenido discurso y no por su contenido de ideas, se sustenta en el ataque y en la oferta repetida de incumplibles proyectos a realizar, que son los mismos y los obligados: ofrecer el cambio, el combate a la corrupción y a la inseguridad, como si alguno de los otros candidatos pudiera llegar a decir lo contrario. Lo mismo de siempre.

¡Acomodaticios!

Nos han tomado el pelo todos los candidatos a cada cargo de elección popular, la mayoría han sido iguales, han ocupado la tribuna lanzando su voz al vuelo, llevando promesas que saben incumplibles. Alguien tiene que triunfar y ya en el ejercicio del poder no es que se les olvide, lo que lo que ocurre es que gobiernan solucionando los problemas urgentes, muchos de ellos pudieron haber sido algunos de sus compromisos, de ahí que estando ya en programas  de obra a desarrollar, se comprometen ante notario a darles respuesta.

Lo que me asusta es que, salvo honrosas excepciones, conocer mediante el trato social a la clase política que son generación espontánea, en el camino se hacen, transitan socialmente como cualquiera otro personaje. ¿Quién les sugiere que “se lancen” a tal o  cual cargo de elección popular? .Y lo peor es que llegan, esto a pesar de que sean ignorantes esféricos.

No una, muchas veces he recibido a aspirantes a algún cargo y les agradezco que nos tomen en cuanta como medio informativo. Ya en el camino de preguntas sencillas me he detenido a decir: “¿Sabes qué no tienes idea de cuáles son los márgenes que delimitan a un edil, sus compromisos, sus objetivos, sus responsabilidades?

Y no son pocos los casos como el del final del párrafo anterior.

 

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