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Revolución francesa

Por Rafael Tortajada

El pueblo del reino de Francia seguía sufriendo como todos los de Europa, de la bota de las familias que se autonombraron reyes y que se repartieron el mundo con derecho de sucesión desde luego de las demás posesiones cuando algún pariente se casaba con otro que tenía las mismas características. Tuvieron un rey llamado Luis XIV que hasta le llamaron “El Rey Sol” por el esplendor que alcanzó la corte francesa bajo la férrea mano de este monarca que llegó a decir “El Estado soy yo”.

La frase anterior la pronunció en un momento de ira porque le recordaron que desde hacía muchos años, casi 100, que no se reunían los Estados Generales y aún así, tardaron para verse las caras precisamente cuando ya nada se pudo hacer, ya que las ideas de escritores como Voltaire, Rosseu y Montesquieu, habían penetrado a tal grado en la mente del  pueblo que ya no hubo forma de contener la inconformidad por la tremenda desigualdad social y económica que existía; la fastuosidad con la que se vivía en los diversos palacios que el rey tenía con su corte eran insultantes para la pobreza indigna en que vivían sobre todo la clase campesina.

Por fin, “en 1788, la gravedad de la situación obligó a Luis XVI a llamar nuevamente a Nécker, éste sugirió al rey la convocatoria de los Estados Generales (una asamblea formada por representantes del clero, la nobleza, y el tercer estado), exigida también por el pueblo.

Luis XVI accedió finalmente a celebrar unas elecciones nacionales en 1788. La censura quedó abolida durante la campaña y multitud de escritos que recogían las ideas de la Ilustración circularon por toda Francia. Nécker, a quien el monarca había vuelto a nombrar interventor general de Finanzas en 1788, estaba de acuerdo con Luis XVI en que el número de representantes del Tercer estado (el pueblo) en los Estados Generales fuera igual al del primer estado (el clero) y el segundo estado (la nobleza) juntos, pero ninguno de los dos llegó a establecer un método de votación.

A pesar de que los tres estados estaban de acuerdo en que la estabilidad de la nación requería una transformación fundamental de la situación, los antagonismos estamentales imposibilitaron la unidad de acción en los Estados Generales, que se reunieron en Versalles el 5 de mayo de 1789. Las delegaciones que representaban a los estamentos privilegiados de la sociedad francesa se enfrentaron inmediatamente a la cámara rechazando los nuevos métodos de votación presentados.

El objetivo de tales propuestas era conseguir el voto por individuo y no por estamento, con lo que el tercer estado, que disponía del mayor número de representantes, podría controlar los Estados Generales. Las discusiones relativas al procedimiento se prolongaron durante seis semanas, hasta que el grupo dirigido por Emmanuel Joseph Sieyès y el conde de Mirabeau se constituyó en Asamblea Nacional el 17 de junio. Este abierto desafío al gobierno monárquico, que había apoyado al clero y la nobleza, fue seguido de la aprobación de una medida que otorgaba únicamente a la Asamblea Nacional el poder de legislar en materia fiscal. Luis XVI se apresuró a privar a la Asamblea de su sala de reuniones como represalia.

Ésta respondió realizando el 20 de junio el denominado Juramento del Juego de la Pelota, por el que se comprometía a no disolverse hasta que se hubiera redactado una constitución para Francia. En ese momento, las profundas disensiones existentes en los dos estamentos superiores provocaron una ruptura en sus filas, y numerosos representantes del bajo clero y algunos nobles liberales abandonaron sus respectivos estamentos para integrarse en la Asamblea Nacional”.

El rey Luis XVI, persona de carácter débil casi siempre estaba dominado por su bella esposa María Antonieta, descendiente de familias reales de los Habsburgo; ésta como todas las de su época eran gente altiva acostumbrada a mandar y pocas veces estaban dispuestos a reconocer los derechos que pudiera tener un plebeyo los cuales eran nulos. En cierta ocasión cuando se le informó que el pueblo estaba inconforme porque tenían hambre y deseaban pan, ella ignorante de la realidad que la rodeaba tal vez de buena fe exclamó ¡“denles pastel”!. Esta frase fue definitiva para que fuera condenada y llevada al cadalso.

Dentro de la asamblea nacional se formaron tres grupos, los de la derecha que eran recalcitrantes partidarios del rey, los de la izquierda que deseaban reformas sustanciales para calmar las ansias del pueblo francés y los de en medio les llamaban los “del llano o del pantano”, los que casi siempre se trataban de ganar los dos anteriores para tener mayoría en sus decisiones.

Como no hubo acuerdos ni mejoras para la población de nivel bajo, la plebe enfurecida pero encabezada por un noble llamado Camilo Demoulins, se fueron sobre la prisión llamada La Bastilla, ésta ya había dejado de ser el encierro de muchos presos, ya en ella solamente se encontraba una señora que la acusaban de haber violado a un hijo y una pequeña guardia, total, ya era sólo emblemática pero, representaba para el pueblo el oprobio, el símbolo de la opresión y así llegaron miles y miles de gente ansiosos de venganza y le aplicaron la piqueta destruyéndola totalmente. Esto sucedió el 14 de julio de 1789. Hasta la fecha este día se sigue considerando como el inicio de la liberación de un pueblo y se toma como modelo a los franceses por haber sido quienes iniciaron esta lucha destruyendo todo un sistema de cientos de años y lograron establecer otro nuevo, uno que era desconocido en el mundo y que ahora todos vivimos en él como lo es la República.

