Cuotas escolares

La Constitución es muy clara en su artículo 3, que señala que “la educación es laica, obligatoria y gratuita”, a la cual debemos sujetarnos todos; padres de familia, autoridades educativas, maestros  y alumnos. Ésta influye en el avance y progreso de personas y sociedades, la que además de proveer conocimientos,  enriquece la cultura, el espíritu, los valores y todo aquello que nos caracteriza como seres humanos.

Es necesaria, por ejemplo, para alcanzar mejores niveles de bienestar social y de crecimiento económico;  para acceder a mejores niveles de empleo; para elevar las condiciones culturales de la población; para ampliar las oportunidades de los jóvenes; para vigorizar los valores cívicos y laicos que fortalecen las relaciones de las sociedades; para el avance democrático y el fortalecimiento del Estado de derecho; y para  impulsar la ciencia, la tecnología y la innovación.

La educación siempre ha sido importante para el desarrollo, pero ha adquirido mayor relevancia en el mundo de hoy que vive profundas transformaciones, De tal suerte que es toral ser ´parte activa de ésta, por eso es inadmisible que en algunas escuelas del estado -as menos por fortuna- se condiciona el proceso de inscripción al pago de cuotas escolares.

Conoce del hecho el secretario de Educación en la entidad, Jaime Flores Merlo, quien  aseguró que “no se puede coartar la asistencia o inscripción de ningún alumno por no cubrir la cuota voluntaria para la Sociedad de Padres de Familia”.

Y añadió: “El hecho de que en algunos planteles educativos se esté condicionando la inscripción a pago de cuotas escolares, no es permitido, no es legal, ya está incluso aprobado por la Cámara de Senadores de que es un delito exigir una cuota escolar…”

 

Este tipo de actitudes retrógradas, desfasadas y obtusas, no se pueden ni se deben admitir, y no sólo se deben denunciar por parte de los paterfamilias, sino castigar a quienes alientan estas prácticas reprobables. El servicio educativo no se debe condicionar ni hoy ni nunca al pago de una cuota, pues es un derecho de todo individuo consagrado en la Constitución.

 

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