Marcha atrás

Para un presidente como Donald Trump, que reivindica el lema “nunca te rindas”, la marcha atrás en su política de separar familias inmigrantes detenidas en la frontera de Estados Unidos de Norteamérica, supone una concesión especial.

Arrinconado políticamente por la indignación generalizada (que incluye a su esposa Melania Trump y a sus correligionarios republicanos) que causó el apartamiento forzoso de miles de padres e hijos, Trump firmó el pasado miércoles una orden ejecutiva para acabar con ese proceder que hasta un día antes calificaba como inevitable.

En sentido estricto, el mandatario estadounidense en la Casa Blanca afirmó lapidariamente “…se trata de mantener a las familias juntas mientras nos aseguramos de tener una frontera fuerte”, aunque procuró limitar el alcance de su reculada al advertir que “mantiene la tolerancia cero”, que implica procesar penalmente a inmigrantes adultos que cruzan sin papeles la frontera con México, en su mayoría latinoamericanos.

Es evidente que la administración del presidente Trump es enemiga declarada de México. Medios de comunicación y asociaciones defensoras de los derechos humanos han mostrado la terrible situación que viven no sólo los mexicanos, sino los migrantes de varias partes del mundo, quienes sufrían las medidas violatorias de las leyes, tanto de Estados Unidos como internacionales.

Sin duda, lo que ocurre en Venezuela y Nicaragua debe ser motivo de preocupación, pero también debería ser lo que acontece con las personas en busca de asilo en la frontera con México.

No hay un solo tema en el cual no nos agreda el gobierno de Trump, como las negociaciones del TLC, la imposición arbitraria de aranceles, etcétera. La política del presidente del vecino país del norte es nítida e impía: subyugar a México

No hay que dejar solo al gobierno de Peña Nieto, al Estado mexicano, es necesario que la sociedad participe e integre un frente común contra la política antimexicana de Trump, para que no nos siga avasallando en lo comercial, política exterior, derechos humanos y demás. Ya basta.

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