Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

 

¿Jornada ejemplar?

 

Si, en lo que tiene que ver con el ejercicio de votar, fue una jornada ejemplar, todo salió el domingo anterior perfecto, en orden, sin violencia, apenas situaciones muy menores nada dignas de considerar. Los ciudadanos nos comportamos a la altura del más civilizado de los pueblos del mundo, se votó libremente por el candidato que cada mexicano en edad de sufragar quiso y el resultado se ajustó a lo que la mayoría de las encuestas referían.

¡Felicidades!

No obstante lo anterior, los triunfos a los candidato de Morena son tantos que asustan, aquí en Colima ganaron candidatos que no hicieron campaña, totalmente desconocidos, la campaña de destrucción en contra del PRI fue tan intensa y efectiva que lo borró del mapa, es increíble que abanderando al mejor de los candidatos la ola “Morena” lo ahogó, no aplaudo la entrega de millones de sufragios a candidatos desconocidos, no lo entiendo. Ganaron, si nadie lo discute, pero operó un proceso de destrucción, de guerra, no se propuso con bases, los argumentos no fueron tomados en cuenta.

El candidato ganador hipnotizó a millones de ciudadanos, sus propuestas repetidas muchas desde hace dos sexenios y enriquecidas con otras convencieron a la mayoría de los ciudadanos. Lo que no entiendo es que a la hora de estar en la casilla frente a las boletas la reacción fue en millones de personas cruzar el logo de Morena, esto sin importar quien fuera el candidato, lo que me parece injusto, de ahí que no aplaudo lo de ejemplar, felicito a Andrés Manuel López Obrador, convenció, se hizo un profesional como candidato, la jugó tres veces seguidas y aprendió, entendió al pueblo, recorrió el territorio nacional varias veces y conoció al detalle qué candidato querían las mayorías y se convirtió en ese modelo. Ganó a la buena.

Tomarán protesta muchos alcaldes, gobernadores, diputados, senadores que triunfaron en las urnas, pero muchos no tienen idea de lo que será su responsabilidad, ganaron por el fenómeno de la “ola Morena”.

Tanto se entercó Andrés Manuel López Obrador en ser presidente de México que lo logró, se ganó el tan importante cargo, el más importante del país, el de la mayor responsabilidad, el uno de diciembre próximo le será impuesta al tabasqueño la Banda Presidencial, protestará cumplir la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen y estará frente a una realidad en la que no puede fallar. Nadie le deja de reconocer que lo han empujado durante muchos años las ambiciones de mejorar a México y a los mexicanos, estoy seguro de que lleva en lo más profundo de su ser esas premisas, daría la vida por lograr sus anhelos e imponer su forma de interpretar el apoyo a los pobres, sacarlos de su centenaria marginación, como también se cortaría las venas si ello acabara con la corrupción y lograra el México que él ve, el que ha soñado miles de noches, el que le ha quitado el sueño, ese tratará de entregar seis años después de que tome las riendas de nuestro México.

Deben haberle pasado por su mente la noche del domingo para amanecer el lunes miles de escenas, que ha vivido el Peje (¿se le podrá seguir diciendo así al virtual presidente?) por tantos años, quizás sin querer se resistía a aceptar su triunfo, pero es de él, por supuesto que cuenta el apoyo de sus familia, de su seguidores leales, pero el mérito es de él, se lo propuso y ya es el presidente electo, atrás quedó el escenario de haber protestado como tal después de haber perdido en las urnas.

¡La ganó!

Nos espera a los mexicanos una experiencia que lleva riesgos, serán muchos los cambios, cada nuevo alcalde, diputado, senador, gobernador, sea del partido que sea, se enfrentará a responsabilidades que no conocen y la línea que tendrán que seguir será la que López Obrador les indique, habrá miles de cambios en jefes de oficinas, un caos de quienes se queden sin trabajo, de quienes se estrenen en trabajos que no conocen.

Un nuevo mundo, que confiemos en que sea mejor, no dejemos que el pesimismo nos domine, lo cierto es que el ejemplo de Andrés Manuel López Obrador como gobernante, como jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, tuvo más de bueno que de malo.

¡Que así sea!

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