Caldero Político

ENCUESTITIS O COSMOVISIONES

Mientras más nos acercamos a la jornada electoral y al término de la campaña política electoral, a 41 días de ello han comenzado a surgir encuestas en los medios de comunicación con el objeto de conocer los avances o supuestos retrocesos que tienen los candidatos locales a cargos de elección popular en nuestra entidad. Debiendo recordar que las encuestas son de quien las paga, y es únicamente una fotografía de cómo están llevando acabo los compromisos políticos con la población los actores políticos suspirantes, pero de esto  a que ya este decidido una elección ese es otro boleto, pues las encuestas no ganan las elecciones, son los votos de la gente que los hace ganar ni más ni menos. Entonces lo que se está publicitando, son “encuestitis o son cosmovisiones”. Hoy los colimenses tienen en sus manos el poder de decisión y la situación es muy simple, las propuestas políticas son variadas algunos aspirantes promueven un retorno al pasado, otros proponen la continuidad política o el dilema de experimentar elementos nuevos de hacer política de la buena, cercanos a la población. Pero esto la población lo decidirá con su voto el próximo primero de julio. Luego entonces, sin afán de equivocarse, pues la población colimense es observadora, analítica y critica constructiva; la principal y única encuesta es la de la jornada electoral del primero de julio,  lo que ahora se viene observando en algunos medios de comunicación y medios digitales son simples estrategias de “encuestitis”; un mal que se viene operando siempre en los procesos electorales y que busca sorprender a los ciudadanos incautos, pero con la astucia aprendida en que nadie se quiere dejar engañar pues estas “encuestitis” publicitan el retorno de la abundancia o promueven entrarle a la “catafixia” para empeorar o mejorar, o simplemente quedarse como estamos en este momento actual. Por ejemplo, la “encuestitis”que establece un supuesto empate técnico entre los candidatos a la alcaldía de Colima entre el candidato de la coalición de Morena-PES y PT con el candidato de Movimiento Ciudadano, es ejercer una suposición errónea, pues si bien es cierto que plasman el porcentaje de los encuestados por la vía telefónica, el supuesto muestreo aleatorio de dichos ciudadanos encuestados nunca explicitan si la cantidad de ciudadanos interrogados por su preferencias electorales para la capital por la vía telefónica, eran mayores de edad o no, pues es muy fácil engañar a la población con cifras y porcentajes, sin tampoco establecer la georreferenciación territorial en colonias, barrios y zonas en el que plasmaron esta supuesta “encuestitis”. Así el promover un supuesto empate técnico entre dos candidatos supuestos opuestos; pues los dos son empresarios uno de la izquierda y el otro de una izquierda de centro más moderado, es querer adelantar pronósticospolíticos de nula credibilidad, pues lo único que se demuestra es el nerviosismo político en el que se pueden encontrar al no poder levantar la campaña política en los hechos. Pero debemos hacer otro análisis, el meter a una misma canasta el proceso electoral federal y a los procesos locales, puede dar como resultado, que se convierta nuestro país “en un chivo de vidriería” o en un gran manicomio electoral, como si se tratara del fin del mundo, cuando es un simple proceso electoral en donde se trata de polarizar a la población en una guerra de burgueses contra clase media y esta última, es la que disputa en medio para que carguen con el peso de la responsabilidad fiscal y de costosas elecciones. De verdad le apostamos para que las encuestadoras locales ejerzan un trabajo noble, objetivo, conciso y preciso, pues de todos es sabido que para poder publicitar una encuesta, debieron con anterioridad solicitar la autorización del árbitro electoral, del IEE para con ello puedan presentar encuestas acordes con un trabajo serio, responsable, objetivo, de muestreo aleatorio territorial, y que los encuestados cumplan con el elemento nodal de ser mayores de edad, acreditando resultados favorables, precisos e inequívocos a la población en general y no presentar “encuestitis” de nula credibilidad. Ojala por el bien del proceso electoral, y del trabajo que vienen enarbolando los diversos candidatos y candidatas a los cargos de elección popular, las  casas encuestadoras locales ejerzan esta labor creíble, objetiva y precisa. Sino al tiempo.

 

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