Hablemos de …

Personajes ilustres

Por Rafael Tortajada

En todos los gobiernos de cualquier entidad federativa de la República Mexicana, existen lugares especiales donde se preservan los nombres de personas, mujeres u hombres, que con su quehacer supieron engrandecer su patria chica y en ocasiones sus actos llegaron a tener tal significado que se ponen en el balcón del mirador nacional y algunos hasta internacional.

Es agradable pasear por las plazas públicas de las capitales de los Estados y nos deleitamos con parques donde hay estatuas que conmemoran a quienes han podido sobresalir  en diferentes rubros, ya que para servir a la patria no solamente se es en la heroicidad de arriesgar la vida y a veces perderla en su empeño. También la patria ha sabido honrar a los poetas quienes con la agilidad de su pluma han sabido llegar a la sensibilidad humana llenando de florilegios al ser más perfecto que tiene la creación que además es pletórico de belleza como es la mujer y en otros casos exaltando las virtudes de gobernantes que con su proceder le dieron realce a su país ante la invasión de otros más poderosos.

En México tenemos casos muy concretos, el licenciado Benito Juárez de extracción humildísima y que hasta la edad de los 13 años sólo sabía hablar el zapoteco y que raras veces en su vida conoció siquiera el uso de un huarache y creo que nunca llegó a calzar un zapato; quiso el destino que un error que se tradujo en la pérdida de una oveja y ante el temor de ser castigado por la severidad de su tío, no tuvo más salida que tomar el camino desde su pueblo Guelatao que existe en la sierra de Ixtlán en el estado de Oaxaca y caminando por estrechas veredas pudo llegar al mundo que era la gran metrópoli de la capital que había sido la Antequera.

Ya conocemos el desenlace que el destino le tenía deparado y todo el triunfo de este intríngulis de su vida se debió en gran parte a su férrea voluntad de aprender empezando por el idioma español (castilla como le decían en esa época) y después la audacia de incursionar como estudiante en el Instituto Literario. Pero su destino no estaba puesto en empresas tan sencillas ni tan fáciles, pudo incursionar en la política de su terruño una vez que se recibió de abogado y por cometer la osadía de defender a unos indígenas contra la exigencia del pago de los diezmos, fue a parar a la cárcel.

Después fue gobernador de su estado natal y se vio envuelto por su patriotismo en movimientos armados que lo llevaron al destierro en Nueva Orleáns donde para subsistir tuvo que aprender a liar puros; pero llegó la oportunidad cuando recibió las noticias de la revolución de Ayutla que se iniciaba en el estado de Guerrero y como pudo se trasladó hasta el campamento del general Juan Álvarez donde fue atendido por el hijo de este caudillo llamado Diego que, sin saber quién era le asignó una choza, una camisa y un calzón de manta.

Gran revuelo se armó cuando supieron que se trataba de este personaje que, además sirvió para delinear las decisiones políticas del jefe de la revolución que ya se había difundido casi a nivel nacional. Sería muy largo repetir su paso por el Ministerio de Asuntos Religiosos y después su elección para presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y que al defeccionar el presidente Ignacio Comonfort le tocó por ministerio de ley ser el mandatario de su país.

Ahí se inició la guerra de Reforma; estuvo preso en Guadalajara donde fue reo y a punto de ser fusilado el colimense Filomeno Bravo le perdonó la vida y pudo sortear los ejércitos de los infidentes y llegó a Colima un 25 de marzo de 1858. Aquí empezó a estructurar su gobierno, desde aquí Melchor Ocampo siguiendo sus instrucciones envió cartas a los gobernadores partidarios de los liberales pero, no era posible que aquí se pudiera sostener por falta de ingresos y salió un 11 de abril del mismo año del puerto de Manzanillo hasta el estrecho de Panamá donde se tuvo que firmar una libranza para lograr los boletos del ferrocarril transístmico que ya existía y así llegó a Veracruz donde inició la expedición de las Leyes de Reforma.

