Hablemos de …

Heriberto Jara

Por Rafael Tortajada

“Heriberto Jara Corona nació el 10 de julio de 1879 en Nogales, Veracruz. Realizó sus primeros estudios en la Escuela Modelo de Orizaba, siendo alumno de Enrique Laubscher. Posteriormente, su familia tomó la decisión de mudarse a Puebla, donde ingresó en 1892 al Instituto Científico y Literario Autónomo (ICLA), en el que conoció a Alfonso Cravioto y Efrén Rebolledo, quienes al igual que él, serían destacados revolucionarios. Ahí alcanzó el grado de tenedor de libros.

Al concluir sus estudios decide trasladarse a Orizaba, donde obtuvo un empleo de contabilidad en la fábrica de hilados y textiles de Santa Rosa. A los diecinueve años, se integró al Partido Liberal Mexicano, en el que llegó a ocuparse de la propaganda en Orizaba. Al mismo tiempo fundó la primera Liga de Resistencia de los Obreros de Nogales.

En 1907 participó en la huelga de Río Blanco; fue apresado al ser considerado uno de los principales dirigentes del movimiento. Una vez libre, se trasladó al puerto de Veracruz, donde fue tenedor de libros, al tiempo que empezó a escribir en periódicos como La Opinión y El Dictamen. Fue aprehendido por el jefe político de Orizaba Miguel V. Gómez y deportado a una hacienda tabacalera de Valle Nacional, de donde pudo escapar. Al convocar Madero a la Revolución, Jara de inmediato se incorporó a sus fuerzas, en las que logró alcanzar el grado de coronel.

Al triunfo de la Revolución Maderista, resultó electo diputado al Congreso por Veracruz. Logró que se aprobara una ley por la que los obreros de la industria textil trabajarían diez horas diarias, no dieciséis, y obtendrían un salario mínimo. Participó en la celebración del 1° de mayo de 1913 organizada por trabajadores de la Casa del Obrero Mundial. Junto con Cravioto y otros seis diputados, afrontó la embestida contra el maderismo y el golpe de Victoriano Huerta; fue de los pocos diputados que votaron en contra de las renuncias del presidente Madero y del vicepresidente Pino Suárez. Denunció a González de la Llave como el asesino de Camerino Z. Mendoza, destacado revolucionario maderista, por lo que tuvo que huir a Veracruz y, luego, a La Habana.

El 30 de junio de 1913 se incorporó a las tropas de Pablo González como coronel de caballería, y el 30 de agosto del mismo año, participó junto con Francisco J. Múgica, en el segundo reparto agrario de la Revolución, realizado por Lucio Blanco en la Hacienda de Los Borregos (propiedad del yerno de Porfirio Díaz), cercana a Matamoros, Tamaulipas).

En 1914 tomó el cargo de general brigadier, jefe de la Brigada Ocampo de la División de Oriente, después se le encargó por algunos meses el gobierno de la Ciudad de México, cargo desde el cual apoyó la libertad política y financiera de los municipios, la jornada laboral de nueve horas y el descanso dominical, así como una gran huelga de obreros en contra de las empresas extranjeras: Tranvías de México y Compañía de Luz y Fuerza Motriz. Tiempo después, regresó a Veracruz, donde ocupó con sus fuerzas el puerto, tras haberse retirado las tropas invasoras norteamericanas.

Jara decidió seguir en las filas constitucionalistas, combatió al lado de Salvador Alvarado, después fue nombrado por Carranza gobernador y comandante militar de Veracruz en 1916. Ese mismo año fue nombrado jefe de la primera División del Ejército de Oriente.

A finales de 1916 regresó a la Ciudad de México como diputado al Congreso Constituyente y en las reuniones de Querétaro formó parte del grupo de diputados progresistas, entre los cuales estaban Francisco J. Múgica, Alfonso Cravioto y Luis G. Manzón, quien modificó el proyecto original de Carranza para incluir en la Carta Magna las garantías sociales consagradas en los artículos 3°, 27 y 123, referentes a la educación, la propiedad de la tierra y los derechos de los trabajadores, respectivamente.

De 1917 a 1920 fungió como embajador de México en Cuba, cuando la isla era un foco de la oposición conservadora al nuevo régimen revolucionario en México, por lo que se encargó de normalizar las relaciones entre ambos países. Al regresar a México en 1920, fue electo senador de la República, cargo que desempeñó hasta 1924, cuando fue nombrado Jefe de Operaciones en Puebla para enfrentar la rebelión delahuertista.

Del 18 de diciembre de 1924 al 31 de octubre de 1927 fue gobernador de Veracruz. Durante su gobierno hizo repartir tierras a los campesinos, promovió la organización de sindicatos y realizó obras de drenaje, pavimentación y electrificación en Jalapa, su política de obligar al pago de impuestos o embargo a las empresas extranjeras, lo llevó a chocar con las compañías petroleras, cuyo embargo de pozos fue levantado por el ejército acatando las órdenes de Luis N. Morones, secretario de Industria y Comercio del gobierno callista. También tuvo un conflicto magisterial; además, su distanciamiento del presidente Plutarco Elías Calles motivó la retención de las participaciones federales; todo lo cual provocó su destitución por la legislatura local.

En 1934 regresó a los cargos públicos durante la presidencia de Lázaro Cárdenas: fue presidente de la Comisión de Estudio de las Leyes Militares, inspector general del ejército y comandante de la 26ª y 28ª Zona Militar de 1935 a 1939, en cuyo puesto tuvo la responsabilidad de enviar armas, municiones y medicinas al gobierno republicano español asediado por las tropas fascistas de Francisco Franco.

En 1939 fue presidente del comité ejecutivo del Partido Nacional Revolucionario (PNR), que se convirtió en Partido de la Revolución Mexicana (PRM).

Tras las elecciones de 1940, el presidente Manuel Ávila Camacho designó a Heriberto Jara jefe del Departamento de Marina, que unas semanas después, el 31 de diciembre del mismo año, se transformó en la Secretaría de Marina. Le correspondió asumir la titularidad de la nueva dependencia durante toda la Segunda Guerra Mundial, en la que México declaró estado de guerra contra Alemania, Italia y Japón. Desempeñó este cargo hasta 1946. Estando como secretario de Marina y siendo un hombre de buena fe, fue utilizado por vivales y los astilleros se instalaron en las Lomas de Chapultepec, donde se fabricaron barcos de concreto; en partes fueron llevados a Veracruz y al ser botados se fueron a pique; seguramente los restos aún se encuentran bajo las aguas, nunca se volvió a hablar de esos proyectos.

En los años siguientes fue nombrado presidente honorario del Movimiento Mexicano por la Paz y formó parte del Consejo Mundial de la Paz. Durante la Revolución China, viajó a ese país y defendió los principios y el movimiento de Mao. Por sus actividades pacifistas recibió en 1952 el premio “Stalin” de la Paz; otra distinción que recibió fue la medalla “Belisario Domínguez” en 1959, otorgada por el Senado de la República. Ocupó la presidencia del Instituto Mexicano-Cubano de Relaciones Culturales Juárez-Martí. Estuvo a favor de la Revolución Cubana, de la autodeterminación de los pueblos y de la no intervención.

Falleció en la Ciudad de México el 17 de abril de 1968; fue cremado y sus cenizas fueron trasladadas a Veracruz, en donde fueron esparcidas en el mar desde un helicóptero dos días después”.

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