LOS APUNTES DE HOY

José Rodríguez Negrete

 

Funerarias Excelente Negocio

Las funerarias de cualquier parte del mundo, especialmente las de México, representa un excelente negocio para quienes se dedican a prestar este tipo de servicio y más aún porque la demanda está a la orden del día y como que las autoridades encargadas de regular este comercial servicio, como que se hacen de la vista gorda y los dejan a que ellos fijen los precios que más les convine.

Hace casi 20 años que la atención a los dolientes era más profesional y ética que ahora, en aquellos tiempos los propietarios de este tipo de establecimientos, comerciaban con el dolor de los familiares de los fallecidos, pero de manera decente y correcta, los precios de un ataúd eran razonable, no tan caros ni tan ostentosos como aparen ahora.

Sabe usted cuánto cuesta nacer, bueno dependiendo las condiciones económicas de cada quien, pero normalmente en cualquier sanatorio te cuesta entre 25 y 35 mil pesos; en cambio enterrar tus restos, con toda la voracidad de los funerarios oscila entre los70 y cien mil pesos, dependiendo también el confort que les puedas ofrecer a tus familiares.

Ahora las propias funerarias te ofrecen todos los servicios, desde una taza de café, té, agua o pan, hasta un refresco, clínex, esquelas, la sala y la atención completa de una velación normal; es más también le ofrecen el discurso, la plañidera y hasta cuatro tipos como Rámbo para cargar el cajón y los dolientes y amigos no se molesten en nada.

Pero de los últimos 15 años para acá, las cosas cambiaron, el gobierno liberó los precios de todo y aquí fue donde las funerarias empezaron hacer negocio y no solo en eso, porque hasta las autoridades de Salud, se desconectaron, dejaron que las diferentes funerarias, se echaran  competencia en los pasillos, como viles carroñeros, de los hospitales, del Issste , del Seguro Social y la Secretaria de Salud, sobre todo en esta época en la que  salen entre siete y diez clientes diariamente.

En días pasados me tocó vivir muy de cercas una situación en la que los carroñeros se disputaban la venta de un ataúd en pleno pasillo de una institución médica; era muy lamentable ver el espectáculo que se estaba presentando y más aún que la familia no sabía qué hacer, porque inclusive el cuerpo todavía no llegaba al nosocomio.

Aquí me surgió la pregunta… ¿Pero entonces, la dirección de la institución de salud, no puede meter orden o va de mochilas con los camilleros, los doctores o las enfermeras, porque todos tienen la oportunidad de avisarles a estos carroñeros, (que son entre unos diez en total)  a través del teléfono con el simple hecho de marcar y decirles rapidito, “ya cayó otro”, tiempo que tienen suficiente para desplazarse hasta el nosocomio en cuestión y empezar a ofrecer el servicio, aunque no haya llegado el cuerpo. Los ataúdes finos, entre comillas tienen un buen precio, porque dicen que entre más caro, más fino e importante se siente el doliente. Pero cuando se trata de venderle el cajón a un desvalido o a una familia vulnerable, duele escuchar que los estuches para el último viaje, oscilan entre los siete y los diez mil pesos, un cajón que verdaderamente no tiene invertido ni trecientos pesos de madera y tela reciclada. A pero todavía los hacen firmar pagares por doce mil pesos y que en paz descanse. Y las autoridades. ¿Preguntó quién regula todo este desorden  económico?… No se valeee. Soida.

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