Hablemos de …

Remembranzas

Rafael Tortajada

 

El Hombre en la Luna

Debido a los grandes avances de la tecnología, los científicos de Estados Unidos lograron un sueño que Julio Verne lo había esbozado muchos años antes y era el de llegar a pisar la superficie lunar. Fue un 20 de julio de 1969 cuando Amstrong pisó la cara de Selene y lo hizo apoyando primeramente el pie izquierdo.

Este simple hecho fue de gran trascendencia para la masonería mundial puesto que, con eso demostró que él era masón, por lo tanto llenó de orgullo a todas las logias del universo.

En la gran logia Valle de México existe una estatua de tamaño natural donde Amstrong con traje de astronauta se exhibe en el vestíbulo del edificio de la calle Sadi Carnot y dijo una frase que ha retumbado en las mentes de los humanos hasta la actualidad “este es un paso sencillo para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”.

Apolo 11 es el nombre de la misión espacial que Estados Unidos envió al espacio el 16 de julio de 1969, siendo la primera misión tripulada en llegar a la superficie de la Luna. El Apolo 11 fue impulsado por un cohete Saturno V desde la plataforma LC 39A y lanzado a las 10:32 hora local del complejo de Cabo Kennedy, en Florida (Estados Unidos). Oficialmente se conoció a la misión como AS-506.

La tripulación del Apolo 11 estaba compuesta por el comandante de la misión Neil A. Armstrong, de 38 años; Edwin E. Aldrin Jr., de 39 años y piloto del LEM, apodado Buzz; y Michael Collins, de 38 años y piloto del módulo de mando. La denominación de las naves, privilegio del comandante, fue Eagle para el módulo lunar y Columbia para el módulo de mando.

Reproduciremos la entrevista que le hicieron a Aldrin que fue el segundo hombre que bajó a la luna ya que el tercero de ellos o sea Collins se quedó sólo en la nave en el Apolo 11 dándole vueltas a la luna para después recogerlos y venirse todos juntos a la tierra.

“El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong y Buzz Aldrin fueron los dos primeros seres humanos en aterrizar en la Luna, como observaron maravillados alrededor de 600 millones de personas, la mayor audiencia televisiva de la historia.

Pasaron 15 horas en la superficie lunar —incluyendo dos horas y media fuera del módulo lunar— y regresaron con 46 libras de piedras lunares.

Aldrin, que ahora tiene 79 años, habló recientemente sobre el aterrizaje lunar con el editor espacial del Orlando Sentinel Robeft Block. He aquí una transcripción editada que publica el sitio web de El Nuevo Herald: Pregunta: LLévenos a la misión. Usted había volado (en el espacio) anteriormente pero ¿fue esto de alguna forma diferente?

Respuesta: Fue una maravillosa oportunidad de ser parte de algo histórico. Nos fue difícil comprender lo que significaría para otros; lo que significaría para nosotros mismos.

P: Una de las cosas que la gente recuerda del aterrizaje fueron los problemas durante el descenso del módulo lunar. Parecía que el autopiloto había fallado así que Neil Armstrong tomó el timón y y usted daba la información de los indicadores. ¿En qué estaban pensando?

R: Estábamos muy ocupados. Ambos estábamos un tanto distraídos con todas las alarmas de los programas que teníamos en la cabina. A Neil no le gustaba hacia donde nos dirigíamos y buscaba muy conservadoramente por el lugar más llano… poro volamos por sobre el lugar donde su suponía que estuviéramos.

Imagen del 5 de julio de 1969, de Neil Armstrong, Edwin E. «Buzz» Aldrin y Michael Collins, antes de partir en la misión Apolo 11.

Alrededor de medio minuto más tarde, con 30 segundos (de combustible remanente) y 10 pies (de altitud) pareció que lo habíamos conseguido.

P: Así que ¿ustedes sabían lo bajo que estaban de combustible?

R: Oh, sí.

P: Tras regresar, ustedes le dieron a la gente que usted tomó la comunión en la superficie de la Luna. ¿Cómo lo hizo? ¿La administró usted mismo? ¿Por qué no se lo dijo a nadie en el momento?

R: Porque Deke (Slayton, el astronauta jefe de la NASA) me dijo que no. Estaba consciente de todas las cosas que se habían almacenada en la nave y se lo estaba contando, y me dijo que no hablara de eso (porque la NASA estaba lidiando con una demanda que planteaba que los astronautas no debían de participar en actividades religiosas cuando estuvieran en el espacio.)

En el momento, fue un pequeño golpe a mi ego pero retrospectivamente era absolutamente correcto. Me hubieras sentido fuera de lugar si hubiera hecho algo que hubiera podido limitar la magnitud de nuestra misión a una estrecha parte de la humanidad cuando habíamos ido en paz a nombre de toda la humanidad. Así que me la administré yo mismo en el módulo lunar.

P: Tras su regreso, usted dijo, «Sentí como que no estábamos solos… Tuve la impresión de estar en el centro de un escenario…»

R: Estábamos en un espectáculo. No teníamos a nadie alrededor en cientos de miles de millas. Pero había una cámara y comunicación a través de la voz y muchos millones de personas mirando. Uno está en un escenario pero es un escenario muy insólito. En cierto sentido, era cómico.

P: Ahora han pasado 40 años y la NASA piensa regresar. ¿Debemos de regresar? ¿Qué ve usted como los beneficios?

R: Seguro que deberíamos de regresar. Pero ¿es lo mejor que pudiéramos hacer? Si regresamos, sería un triunfo mucho menos significativo que nuestro primer aterrizaje en la Luna y luego volver a aterrizar allí. ¿Por qué habríamos de querer hacer eso?

Otros países parecen querer ir a la Luna por primera vez. ¿No pudiéramos hacer otras cosas mientras los ayudamos a conseguir lo que ya hemos hecho y satisfacer sus objetivos?

La cooperación internacional a la Luna pudiera ayudar a abaratar los costos de hacer esas cosas. Y mientras otras naciones van a la Luna con nuestra ayuda, nosotros pudiéramos diseñar un curso de vuelos espaciales de larga duración y de sistemas de apoyo vital. Todas las cosas que hay que desarrollar para realmente ser una nación exploradora del espacio.

Yo nunca calificaría el levantar polvo en la luna como un truco pero ciertamente no fue un esfuerzo pioneril que pudiera sostenerse. Nosotros sabíamos que no podíamos sostener eso. El beneficio que sacamos de ir a la Luna hace 40 años es que ayudamos a terminar la Guerra Fría.

También encontramos como la Luna llegó allí y descubrimos lo que se puede hacer con el trabajo de equipo y la dirección correctas. Bien que merecía el esfuerzo.

Pero si queremos tratar de hacer la misma cosa con huellas humanas y banderas en Marte, para mandar seres humanos allí y traerlos de vuelta, el Congreso va a volver a cancelar el programa. Si seguimos el curso en el que estamos ahora, no vamos a poder hacer ninguna de las cosas de las que estoy hablando”.

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