Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

 

Dime de qué presumes…

 

Circuló ayer en las redes sociales un mensaje que refiere que el alcalde con licencia Héctor Insúa se robó mediante la colocación de un “diablito” el fluido eléctrico que consumió en su domicilio familiar durante cuatro años. Todo parece indicar que no es una maniobra política, un golpe bajo de la llamada “guerra sucia”.

Ha motivado contrastadas opiniones el actuar en política del alcalde con licencia mencionado, afirma ser dueño de simpatizantes que lo pueden reelegir en el cargo del que está separado precisamente para buscar la reelección.

Sin obras sociales importantes, el señor Insúa en los dos años y meses que estuvo al frente del gobierno municipal, en efecto, capturó el aplauso de miles de colimenses que han disfrutado de los eventos del Festival del Volcán organizado por el tercer nivel de  gobierno, que debiera cumplir con solucionar problemas de los gobernados, aplicar programas de servicio, de promoción a la inversión y el desarrollo, conservación de parques y jardines, mantenimiento de calles, banquetas, promover la cultura, multiplicar las bibliotecas, las áreas públicas que cuenten con señal de Internet.

En fin, el Ayuntamiento de Colima no ha cumplido con lo verdaderamente importante que debe haber sido incluido en el proyecto de gobierno, apasionadamente la administración actual ha destinado tiempo, esfuerzo, recursos, publicidad, a organizar y llevar a cabo el fastuoso Festival del Volcán, que no es la única versión de fiesta pública en donde la venta y consumo de bebidas embriagantes ha sido el tema.

También exposiciones gastronómicas y de vinos promoviendo el consumo en parques, jardines y la vía pública, de todo ha habido.

Por si fuera poco, el gobierno de Insúa sustenta su publicidad para ser reelecto en el manejo pulcro de los dineros públicos, se ostenta como ejemplo incorruptible, honesto.

Pudiera ser el mensaje que lo señala como un ladrón de la energía eléctrica una estrategia para desprestigiarlo y dañar su imagen, pero no, se exhiben documentos que confirman el delito, el señor Héctor Insúa -en mi opinión- está obligado a dar la cara y aclararle a la opinión pública su responsabilidad o el ser víctima.

Es importante que lo haga, abordo el tema con las reservas del caso, lo desarrollo porque considero que es importante y más cuando estamos a once días de que pueda ser reelecto el personaje al que se está acusando de robarse el fluido eléctrico por cuatro años, cuando se presume honesto, ejemplo de incorruptible. Estoy dispuesto a ofrecer disculpas si se confirma que se trata de una estrategia por desprestigiarlo; es más, habría de ser el primero en alegrarme de que el señor Héctor Insúa fuera inocente.

No se ocupa mucho, como dice un refrán popular, “papelito habla”, y si los documentos que lo acusan son falsos, que el señor Insúa lo demuestre, y quienes han dudado de su honestidad –si es posible-, que se les aplique el peso de la ley por daño moral.

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