Cumbre, sí o no

El sorpresivo anuncio de una cumbre entre el presidente norteamericano, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong Un, es el último y más impresionante avance diplomático registrado en la crisis de la península coreana. Como se sabe, Estados Unidos y Corea del Norte, con sus respectivos aliados, se enfrentaron en la Guerra de Corea (1950-1953) que culminó con un armisticio sin que nunca se firmara un acuerdo de paz.
Por el momento, no se sabe a ciencia cierta si se llevará a cabo dicha cumbre, dada la proclividad del presidente del vecino país del norte de cambiar de opinión y no ser constante en una decisión tomada, porque inicialmente se había dicho por parte de la Casa Blanca que en mayo o junio se realizaría tal cónclave, y después el propio Trump anunció que se cancelaba y la última que no está del todo descartado un encuentro.
Luego entonces, con Donald Trump no se sabe a qué atenerse y mejor hay que estar a la expectativa, a las vivas y con la salvedad que puede ocurrir una cosa u otra, según el estado de ánimo y la bipolaridad del mandatario estadounidense.
Aunque es poco improbable la realización de la multicitada cumbre, el asunto estriba en dónde se efectuaría ésta, para que ninguno de los dos se sienta desplazado o con un papel menos protagónico que su similar dignatario, por lo que se considera que no es descartable que, de cristalizarse, se dé en un sitio neutral y de máxima seguridad para ambas partes, sobre todo por hecho de que Kim no ha salido de su país desde que heredó el poder de su padre hace siete años.
Los acontecimientos avanzaron tan rápido y llegaron tan lejos en un mundo dinámico y convulsionado que todo puede suceder y nada descartar, aun cuando el año pasado se enfrascaron en un intercambio de insultos y amenazas, en el que Trump denigró a Kim al llamarlo “pequeño hombre cohete”, en referencia a los lanzamientos de misiles, y éste no se quedó atrás al calificar al presidente del país de las barras y las estrellas de “trastornado mental”.
Ante la reconsideración de Trump con relación a la realización de la cumbre, hay menguadas oportunidades de que ésta se cristalice, y sí en cambio altas posibilidades de que ésta sea contraproducente.

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