Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

 

Tercera llamada, tercera llamada…

Los cuatro candidatos a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, Jaime Rodríguez Calderón, Ricardo Anaya Cortés y José Antonio Meade Kuribreña, estarán debatiendo hoy en el extremo sur del territorio nacional, abordarán temas preestablecidos y será el último enfrentamiento previo a la consulta a la ciudadanía que, como sabemos, será el uno del próximo julio.

Existe interés o curiosidad entre varios sectores, no es morbo, en realidad son millones los mexicanos que han seguido el proceso, estamos conscientes de lo trascendente que será el resultado de la contienda, tan fácil como que el futuro del país estará en juego; para muchos, el evento de hoy en Mérida pudiera adelantar lo que ocurra en la fecha arriba mencionada, lo que no acepto, pero puede ser un encuentro áspero en el que se digan sus verdades, lo que no quiere decir que las compartamos, pero sí elementos de juicio.

Me atrevo a suponer que el mensaje apócrifo en el que dialogan dos personas y hablan de participaciones de Ricardo Anaya en lavado de dinero y otros temas prohibidos, pudiera salir a relucir, la respuesta del panista será en el tono agresivo que sabe usar. También sospecho le harán bullying a Andrés Manuel, es la última oportunidad de hacerle daño y no creo que la desaprovechen.

Ya en la recta final, a dieciocho días de la única encuesta que vale, no son pocos los comentaristas de los medios y en cortito, con quienes solemos platicar cotidianamente, que confiesan que no toman en serio las cifras de las encuestas y manejan casos de varios procesos electorales en nuestro país y en otros y se salvan muy pocas empresas dedicadas a los sondeos que se acercaron a los resultados finales, dándoles el crédito de que atinaron  éstos -yo soy de esos-.

No obstante, deben de ser millones los mexicanos que sí toman por ciertas las cifras de las encuestadoras. ¿Y saben qué?, están apasionados, de tal forma que si no triunfa El Peje, no va “a la chingada” así como así, antes soltará al tigre que hoy mantiene sujeto, repetirá los escenarios de alegar fraude, tomar las avenidas y exigir un recuento de “voto por voto”.

Regresando al tema de la anónima plática entre dos personajes, de los cuales sólo uno da la cara, un tal Juan Barreiro, tendrá peso hoy en el debate, con toda seguridad que será tema y más cuando un compañero de partido de Ricardo, el senador Ernesto Cordero, presentó ante la Procuraduría General de la República una denuncia que se sustenta en el supuesto lavado de dinero y tráfico de influencias.

Así que para hoy por la noche, cuando se realice el debate, pesará sobre Ricardo Anaya una denuncia formal.

Tratando de encontrar el móvil -si es que se trata de una estrategia para dañar a Anaya-, no resulta lógico que fuera el autor quien se asegura ocupa el tercer lugar en las preferencias del voto, si se eliminara al panista, lo mejor que le pudiera ocurrir a Meade sería quedar en segundo sitio, lo que no lo lleva a la presidencia, el razonamiento opera igual para el PRI/Gobierno. Quizás a AMLO sí le beneficie, pues se sacudiría a su seguidor inmediato, que se supone está a muchos puntos de distancia.

Se ensució el proceso y a destiempo, quedan muy pocos días como para que la opinión pública a la que se ha alimentado con el supuesto de que las encuestas lo hacen ganador desde hace muchos meses y de que su rival cercano está muy distante, salir antes de las elecciones con un candidato menos por estar acusado de un delito y usar como un error de las encuestadoras para dar por ganador a José Antonio Meade, me parece riesgoso, sin embargo muy probable.

¿Consecuencias? Riesgosas, muy riesgosas.

Por lo pronto, las horas previas al debate serán tema obligado en los corrillos políticos, en las reuniones de consumidores de café, en restaurantes y bares, y de nerviosismo entre los aspirantes, sus colaboradores, que en el llamado “cuarto de guerra” de cada uno se habrán de enfrentar y se darán con todo buscando la estrategia que deba poner en práctica cada candidato.

Es cuestión de unas cuantas horas.

 

 

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