Separación

Cientos de menores de Centroamérica han sido detenidos en la frontera sur de Estados Unidos y separados de sus padres desde el año anterior, de acuerdo a información vertida en tal sentido en días recientes por la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

La malograda gestión de Donald Trump ha demostrado que está dispuesta y hasta ansiosa a hacer todo lo posible para limitar la inmigración no autorizada a los Estados Unidos; desde construir un muro fronterizo con México  hasta el incremento de redadas para atrapar a quienes residen sin permiso en el vecino país del norte, incluso si no tienen antecedentes penales o son veteranos miembros productivos de sus comunidades.

Pero la adversa situación adopta senderos  preocupantes y reprobables, dado que ahora el enfoque gélido de la administración de Trump para hacer cumplir la ley ha cruzado la línea hacia la abyecta inhumanidad: la separación forzada de los niños de sus padres, mientras éstos luchan por una autorización para permanecer en EU.  El mensaje es claro: dividir a las familias para enviar un mensaje de disuasión: “Si se atreven a buscar asilo en la frontera, nos llevaremos a sus hijos.”

El interés de las y los niños siempre tiene que ser el primero. La mayoría de estas familias salieron de Guatemala, Honduras y El Salvador huyendo de la inseguridad y se les debería proteger, pero se hace lo contrario, de ahí la exigencia de la ONU a EU de frenar la separación de familias migrantes. Ante el arribo de Trump a la Presidencia,  Estados Unidos cambió su política en enero de 2017 y comenzó a implementar una política de “cero tolerancia” con los inmigrantes indocumentados, que forzosamente  pasa por “quitarles sus hijos”.

La separación de los niños de sus padres es una seria violación de los derechos de los menores, donde por fortuna (y a la vez por desgracia). Estados Unidos es el único país en el mundo que no ha ratificado la Convención de los Derechos de los Niños, pero ello no lo exime de velar y cumplir los derechos de la infancia.

De tal suerte que los derechos de la niñez, hoy más que nunca, deben ser prioritarios para las naciones y estar por encima de cualquier política migratoria; para lograr lo anterior es crucial que la administración estadounidense deje de criminalizar a los inmigrantes (al menos  mexicanos), porque no logrará nada sobre el vértice y sí  recrudecerá de forma virulenta el embrollo,  pues ya bastante tenemos con la guerra comercial con  EU, al imponer aranceles en acero y aluminio.

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