Hablemos de …

El Maestro de América

Por Rafael Tortajada

Recientemente se cumplió un año más del fallecimiento de uno de los grandes mexicanos nacido en Oaxaca el 27 de febrero de 1882 y que a base de tenacidad y esfuerzo fue escalando algunos puestos políticos hasta llegar a ser el secretario de Educación de 1921 a 1924 bajo el gobierno revolucionario del general Álvaro Obregón, me refiero a José Vasconcelos. Siempre tuvo una obsesión desmedida por esparcir la cultura en el campo mexicano y hasta mandó en buena hora llenar de murales inmortales de Diego Rivera los espacios de la Secretaría de Educación que ahora lucen hermosamente con esas grandes pinturas de personajes de fama mundial.

A los campesinos los llenó de libros pero, ahí sí tuvo un desacierto debido a que mandó imprimir los clásicos griegos a personas analfabetas pero, sin embargo apoyó la idea de José Sáenz y sobre todo la acción directa de ese veracruzano ilustre que fue el profesor Rafael Ramírez y se empezaron a crear las escuelas rurales que a la postre fueron un semillero para alimentar a las escuelas de enseñanza superior, sobre todo las escuelas prácticas de agricultura. Hizo un viaje a Brasil con muy malos resultados políticos, aquí en Colima hubo un personaje muy crítico que fue el doctor Miguel Galindo originario de Tonila Jalisco y este chaparrito no tenía pelos en la lengua y le reclamó en una carta lacerante el despilfarro del viaje cuando aquí en su propia patria había tanta necesidad y le decía si podía dar explicaciones qué resultados había obtenido del viaje que se menciona.

Termina el gobierno obregonista y sube al poder el general Plutarco Elías Calles y con ideas modernas y que a la fecha es el primer presidente que inició la construcción del México moderno, creando instituciones que aún existen; el Banco de México y dentro de él 11 bancos ejidales aunque de escasos recursos porque había pocos ejidatarios, la Comisión Nacional de Aguas que ahora es la Secretaría de Recursos Hidráulicos, la Comisión Nacional de Caminos que ahora es la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y así fue un paradigma sobre todo para la época que se vivía.

Cuando salió electo inmediatamente organizó un viaje a Europa pero solamente llevó un asesor y un secretario y trajo experiencias materiales sobre todo de Alemania; lamentablemente su gobierno se vio entorpecido por el movimiento cristero que no aceptó las leyes que el Congreso había proclamado y lastimosamente algunos Estados de la República se vieron ensangrentados con ese movimiento armado y social. Colima por su tamaño que es pequeño geográficamente se vio envuelto en su totalidad y aún en estas fechas todavía hay rencores entre las familias.

Vasconcelos se vio involucrado puesto que sus aspiraciones a la presidencia de la República sin tener la anuencia del que mandaba que era Obregón, le restaban posibilidades y aun así tuvo conferencias con el general Gorostieta que fue aquel general federal que contrataron para que organizara militarmente a los cristeros puesto que, en un principio, perdían todas las batallas. Vasconcelos tenía la esperanza de que si se alargaba un poco más la guerra él podía maniobrar y salir triunfante, para tal fin se comisionó al licenciado René Capistrán Garza para que fuera a Estados Unidos para pregonar las bondades del movimiento armado y solicitar aportaciones para su sostenimiento. Este personaje que en un momento llegó a llamarse Presidente de la República Cristera se volvió desilusionado porque tan sólo pudo acumular 98 dólares de lo que le aportaron los creyentes de Estados Unidos.

En su desesperación Vasconcelos hizo un llamado a un levantamiento armado invitando a los estudiantes que era donde él tenía mucha influencia, los citó en determinada fecha en Mazatlán y que ahí iniciarían el movimiento; fueron miles de estudiantes que se congregaron en el lugar que él les indicó pero, después de esperarlo les llegó la noticia de que había emigrado a Estados Unidos.

Vivió en ese país del norte un tiempo y después retornó a su patria cuando ya no tenía influencia alguna pero, en el ramo de la educación seguía siendo un pro-hombre y en determinado momento de su vida y de la influencia que le quedaba pudo imponer el lema que actualmente tiene la Universidad Autónoma de México que es “Por mi raza hablará el espíritu”. Recorrió el país con sus conferencias y debo decir que con su libro Ulises Criollo parece que perdió mucha popularidad porque a partir de entonces casi todo lo que sucedía bueno en México era porque él lo había sugerido.

Yo tuve el honor de conocerlo personalmente en el año de 1954, en ese tiempo yo estudiaba mi carrera de agronomía en la Escuela de Agricultura Hermanos Escobar de Ciudad Juárez y tuve el honor de que me incluyeran en una comisión de alumnos de los buenos para ir a escucharlo en una conferencia y para mi sentir ahí don José se me cayó de mi gracia; uno de los oyentes le dijo: “Maestro, usted forma parte de la trilogía de los oaxaqueños ilustres que la forman desde luego Benito Juárez, Porfirio Díaz y usted”, el conferenciante sumamente enojado le dio un golpe con el puño al escritorio y contestó, “un momento, que me compare usted con Porfirio Díaz se la paso, él era un hombre blanco, decente y no me gusta que me anden comparando con un indio mugroso como Juárez”; yo con mi inexperiencia me permití increparlo y reclamarle que hacía mal hablando así del indio de Guelatao y cometí la descortesía de salirme.

Pocos años después falleció, pero el recuerdo de su obra sigue viva al grado de que, cuando tuvimos el primer presidente de la República panista quiso honrar su memoria y en la antigua estación de ferrocarriles de la ciudad de México se mandó concluir una gran biblioteca a todo lujo y tuvo a bien ponerle el nombre de este filósofo oaxaqueño.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *