Caldero Político

Juan Ángel Magaña

 

Los Presidenciables en el Foro de “La agenda por la  paz, seguridad, la justicia,   y compromisos por cumplir”

El pasado 08 de mayo los candidatos Presidenciables acudieron al foro de la agenda por la paz, la justicia y por la seguridad, en donde realmente vale la pena analizar cuáles fueron los compromisos que adquirieron los candidatos Presidenciables con la sociedad civil, si el voto del electorado nacional les favorece para llegar a la silla Presidencial.  Al cuestionarle a los cuatro candidatos estos temas nodales que la ciudadanía desea saber cómo los van afrontar de llegar a la Presidencia de la República, sin duda se observó un punto  común los cuatro asistieron a dicho foro porque  “tenían que estar”, pero no con el verdadero convencimiento de que la agenda de paz y derechos humanos tenga que ser el eje fundamental de sus campañas. ¡Ojo!. Nuestra perspectiva es que a los candidatos se les notaba, ausentes, rehuyendo al público, incomodos. Ricardo Anaya de la coalición PAN-PRD y MC, externó que hubiera sido deseable abrir un verdadero diálogo y escuchar a las diferentes organizaciones de la sociedad civil, que dicho sea de paso ya han expresado sus argumentos y posturas por todos los medios posibles, su propuesta parecía solo una estrategia del tipo “hablen ustedes y así no me tengo que comprometer yo”. Una postura demasiado cómoda. La segunda coincidencia que observamos fue el alejamiento  brutal de la agenda de paz, seguridad, verdad y justicia, y la renuencia a pensar en un modelo alternativo, radicalmente diferente al que actualmente  se tiene en México. Eso sí defendieron  la presencia de los militares en las calles,  condicionando su salida (que es otra forma de justificar una intervención militar). Andrés Manuel López Obrador, pudo ser un poca más claro en su diagnóstico, al entender el fenómeno de la violencia en un contexto más amplio de desigualdad, pobreza y exclusión; pero a la hora de ofrecer soluciones y compromisos, capoteo el tema nodal y no paso de apelar a la voluntad política para poder cambiar todo con su pura presencia, y eso resulta ser una falacia. Pero  más preocupante todavía resultó constatar que para los cuatro candidatos el tema de los derechos humanos es algo completamente ajeno al modelo de seguridad, como si fueran cuestiones que pudieran abordarse de manera independiente y ello no puede ser posible. Ninguno de los cuatro candidatos fue capaz de dar una respuesta satisfactoria a la pregunta de cómo se iba a poner un alto a las violaciones sistemáticas de los derechos humanos provocadas desde el Estado- Gobierno. También pudimos observar en la presentación en dicho foro, la falta de sensibilidad con respecto a cómo la sociedad civil está viviendo la violencia en nuestro país. Ellos se refirieron a las víctimas, departieron del dolor, platicaron de sufrimiento, pero las palabras sonaron huecas, sin compromisos para atenderlos en un mediano, a corto plazo de llegar a la silla Presidencial. No podemos explicarnos la incapacidad de imaginar el significado de las fosas encontradas, y la fractura que vive la sociedad en nuestro país. Por eso, las referencias que pudieron hacer a ese dolor fueron recibidas por el público asistente con frustración y desencanto hacia los cuatro Presidenciables. Nunca pudieron externar los compromisos que adquirirían si el voto de la mayoría de los mexicanos les favorece. Los Presidenciables no han comprendido la gravedad de la situación que vive México, aunque enuncien que estamos mejor que nunca. Los Presidenciables  prometieron soluciones en donde siguen sin entrar en cuestiones como las violaciones de derechos humanos, la tortura o las desapariciones forzadas. Más allá de las posturas, cuando las hubo, de los candidatos hemos de tener la certeza que los colectivos de víctimas, la sociedad civil organizada y las organizaciones de derechos humanos seguirán luchando; por un cambio real hacia un modelo de seguridad democrático, promoviendo espacios de debate para el cambio en las políticas de drogas, impulsando una fiscalía autónoma e independiente, la implementación de mecanismos extraordinarios contra la impunidad con participación de especialistas nacionales y extranjeros que pueda, incluso, perseguir delitos de grave corrupción y graves violaciones a los derechos humanos, así como, la insistencia en la necesidad de una o varias comisiones de la verdad que permitan saber qué es lo que ha pasado en estos 12 años de guerra, quienes y por qué han sido víctimas, quienes y por qué han sido perpetradores de tal manera que podamos avanzar hacia una paz justa y digna. Estaremos atentos cuáles serán los compromisos que adquirirán los candidatos Presidenciables en estos temas, para con ello ejercer el análisis político, objetivo, imparcial jurídico y crítico constructivo de ello.

 

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