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Héroes de la Patria

Por Rafael Tortajada

Por estas fechas hace ya unos años, nos desayunamos en todos los diarios que circulan en Colima con la noticia de que los restos de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama, José Ma. Morelos, Mariano Matamoros, Mariano Jiménez, Javier Mina, Vicente Guerrero, Leona Vicario, Andrés Quintana Roo, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria habían sido exhumados del monumento conocido como Ángel de la Independencia y llevarlos al Castillo de Chapultepec, dizque con el fin de hacerles un exhaustivo estudio, en este caso se trata sólo de venerados huesos de nuestros héroes.

El miércoles 26 de junio de 1811, a la misma hora de la mañana, llegó el momento de cumplir la sentencia, «se oyeron toques de clarines, el redoblar de los tambores y las voces de mando que indicaban un gran movimiento de tropas, mientras las campanas de los templos con sus lúgubres tañidos anunciaban al vecindario de Chihuahua que los caudillos serían fusilados». Sin quitarles los grilletes y las esposas, fueron conducidos a la plaza de San Felipe donde ya se encontraban listos los pelotones de ejecución, formados a sólo tres pasos de los banquillos en que serían sacrificados. Los cuerpos sin vida de Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez que es a quienes corresponde la anterior narrativa, fueron lanzados a una noria que se encuentra cerca de un cementerio, sus cabezas les fueron separadas con un filoso machete y seguramente las guardaron. A ese mismo eran lanzados los cuerpos de quienes iban fusilando, por ejemplo a Mariano Hidalgo.

Un mes después o sea, el 30 de julio de 1811 fue fusilado el venerable cura Miguel Hidalgo y Costilla y corrió la misma suerte de que su cuerpo fue descabezado y las cabezas de los 4 fueron preparadas con sal en unas bolsas y enviadas a Guanajuato por órdenes de Calleja, fueron colocadas en unas jaulas de hierro que construyó el herrero Aurelio Pérez y ahí estuvieron desde esa fecha hasta que por órdenes de Vicente Guerrero fueron rescatadas para ser llevadas al altar de los virreyes en la Catedral de la ciudad de México. Los restos sin cabeza del padre Hidalgo fueron los únicos rescatados por los franciscanos y sepultados en la iglesia de San Francisco.

En cuanto a José Ma. Morelos y Pavón, sus restos que se encontraban en una caja de plomo fueron sacados subrepticiamente por su hijo el general Juan Nepomuceno Almonte y nunca se supo a donde fueron a dar.

Vicente Guerrero que fue el último de los luchadores y probablemente el héroe más limpio que tuvo la guerra de independencia fue fusilado en el poblado de Cuilapan en Oaxaca el 14 de febrero de 1831. Sus restos fueron guardados como algunos de los demás.

Mariano Matamoros fue fusilado en uno de los portales de Valladolid hoy Morelia el mes de febrero de 1814. Francisco Javier Mina que fue invitado por Fray Servando Teresa de Mier a que prosiguiera su lucha en contra de Fernando VII en estas tierras, fue acorralado y perdió la vida ante el pelotón de fusilamiento el 11 de noviembre de 1817 frente al fuerte de los Remedios, cerca de Pénjamo.

Leona Vicario heroína, esposa de Quintana Roo y que colaboró con todo lo que pudo a la causa de la independencia murió en la Ciudad de México el 24 de agosto de 1842.

Andrés Quintana Roo, esposo de la anterior heroína y que luchó con las leyes en la mano a favor de la Independencia y siempre del lado de José Ma. Morelos, sobrevivió al desastre de la independencia y murió en la Ciudad de México en el año de 1851.

Nicolás Bravo, uno de los hombres valiosos que anduvieron al lado de Morelos y que sobrevivió a la epopeya de la Independencia y que tuvo además el honor de haber sido presidente de la República Mexicana en tres ocasiones, murió envenenado junto con su esposa en la Hacienda de Chichihualco, Guerrero; el 22 de abril de 1854.

Finalmente el que fuera primer presidente de México que tomó el nombre de Guadalupe Victoria durante su lucha contra los realistas, fue el único de los héroes que sobrevivió a todas las intrigas e intentos de golpe de estado y fue a refugiarse en el estado de Veracruz donde murió en la fortaleza de San Carlos de Perote, Estado de Veracruz, el 21 de marzo de 1843.

Estos son los héroes que dicen que sus restos fueron llevados a Chapultepec, yo me pregunto ¿de dónde los sacaron?, porque fue público y notorio de que en 1986 durante el campeonato mundial de futbol y aprovechando una de esas victorias espurias de la selección mexicana, un conjunto de vándalos forzaron las puertas de la entrada de la columna de la Independencia y en un acto poco común y falta de respeto hacia nuestros héroes, lanzaron los huesos a los prados del Paseo de la Reforma.

Finalmente, ¿que doña Josefa Ortiz de Domínguez no les merece el honor de ser tomada en cuenta entre los héroes de la patria?, ¿no fue suficiente la aportación que hizo para el movimiento independentista en apoyo a Allende y por ende a Hidalgo y sus seguidores?. ¡Que pena que a esta gran mujer la dejan fuera!.

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