Sólo que, las medidas que tomaron fueron tremendas y ensangrentadas en su totalidad; el rey con su familia trató de huir pero fue reconocido en el poblado de Varennes y devuelto en calidad de detenido. La familia real tuvo que enfrentar un proceso, se acababa de instaurar un comité llamado de salud pública y estableció un reinado que se le llamó “Del Terror”, en la cual hubo tres personajes principales que lo manejaron debido a su sagacidad.

El primero y más importante de ellos era un hombre culto y de fácil palabra llamado Maximiliano Robespierre; el otro era Juan M. Marat y Dantón. Sobre todo el primero de ellos mantenía una influencia definitiva y cuando firmaba una sentencia de muerte se cumplía de inmediato; era tanta la sangre que corría por la cantidad de cabezas que se cortaban en la Plaza de La Concordia que muchos poblados protestaron porque dicha sangre se iba en los arroyos de donde ellos tomaban agua.

Luis XVI tuvo un reinado el cual fue un continuo intento de hacerse con la deteriorada situación política y económica interior, cosa que no consiguió a pesar de los cambios de gobierno que realizó, al final tuvo que reunir a los Estados Generales en 1789 y a partir de este momento se desencadena la Revolución Francesa al constituirse la Asamblea Nacional y crear una Constitución la cual juraría este soberano en 1790. Sus posteriores intrigas, intentos de huidas, etc, apoyados por su mujer, llevaron a su deposición y al nombramiento de la República en 1792. Tras el ascenso al poder de la rama radical de la revolución, “los jacobinos”, serían procesados por alta traición a la constitución y en contra de la opinión de los girondinos, guillotinado el 21 de enero de 1793.

El juicio que se le entabló a Ma. Antonieta fue largo y penoso, ella era una mujer inteligente que se fue defendiendo de cada una de las acusaciones que le hacían y no habiendo más remedio aún y a pesar de sus alegatos, se le sentenció a muerte, se dice que cuando iba rumbo a la cárcel y al pasar frente a una estatua de La Libertad dijo: “¡oh libertad, cuantos crímenes se cometen en tu nombre!”. Estuvo cautiva pocos días y cuando fueron a recogerla para que se enfrentara a la guillotina, ya no la reconocían debido a que en unas cuantas noches envejeció y encaneció a tal grado que desapareció toda su belleza. Enfrentó con mucha dignidad su destino y fue decapitada el 16 de octubre de 1793. Los integrantes del grupo que propiciaron la época del terror fueron cayendo víctimas de algunas conspiraciones; por ejemplo Robespierre fue derrotado y ejecutado en 1794 al realizar una nueva revuelta que ocasionó su impopularidad. Juan M. Marat, otro de los miembros de la llamada Epoca del Terror, le dio empleo en su casa a una agraciada jovencita llamada Carlota Corday, cuando éste se estaba dando un baño de tina, la muchacha se ofreció a lavar el cuerpo, momento que aprovechó para clavarle un puñal mandándolo al otro mundo; ella posteriormente fue ejecutada por ese crimen.

Dantón el otro integrante del grupo, fue acusado de ser enemigo de la República, se le arrestó y fue decapitado el 5 de abril de 1794.

Sus últimas palabras fueron: No os olvidéis, sobre todo no os olvidéis de mostrar mi cabeza al pueblo: merece la pena.

Finalmente el lema “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, fue lo que dio vida a este movimiento ya que, propició la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano.

Francia sigue siendo modelo de democracia y cada que tiene que enfrentarse a problemas internos, sus habitantes responden con toda enteresa para salvar esos logros que obtuvieron en la época de que hablamos; dijimos que La Bastilla era una prisión en desuso, sin embargo representaba el odio del pueblo hacia ella ya que ahí se habían consumido la vida de miles de personas que eran acusadas por verdad o por mentira pero quien entraba a ese edificio no salía con vida.

En la segunda guerra mundial, después de Rusia que fue la nación que más vidas ofertó en contra de la invasión de los alemanes, Francia organizó guerrillas de resistencia hacia los nazis y pusieron el ejemplo ante el mundo de que a pesar de que eran masacrados por las fuerzas de la SS brotaban más partidarios para defender su tierra.

Al invadir a esa nación Gala, depusieron al jefe de gobierno que era el mariscal Petain, y establecieron su gobierno en el Vicky y desde ahí estaban llevando los destinos de esta nación invadida. Ahí se agigantó la figura de Charles de Gaulle que desde la ciudad de Londres en Inglaterra estuvo siempre animando a sus paisanos los franceses para que lucharan hasta el final y esto se logró en el famoso día “D” la invasión que se inició precisamente por las costas de Normandía.

Hitler nunca pudo saber por donde lo iban a atacar, pero fue el servicio de inteligencia inglés el que captó el aviso del ataque iniciarían las tropas de estados unidos al mando del General Eisenhower pero en estos instantes fue la figura legendaria del general Patton quien con sus incursiones rápidas y certeras fue doblegando la resistencia de los alemanes.

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