Hablemos de …

Muerte de Amado Nervo

Por Rafael Tortajada

 

El personaje del que hablaremos nació en la ciudad de Tepic en la calle de Zacatecas 181 norte el 27 de agosto de 1870; desde muy pequeño fue muy aficionado a las letras, lo que lo hizo notable en los grupos de estudiantes de las escuelas donde cursó sólo que las necesidades de la familia crecieron al morir su señor padre y que la señora viuda decidió cambiar su residencia a la ciudad de Zamora Michoacán, en ese tiempo Amado era un pequeñín y se tiene documentado que a una edad muy temprana escribió su primer poesía que dice así:

“Con traje de casimir y mis zapatos de lona, voy aprender a escribir al colegio de Jacona”.

Eso fue lo primero que se tiene documentado que escribió entre la inmensidad que con el tiempo se llenó de gloria y que cuyos conocimientos los adquirió en el seminario del poblado que se cita anteriormente y como era natural, valiéndose de algunas amistades logró entrar en el servicio diplomático y pronto pudo ser miembro de algunas embajadas sobresaliendo desde luego la de Francia donde tuvo un romance que lo marcó para toda su vida; la musa en cuestión se llamaba Ana Cecilia Luisa Dailies y que lamentablemente cuando vivían en lo más tórrido de su amor ésa tuvo la mala suerte de morirse dejando una honda huella en la vida del poeta pero, tuvo el cuidado de que, aprovechando el dolor que le causó ese desenlace escribió probablemente su obra máxima que se llamó la “Amada inmóvil”.

Después vinieron otros como el “Estanque de los lotos” que lo hicieron único en el mundo de la literatura superado solamente por Rubén Darío, ese poeta nicaragüense que se distinguió entre todos los escritores de su época pero, cuando él murió el lugar preeminente lo ocupó Amado Nervo.

Anduvo algunas veces como embajador, otras como miembro de la Embajada en varias naciones hasta que finalmente se quedó en la de Montevideo, ahí lamentablemente contrajo una enfermedad incurable para la época y con todo el dolor de los escritores de ese entonces falleció un 24 de mayo de 1919.

Por sus méritos en el mundo literario merecía que se le enviara al país de origen con los lauros a los que tenía derecho y para tal fin el barco donde trajeron el catafalco con sus restos vino tocando diferentes puertos y ahí se agregaba un navío más hasta que finalmente llegaron a Veracruz donde fue objeto de una bienvenida apoteótica.

Para ser sepultado se le labró un féretro en jade y ahí fueron colocados sus restos que desde luego, se depositaron en la rotonda de los hombres ilustres que existe en el panteón jardín de la hoy Ciudad de México y que a pesar de los años transcurridos hay románticos hombres y mujeres que acuden a decir y escuchar las poesías de su autoría.

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