Diálogo Político

Por Manuel Sànchez de la Madrid

 

El que calla otorga

El Sindicato de Trabajadores del Ayuntamiento de Colima acusa al alcalde con licencia de que les adeuda cincuenta millones de pesos. No pueden ser más que dos cosas: o es cierto y Héctor Insua debiera desmentir la imputación, aclararla, o el líder burocrático está mintiendo.

Lo segundo no es aceptable, pues ya Insúa o el mismo gobierno municipal hubiera presentado elementos para demostrar que se trata de una mentira, en cambio la primera da lugar al viejo refrán de que “el que calla otorga” es aplicable.

Ya Leoncio Morán declaró al respecto y le está interrogando a su rival en la búsqueda de la alcaldía, que diga en dónde están esos cincuenta millones de pesos.

El jalisciense Héctor Insúa había corrido con gran suerte, llegó a Colima con una comisión de cuarto nivel, se acomodó fácilmente con muchachos jóvenes militantes o simpatizantes del Partido Acción Nacional y lo animaron a que buscara una diputación local, en la que llevó de contrincante por parte del PRI a un hermano de “nuestro siempre gobernador” Gustavo Vázquez, personaje que incursionó en política y como funcionario público cobijado -como dije- bajo la sombra de su difunto consanguíneo.

El PRI le regaló la curul legislativa, que aprovechó para darse a conocer y pavonearse como aspirante a la presidencia municipal de Colima, lo que no se lo creía nadie, pero de nuevo el Revolucionario Institucional enfrentó en esa ocasión a un muchacho inexperto, desconocido, que no hubiera ganado ni la elección de líder de su salón de clases.

Le obsequiaron la regencia del municipio más importante del estado, motivo que abonó en el ego del tapatío; debió haberse sentido dueño de un capital político suficiente como para repetir en la alcaldía y buscar ser el sucesor de José Ignacio Peralta en la gubernatura de Colima.

Y no se equivocó, lo de menos era cumplir con sus gobernados en la solución de los problemas de centenaria capital del estado y sus habitantes, los de la población rural y sus necesidades. Alguien le dijo que Nerón, emperador del Imperio Romano a la mitad del Siglo Uno de nuestra era, que era chaparrito, aficionado a las bebidas alcohólicas, a los espectaculares eventos en el Coliseo Romano y en el Circo Máximo, había descubierto que al pueblo para tenerlo contento había que darle “pan y circo”.

Se la creyó el hombre versión moderna de Nerón e inventó el Festival del Volcán, un evento que es muy disfrutado por el pueblo de Colima, que asiste a la presentación de artistas de mediana o primera calidad, ofreciendo a los visitantes en diferentes presentaciones de expendios en donde se vende todo tipo de bebidas alcohólicas, ubicados éstas en los andenes del Jardín Libertad, en las calles que lo rodean:, en el Jardín Torres Quintero, en las banquetas de la Avenida Madero: y en el Jardín Juárez y las arterias circundantes. Una gran cantina.

Todo confirma que al señor Insúa le gusta la copa, con frecuencia se pasa y pierde la compostura, allá él, lo malo es que favorezca, facilite, fomente el consumo de bebidas alcohólicas, sin preocuparse si quien las consume es un menor o un adulto.

Además del famoso Festival del Volcán, ha organizado “degustacciones” en la plaza principal, en las que participan empresas que fabrican vinos, y el resultado es que el histórico lugar, testigo de eventos trascendentes en la Historia de Colima, es usado como cantina.

Insua creyó que iba en caballo de hacienda (?), en el horizonte no había nubarrones que eclipsaran su ambición de solicitar permiso a la alcaldía de Colima, poner como sustituto a otro jalisciense, hacer una campaña política y reelegirse, para poner en práctica no sé qué espectaculares eventos faraónicos y buscar la gubernatura.

¿Será posible?

Lo dudo, de pronto se avisó una tormenta en lontananza y negros nubarrones cambiaron el escenario; el ex edil Leoncio Morán, que fue un buen alcalde, se registró para reelegirse; Roberto Chapula, que había fracasado en el intento hace varios lustros, ahora dueño del prestigio que ganó al frente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, también quiere la presidencia municipal y, por si fuera poco, el sector empresarial  -que apoyó a Insúa- registró a Walter Oldenbourg, hombre joven sin experiencia política, pero dueño de un apellido de prestigio, exitoso empresario que es una opción interesante.

La buena estrella de Insúa se fundió y él mismo, en el ejercicio de su gobierno municipal ha errado mucho, su único acierto es la promoción al consumo de bebidas alcohólicas.

¡Salud pues!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *