Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

 

No están ganados…

Mire usted, se insiste en manejar argumentos para dañar al presidente Enrique Peña Nieto, a su gobierno, al PRI y a su abanderado José Antonio Meade, me refiero a varios correos -o como se llamen- que se difunden en las redes, yo los vi en YouTube, acusan al mandatario de la nación de haber decretado que privatiza el agua.

Lo que en realidad ocurrió fue que los decretos benefician a 43 millones de mexicanos al proteger la mitad del agua superficial del territorio nacional, lo que establece reservas del vital líquido con las cuales se garantiza la disponibilidad del recurso para la población y la naturaleza. Quien quiera ver las cosas de otra forma, es dueño de marañas y torceduras en su cerebro.

Se está acusando a José Antonio Meade de mentir junto con el líder nacional del tricolor y ubicarse de palabra en segundo lugar, lo que sin pruebas se asegura es falso.

Los dos temas, que ocupan a los difusores de la guerra sucia, insistentes validan que no es cierto que los dos abanderados a la primeras magistratura del país, el tabasqueño y Anaya, vayan en primero y segundo sitio, respectivamente, si fuera verdad, estarían golpeándose entre ellos; cuando distraen su capacidad de golpeteo contra José Antonio Meade, confirman que para obtener el triunfo les estorba este señor, que ha logrado aglutinar la opinión generalizada de que es un candidato de lujo, el mexicano más preparado para gobernar a México.

 

Tienen que cambiar para que queden igual

 

Eso dice el sabio refrán, “las cosas tienen que cambiar para que queden como estaban”. En el tercer debate entre los aspirantes a suceder a Enrique Peña Nieto, Ricardo Anaya acusó a Andrés Manuel López Obrador de haber entregado obra pública a una empresa constructora sin haberla concursado, lo que es ilegal, El Peje se molestó y lo negó con enjundia, lo que embraveció al panista que lo amenazó “¿…si te demuestro que eres corrupto renuncias a tu candidatura?”, a lo que el tabasqueño no respondió y el mexiquense insistió intimidante y engolado.

El Peje no aceptó el reto e hizo silencio en tanto Anaya insistía, tanto que en una pancarta escribió una dirección de un correo electrónico para que los interesados en conocer el caso lo consultaran y confirmaran que no mentía: Andrés Manuel había contratado obra pública sin haberla concursado, éste se limitó a asegurar: “No soy corrupto”.

Ahora bien, Ricardo Anaya ha sido señalado como protagonista de un fraude por la compra de un terreno en el que se construyó una bodega y lo vendió en una operación que se asegura es “lavado de dinero”, el caso se dio a conocer por elementos de la PGR, éstos le tuvieron miedo al Jefe Diego y se retiraron, para que hace diez o doce días el asunto regresara al tapete de los escándalos al hacerse pública una conversación comprometedora en la que un personaje amigo del panista afirma que cuando éste arribe a la Presidencia de la República llegarán al cielo haciendo negocios protegidos.

Como esos dos casos se dan a conocer casi todos los días iguales escándalos que captan la atención del ciudadano, se difunden en los medios informativos y en las redes sociales, calientan el ambiente  y, así como surgieron, así se apagan.

Deben ser miles los casos como los abordados líneas arriba que van a dar al archivo muerto de los escándalos no aclarados que debieron haber sido investigados y llevarlos hasta el final, aclararlos y si se confirma que hay delito qué perseguir, que se consigne y se juzgue, pero no pasa nada.

Más o menos traté en este espacio un tema parecido hace algunos días, lo revivo para ponerlo como ejemplo del escándalo en que se ha envuelto al alcalde con licencia Héctor Insúa García, acusado de haberse robado el fluido eléctrico que consumió en su domicilio particular por más de cuatro años.

Es difícil que se trate de un “cuatro” de sus enemigos políticos, los medios informativos locales y algunos con presencia en todo el territorio nacional lo dieron como noticia, incluyendo la publicación de documentos oficiales que confirman el hecho, los montos y fechas -por cierto no observé multas o recargos-. ¿Ocurrirá lo mismo?

Aquí operan dos factores que la sociedad espera sean aclarados: uno es la autenticidad del caso, que explique el político jalisciense aspirante a repetir como alcalde de nuestro municipio, el más importante, y se disculpe, además de que sea usado por el partido político que lo respalda y lo llame a cuentas, lo apoya como candidato por sus virtudes, aptitudes y cualidades que incluyen su honradez y su presumida incorruptibilidad, por eso es candidato, que le reclame su deshonestidad y le imponga una sanción interna, está obligado a limpiar su nombre y el del PAN, no pueden pasar por alto que un destacado militante al que han llevado a una diputación local, a una alcaldía y a una candidatura, sea responsable de un robo a una empresa del gobierno.

No lo dude, no sería el primer caso que, como digo líneas arriba, va a dar al cesto del archivo muerto de los escándalos olvidados. ¿Se reflejará el hecho en las urnas?

¡Ya veremos!

 

 

 

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