Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

¿Quién ganó el debate?

Es cuestión de opiniones y no tiene importancia, no cuenta para el resultado final que se sabrá al terminar de contar los votos emitidos en las urnas el próximo uno de julio, sin embargo se ha convertido en el evento más interesante de cada campaña política. La oportunidad de ver juntos a cada candidato, de observar sus gestos, sus reacciones ante una crítica de alguno de sus oponentes o agrediendo, es ya un agregado importante a cada proceso, no modifica nada, pero es interesante.
Algo debiera hacerse con respecto a las encuestas, que para mi gusto son elementos que para muchos -no sé quién inventó la frase- es una fotografía del momento, lo que está muy lejos de ser verdad, no lo es y es factor que fabrica preferencias, inclina a favor o en contra el voto, hay quien le acredita valor informativo serio y no, basta ver la facha de los dueños de la mayoría de las encuestadoras para concluir que son chafas.
Todo parece indicar que hacen públicas cifras engañosas, pues siendo ciertas se refieren a universos consultados muy pequeños, lo que los hace nada confiables, lo que tiene que ver con las preferencias pudiera ser verdad, pero lo que ubican como “indecisos” es en realidad un paquete enorme de futuros votantes y serán ellos los que decidirán el resultado.
Cuando uno de los candidatos conoce las cifras que le favorecen, se engola, presume su anticipado triunfo y no necesariamente está en lo cierto, quizá son más los que lo respaldan, pero habrá que saber si el nivel de los encuestados corresponde a un muestreo que incluya a sectores diversos y por lo tanto haga confiable el resultado.
Lo más probable es que no se ajusta ni remotamente a la realidad, se inclinan o hacen favorito a quien pagó la encuesta; total, conforme se acerque la fecha de la consulta que vale, que es el recuento de votos capturados en las urnas, podrán informar de ajustes y si no se acercaron al conteo final no pasa nada, sólo que pudieron haber influido entre grandes sectores de ciudadanos al tomar en serio lo que nunca fue.
Estamos a unos cuantos días de enfrenarnos a la realidad y votar para definir el futuro de México, no se trata de un juego, es un proceso muy importante, trascendente en todos sentidos, pudieran millones sufragar por quien no nos conviene como nación, un buen candidato, pero nada bueno para dirigir los destinos de casi ciento treinta millones de mexicanos.
Pudieran irse con la finta más votos que decidirían el fiel de la balanza y le otorguen el triunfo a quien ya en el ejercicio de la responsabilidad asumiría determinaciones que no nos convengan a la gran mayoría.
La ilusión de hacer una realidad promesas incumplibles pesaría lo suficiente como para que Enrique Peña Nieto le entregue el poder al menos apropiado, y reparar el daño le puede costar a los mexicanos caer en el caos, en la pérdida de circunstancias que son convenientes para el desarrollo y la paz pública. El populismo ya demostró que es una fracasada forma de gobierno.
No es pues importante que en lo individual se pueda opinar sobre quién ganó el debate del pasado martes, lo trascendente es quién obtendrá mayoría de votos el próximo uno de julio. En ello nos va mucho a todos los mexicanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *