Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

 

Generoso amigo

Conocí al ingeniero Rafael Tortajada a través de mi también respetado amigo Ricardo Guzmán Nava. Buen par, aprendí mucho de ellos, convivimos en excursiones de investigación, inolvidables paseos, nos integramos, formamos un equipo de cuatro cuando se sumó -para bien- Don Juan Oseguera Velázquez.

Lo cierto es que mi relación con cada uno de ellos merece tema aparte, sabios, saturados de cultura y de anécdotas, estupendo sentido del humor, dispuestos a reír y a disfrutar de la vida, con cada uno tuve experiencias inolvidables y en grupo otras que guardo con respeto y cariño.

Qué maravilla, los tres me pidieron que les diera trato de “tú”, lo que acepté con gran respeto, tutear a maestros de maestros a los que llegué a sentir cercanos amigos, fue para mí y lo sigue siendo, timbre de orgullo, motivo de presumir.

Agradezco al ingeniero Rafael Tortajada todo lo que me ha regalado, su amistad y caballerosidad van por delante, las charlas abordando temas históricos han sido cátedra de donde se ha enriquecido mi modesta pátina de cultura.

Los lectores de El Mundo desde Colima también se nutren día a día del contenido interesante y culto que son cada entrega a la casa editora que dirijo, las agradezco en lo que valen, aseguro que debemos ser muchos los que hemos completado nuestro acervo al leer sus bien informados relatos históricos.

No atino a referir cuántos años hace que nos conocemos Tortajada y yo, pero son décadas y no hemos dejado ir nunca un minuto ocioso, de cada programado o accidental encuentro algo ha quedado, el receptor he sido yo y confieso mi nivel de discípulo.

Se comprometió, por afecto a El Mundo desde Colima, quizás también por la estimación hacia un servidor, que es resultado del trato frecuente y de la admiración y respeto que siento por él, a aportar día a día algo de su gran talento, regalarnos temas de hechos históricos que han formado el México de hoy, el Colima de siempre, sabe mucho y destaco como una de sus muchas cualidades su ausencia de egoísmo, dispuesto a aportar, de ahí el cotidiano uso en la página editorial de este medio impreso que es, con toda seguridad, el más buscado.

Me gusta escuchar su especial tono de voz cascada por su prolongado uso, que además es entonado, y alegre como es no desaprovecha la oportunidad de dejarse oír comentando en eventos públicos, disertando el tema que algún personaje desarrolló y también entonando canciones bravías, campiranas, románticas, y bailando un vals o un foxtrot en los andenes del Jardín Libertad, siempre haciendo pareja con su distinguida Eva.

Forman parte del paisaje en tertulias y reuniones cultas o sociales la pareja que son Rafael Tortajada y Eva, su noble y culta esposa, que presume sus rasgos étnicos, su vestir elegante luciendo hermosas prendas, confeccionadas con manta fina y de algodón por manos morenas, las más de las veces hechas en telares rústicos y bordadas por manos de artistas modestas, conservando los secretos de varias generaciones que vienen de la sacrificada época colonial.

Felicito y agradezco a Don Rafael Tortajada sus diarias aportaciones que se insertan en la página editorial de El Mundo, le deseo recupere pronto su salud y fortaleza, que siga siendo el señor culto y amable que es.

Le deseo que recupere su salud y ánimo, que viva muchos años, lo que con egoísmo digo, pues quiero seguir aprendiendo de él.

Con mucho afecto, señor Tortajada.

 

 

 

 

 

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