Esa parte de la lucha civil entre liberales y conservadores le dieron el triunfo, pero Francisco Javier Miranda capitaneó un grupo de inconformes y desleales mexicanos que pidieron dinero prestado para pagar el pasaje e ir hasta París a rogarle a Napoleón III que les mandara alguien docto en el arte de gobernar para que sacara de sus desgracias a este país. Afortunadamente el pueblo de México se unió al indio de Guelatao y después de años de lucha el desenlace final se llevó a cabo en el cerro de Las Campanas en Querétaro donde murieron frente al pelotón de fusilamiento Maximiliano y los generales Miramón y Mejía.

La figura de Juárez se agiganta, no solamente en el ámbito nacional sino en el internacional donde se le reconoció su lucha y el Congreso de la República Dominicana lo nombró «Benemérito de la América», después el Congreso de la República de Colombia lo nombró Ciudadano Distinguido y su retrato está en la biblioteca nacional.

Colima aportó su parte aunque en poca cantidad apoyando al presidente cuando tuvo oportunidad de hacerlo, Filomeno Medina le aportó los formatos de las actas tanto de nacimiento como de defunción y matrimonio que él mismo había ideado ya que el registro civil nació primeramente en Colima desde el mes de enero de 1858 y fue este personaje el primer juez del Registro Civil. Como ya se dice, los colimenses le aportaron a la República en ese momento lo más importante que tenía, lo que fue una de las Leyes de Reforma.

Se siente uno orgulloso cuando se pasea por el Parque del Norte de la Ciudad de Madrid en España y observa uno entre la arboleda la enhiesta figura de Lázaro Cárdenas que, en reconocimiento a su labor humanitaria para los españoles que llegaron aquí huyendo de la barbarie de su tierra, él los alojó y muchos hicieron de este país su nueva patria quedándose en ella para formar sus familias. Les aseguro que se conmueve uno hasta las lágrimas posarse a la sombra de esa inmensa estatua que representa a ese ilustre michoacano que, con sus obras supo ganarse el respeto internacional.

Son muchos los mexicanos que existen en la Rotonda de los Hombres Ilustres en México y que afortunadamente ya se ha ido enriqueciendo con mujeres; hace algunas legislaturas, en sesión de la Cámara de Diputados del Estado de Colima se propuso que el nombre de la licenciada Griselda Alvarez Ponce de León fuera grabado con letras de oro en el recinto del Congreso de la Unión en México, muy merecido.

Pero alguien de la sociedad civil y miembros de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos nos acercamos al Presidente de la Comisión de Gobierno Interno y Acuerdos Parlamentarios y después

de contar con su anuencia nos entrevistamos con el presidente de la Comisión Dictaminadora y de Estudios Legislativos y Puntos Constitucionales para exponerle la necesidad de que si ya habían propuesto a una colimense para que se incluyera en el «muro de honor» del Congreso de la Unión justo era que en el recinto legislativo se contara con algo similar para honrar a colimenses, hombres y mujeres, que se hubieran destacado en diversas ramas, de la educación la pintura, la música y algunos en la lucha por la independencia del país y en la Constitución liberal de 1857.

Se nos solicitó que fuéramos portadores de las propuestas necesarias para someterlos a la consideración de todos los diputados en la primer oportunidad, fue el día 9 de julio de 2009, una fecha que se puede considerar histórica muy importante ya el licenciado Roberto Chapula de la Mora  quien era diputado en ese tiempo, leyó la propuesta conteniendo la iniciativa a efecto de que se discutieran los nombres que la propia Sociedad de Historia había propuesto para que se inaugure así el muro histórico que le dará más realce al devenir de este Estado.

Fueron 24 los nombres propuestos.

Cabe mencionar que la Sociedad Colimense de Estudios Históricos es la única organización científica que ha tenido en su seno a 4 premios Colima que son: los Pbros. Florentino Vázquez Lara y Roberto Ursúa Orozco; el profesor Ricardo Guzmán Nava y el Bach. José Oscar Guedea Castañeda, sin ánimo de presunción creo que es la única que ha logrado entre sus integrantes esta categoría, lástima que dos de ellos ya se nos adelantaron.

Debo comentar para el conocimiento de los lectores, que dentro de sus filas existen también 5 integrantes que se han hecho acreedores al premio del Mérito Cívico que anualmente otorga el gobierno del Estado en varios rubros y que en esa cantidad nuestra Sociedad se ha visto engalanada por el trabajo de algunos de sus integrantes.

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