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Puebla, se rinde ante los franceses

Por Rafael Tortajada

Después de la humillante derrota que sufrieron los soldados franceses por parte de los defensores mexicanos que contaron con la pericia y el patriotismo de Ignacio Zaragoza quien fue auxiliado en la batalla del 5 de mayo de 1862, el emperador de los franceses Napoleón III destituyó al comandante de la tropa y nombró a uno más avezado para que salvara el honor nacional que había sido lastimado por unos mexicanos que según los europeos, no sabían vestir, no sabían comer y menos sabían pelear y aun así hicieron retroceder a los galos.

Elías Federico Forey se presentó al lugar de los hechos con nuevo armamento y aprovecharon los invasores que debido a una tifoidea Ignacio Zaragoza ya había muerto por lo tanto, Forey le ordenó al general González Ortega que se hiciera cargo de la defensa de la ciudad. La defensa no solamente fue de los atacantes sino de muchos malos mexicanos que colaboraban con los franceses incluyendo desde luego algunos miembros de la grey católica.

Se inició el asedio a la ciudad poblana y los mexicanos se defendieron como pudieron, armas desiguales, las tácticas las inventaban al momento y cuando ya no pudieron resistir más, se decidió entregar la ciudad pero, para tal fin se hizo un plan de rendición bien organizado y antes de entregar la ciudad inutilizaron todos los cañones para que no los pudieran usar en su contra o sea, los generales mexicanos tuvieron la sabiduría de rendirse cubriendo su retaguardia y así fueron a dar a las cárceles todos los que se cubrieron de gloria en los fuertes de Loreto y Guadalupe.

El presidente Benito Juárez que ante la los acontecimientos lo único que hizo fue preparar su salida de la ciudad de México e irse hacia el norte cargando en carros de caballos que estaban al cuidado de Juan de la Cruz Borrego y así tocó puertas a San Luis Potosí; cuando el avance se hacía más al norte por parte de los invasores, él se movía de igual forma para no ser alcanzado y así pudo llegar a establecer su gobierno en Saltillo y lamentablemente ahí tuvo un descalabro político con el general Santiago Vidaurri gobernador de Nuevo León en Monterrey que lo obligó a volverse a Saltillo donde dictó un decreto separando al Estado de Coahuila al de Nuevo León que estaba cautivo desde hacía 5 años.

En la parte sur de México, todos los que fueron hechos prisioneros en Puebla eran remitidos a La Habana Cuba con intenciones de confinarlos a Europa; afortunadamente en el trayecto de Puebla a Veracruz aprovechando el conocimiento del terreno casi todos lograron escapar excepto Porfirio Díaz que quedó prisionero en Puebla, en ese lugar hizo amistad con oficiales franceses y tal vez la vigilancia sobre él ya no fue tan estricta y logró escapar huyendo hacia Oaxaca su tierra natal, donde procedió de inmediato a ir reuniendo partidarios y con ellos formar un ejército que mucho le sirvió años después para atacar a los enemigos.

Estas acciones patrióticas de guerra fueron reconocidas en el mundo y eso le ganó simpatías a Benito Juárez que seguramente sirvieron para que el Congreso de la República Mexicana en sesión solemne lo declarara “Benemérito de la América” y la República de Colombia acordó que una fotografía del presidente mexicano estuviera siempre en la Biblioteca Nacional con un letrero que dice “Benito Juárez, Mexicano Distinguido”.

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