Desertificación y sequía

Para sensibilizar a los países respecto a las iniciativas internacionales para revertir la degradación de las tierras, el pasado domingo se celebró en México el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

Con la conmemoración de esta fecha, designada en 1994 por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se busca concientizar a todos los países y a sus ciudadanos respecto al estado y las acciones prioritarias tomadas a escala global y nacional para revertir la desertificación de la tierra y fortalecer la respuesta a la sequía.

En este marco, la Comisión Nacional Forestal (Conafor), conmemoró en la entidad el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que en su edición 2018 presenta el lema: “la tierra es valiosa, invierte en ella”. Se deben emprender, luego entonces, todas las actividades, estrategias y mecanismos enfocados a revertir la adversa situación en el renglón forestal, al margen de crear nuevos bosques para el beneficio de los ecosistemas del estado.

Durante el acto de este martes, personal de la Conafor, tanto de Oficinas Centrales como de la Gerencia Colima, impartieron una plática para sensibilizar sobre los efectos de la desertificación, ante ejidatarios y habitantes de las comunidades de Tepames, Estapilla, Las Tunas, entre otras.

Como se sabe, la desertificación es la degradación de tierras como resultado de variaciones climáticas y actividades antropogénicas inadecuadas. Ante ello, el suelo posee una capacidad de recuperación, pero la pérdida progresiva de calidad biológica y de producción debido a prácticas agrícolas inapropiadas durante largos periodos, incendios forestales, sequías y sobrepastoreo, disminuyen su capacidad de recuperarse.

Ante esta situación, se requiere un frente común no sólo entre las dependencias del sector ambiental -léase Conafor, Profepa, Semarnat, Conagua, Conanp y Asea-, sino también entre los otros dos órdenes de gobierno y la sociedad civil, en virtud de que el binomio referido es una amenaza, que junto con el cultivo y el pastoreo intensivos, la deforestación y mala utilización del regadío y el cambio climático, convierten los suelos fértiles en tierras improductivas y estériles.

Luchar contra la desertificación debe ser una parte integral de nuestros esfuerzos por garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo. Comprometámonos pues con el tema medioambiental, para lograr un desarrollo sostenible para todos.

 

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