Hablemos de…

Anécdotas

Por Rafael Tortajada

 

Muchos de los hombres de la historia de nuestro país, pasan a la posteridad y los conocemos más que todo por su rectitud, digo esto debido a que generalmente es muy difícil contar anécdotas negativas de su vida, máxime cuando son mandatarios de primer orden y el único que recuerdo que permitía que le hicieran bromas inclusive pesadas era a Vicente Fox.

La historia de México ya en el siglo XX está salpicada de sangre de tantos mexicanos que perdieron la vida en la revolución de 1910 y que de ahí salieron los futuros mandatarios de nuestro país. En la antigüedad y me refiero a la época de la Independencia, Miguel Hidalgo organizó un grupo de 80 mil mal disciplinados combatientes y cuando finalmente a través de los tropiezos Iturbide junto con Vicente Guerrero lograron esbozar el Plan de Iguala donde ya se elaboró la primer bandera nacional y que fue en ese poblado de Guerrero, donde se llegó a la feliz conclusión de que las luchas entre hermanos deberían terminar.

Con los tratados de Córdoba donde obligaron al último virrey Juan O’Donojú a firmarlos reconociendo la independencia de nuestro país y que se celebró con bombo y platillo en el naciente país independiente cuando Iturbide entró al frente del Ejército Trigarante y que enamorado como estaba de la Güera Rodríguez, desvió el desfile de la ruta preestablecida para pasar bajo su balcón y saludarla; éste había sido el requisito que la famosa Güera le había impuesto al naciente líder por la ayuda y favores que le hizo. Desde luego que en el cuello del caballo donde montaba Iturbide llevaba amarrado un velo que la Güera le había enviado para que lo luciera en su honor.

Esta Güera famosísima que gozó de los favores de las personas más importantes de la época como fueron, Simón Bolívar, El Varón de Humbolt, el señor Beristaín y Sousa y finalmente se casó con un capitán que después de procrear con esta hermosura de mujer 2 hijas que salieron tan bellas como ella, cada que tenía oportunidad y por celos tal vez bien fundados o no, le propinaba tremendas palizas; lo que hizo que la Güera preciosa iniciara un juicio de divorcio y que debido a tanto alegato los papeles del expediente puestos uno sobre otro, alcanzaron la kilométrica altura de 2 metros.

Triunfa la independencia el 27 de septiembre de 1821 y a la plebe, aquella que ayudó con su sangre a vencer a la oligarquía española le dijeron “váyanse a su casa, trabajen su tierra  que del gobierno nosotros nos encargamos”, desde luego se enquistaron en el nuevo gobierno un montón de advenedizos que ni siquiera fueron insurgentes incluyendo a Iturbide. ¿Qué pasó?, el pueblo fue traicionado y volvieron a caer en la terrible desigualdad social política y económica. Esa fue la fase de la independencia.

El país va dando tropiezos con un presidente que lo fue 11 veces y hasta 1855 en que lo sacaron del país todos los mandatarios él los ponía. Ese fue su alteza serenísima don Antonio de Paula Pascual Severino López de Santa Ana y Pérez Rejón, nativo de Xalapa Veracruz.

Viene el grupo reformador encabezado por Benito Juárez y después de estar en Colima donde empieza a estructurar su gobierno se dirige a Veracruz, tomando el barco John L. Steephen y se fue con sus ministros hasta el Istmo de Panamá donde a base de un vale que logró Matías Romero se lo hicieran bueno, compraron boletos del precio menor y cruzaron el estrecho territorio panameño en un ferrocarril que se había inaugurado en el mes de enero de 1855. En la época en que Juárez y sus acompañantes lo utilizaron, debemos recordar que ya fue en el mes de abril de 1858.

Estalla el Plan de Ayutla y Juárez se integra en Acapulco al grupo guerrillero de don Juan Alvarez a quien lo asesoraba en el aspecto militar Ignacio Comonfort; el licenciado que ya había sido diputado por Oaxaca y había tenido otros nombramientos de cierta categoría, no dijo quien era, así que, el tratamiento que le dio Diego Alvarez, hijo del caudillo, fue el de cualquier persona que se acercaba al grupo para pelear por la paz.

Estalla la guerra de Reforma y durante tres años hubo un enfrentamiento entre hermanos; por un lado el Partido Conservador sostenido por los jerarcas de la iglesia católica y por el otro el Liberal al cual se adhirieron toda la plebe de desheredados. Los conservadores tenían la firme idea de que Miramón iba a salir siempre triunfante pero, en San Miguel Calpulalpan el general liberal Jesús González Ortega le dio hasta con la cubeta y lo derrotó.

Eso le abrió el camino a Juárez para que pudiera gobernar desde Palacio Nacional. Como el país estaba en bancarrota, el presidente declaró que establecía un plazo de dos años sin pagar la deuda externa puesto que no había con qué hacerlo; eso enojó a Francia, Inglaterra y a España que unidos formaron la llamada Intervención Tripartita y en menos que canta un gallo se presentó un montón de barcos de guerra frente a Veracruz a cobrar la deuda.

Juárez envió al general Manuel Doblado al que había conocido como gobernador de Guanajuato y nombrándolo Ministro de Relaciones le dio la responsabilidad de que se enfrentara en el terreno diplomático con los jefes de las escuadras armadas que se mencionan. El general Juan Prim marqués de los Castillejos, hombre de mucho honor, entendió la situación del país que venía a atacar y se retiró, haciendo lo mismo Sir Charles Whike por parte de los ingleses. Los franceses no quisieron saber de ningún razonamiento y atacaron por su cuenta diciendo que, el compromiso que estaba firmado en un papel no tenía más valor que el lugar donde estaba la firma.

Así viene la famosa Batalla del 5 de mayo de 1862 en que el general Zaragoza al frente de los desarrapados soldados mexicanos le dio una paliza a los franceses y los hizo perder su fama de invencibles. Una vez que fueron vencidos los extranjeros y que trajeron a Maximiliano de muy triste memoria y que murió fusilado en el Cerro de las Campanas en Querétaro en unión de Miramón y Mejía, le volvieron a hacer lo mismo al pueblo.

“Váyanse a su casa, trabajen sus tierras que nosotros nos encargaremos del gobierno”. Viene una etapa de reconstrucción nacional y Porfirio Díaz quedó 30 años y meses en la presidencia de la República, trató de capitalizar el país a base de inmensos sacrificios de la clase campesina, no pudiendo más el conglomerado de los trabajadores, estallaron en rebelión según instrucciones de Francisco I. Madero, el 20 de noviembre de 1910.

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