Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

 

Se asustaron con el petate

Perdió el PRI la Presidencia de la República en  el año dos mil debido a que abanderó a un candidato malo, pusilánime, mediocre, miedoso, y Acción Nacional entró a la contienda con Vicente Fox, un ganador, simpático, irreverente, alegre, seguro, tanto que no hubiera necesitado el respaldo de ningún partido, él hubiera derrotado al tricolor que jugó la  justa cívica ya perdido, el conteo de votos confirmó lo inevitable.

Desde entonces los enemigos del partido al que más le debe el México actual, de donde han egresado los gobernantes y funcionarios importantes, laboriosos, honestos, justos y bien intencionados, lo han tratado de desaparecer el universo político.

Se levantó de entre sus cenizas y regresó al poder con un político ganador, alegre, seguro y confiado, pero sus enemigos tuvieron seis años para enturbiar al priista y en tanto se parecía derrumbar para siempre, creció Andrés López Obrador. Militantes del PRI llegaron a gubernaturas en donde cometieron todo tipo de latrocinios, hicieron de la corrupción una institución, se llenaron los bolsillos del dinero del pueblo, engañaron sin pudor, dieron ejemplo de cómo se puede profesionalizar el poder y ejercerlo con perversión.

¿Cuántos?, por muchos que sean, son pocos comparados con los miles, decenas de miles, millones de hombres y mujeres que a lo largo de más de ochenta y nueve años han sido piedra y cincel del México actual.

Mucho de lo que se dice de Enrique Peña Nieto y de sus colaboradores es falso, las redes sociales, una campaña que como gota de agua persistente perfora la roca, difamaron, multiplicaron errores y pecados de priistas, pero desdibujaron, opacaron gestiones, reformas, obras muchas veces necesarias para el actual y el futuro México que confirman que se ha hecho mucho de bueno en este sexenio que está por terminar.

Pero así como los enemigos del tricolor creyeron los argumentos en contra del partido en el poder, muchos de los mismos priistas acabaron por darle crédito, perdieron confianza en su instituto político o nunca fueron realmente convencidos, fueron oportunistas que se asustaron y escondieron la cabeza como avestruces cobardes.

El tricolor se fincó en los mexicanos ubicados en los tres sectores, poco a poco fue debilitándose, lo que se llamó con razón el “voto duro” en realidad agoniza, subieron de nivel económico  millones de ellos y el PRI no preparó a las nuevas generaciones creyendo en el modelo que contiene su ideología y su doctrina política.

Perfumados personajes muy alejados de los que extraídos de los estratos mayoritarios con hambre de trabajar por sus familias y su país, deseosos de tierras y ocupación como obreros, ambiciosos de alinearse entre decenas de millones que caben en el criterio del llamado “sector popular”.

Nada, el amor a la camiseta se perdió, los obreros, los profesores, los sacrificados hombres que eran la “cultura del maíz”, ¿en dónde están?

Lo que son las cosas, las universidades creadas por gobernantes priistas, las fuentes de trabajo que financió o promovió algún gobernante o funcionario del tricolor, las oportunidades de mejorar económicamente, el vivir en casas construidas por los sistemas de protección social es en realidad de una u otra forma de gobiernos priistas.

No sólo eso, la mayoría de los grandes empresarios lo son -la mayoría- por los incentivos y protección de gobiernos del tricolor. El tránsito por un tramo de casi cien años de paz pública, sin asonadas que rompieran o alteraran el ritmo constitucional, se debe indiscutiblemente a hombres y mujeres que son y serán ejemplo para las futuras generaciones, de trabajo y respeto a las instituciones y éstas fueron creadas por el PRI.

Sería injusto si no incluyo a la comunión y acuerdos entre gobernantes y funcionarios del tricolor que sumaron esfuerzos, talento, inteligencia y trabajo de miles, millones de mexicanos que no han militado en el PRI, pero que con él, anexando ideas e ideales compartidos, deben ser reconocidos como los forjadores de un México que ahora tiene miedo.

Los priistas tienen miedo de decir que son militantes orgullosos, los panistas temerosos de ir solos a una contienda que es la más importante del pasado reciente de nuestro país, han sacrificado sus ideales por los que murieron sus fundadores y los partidarios de institutos políticos nuevos son vergonzosos oportunistas que buscan chamba, no tienen ideales y se vendieron al mejor postor para ir al juego democrático ayudando a enarbolar una bandera que no es la suya.

Al parecer, por lo que al PRI tiene que ver, su candidato es honesto y muy bien preparado, el mejor abanderado, entendió que sin el Revolucionario Institucional no tiene oportunidad de ganar la contienda, el tricolor ahora con nueva directiva regresó por su orgullo y se presume como tal, quizás sea tiempo de que vuelva por sus triunfos. México los necesita.

Por su parte, Acción Nacional apoya a un candidato de buen verbo y nula propuesta, se pierde en discursos inútiles o ataca a quien se presume ganador o insiste en golpear al tricolor que va en tercer lugar, pareciera que estaría contento con el segundo sitio y en política el segundo y el último peldaño son lo mismo.

Catastrófico sería que los próximos seis años, a partir del uno de diciembre nuestro país tenga al frente del timón a un hombre que se confunde, no tiene idea clara de la responsabilidad que desde hace casi veinte años pretende, rudimentario en sus propuestas, mesiánico en sus ambiciones, quizás bien intencionado, pero sin rumbo político o ideológico, es como es y punto.

A mis lectores les digo que mi servidor está peleado conmigo, he redactado tres entregas anteriores a la presente y no sé por qué no me deja grabar y mandar a redacción. Espero que hoy lo logre. Si usted está leyendo esto, quiere decir que empezamos a entendernos.

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