Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

 

Renovación moral

 

“…Existe -lo sé, lo percibo- una demanda popular para una Renovación Moral de la Sociedad Mexicana. Los ataques más escandalosos son los que se hacen contra la corrupción del gobierno, pero la corrupción es una enfermedad social y afecta a diversas manifestaciones de nuestra vida social. (…) en cuanto al tema de la corrupción como una idea fundamental, es la propuesta de una Renovación Moral de la Sociedad…”

“…La renovación moral no implica sólo combatir los fenómenos de  corrupción en el sector público, sino combatir cualquier fenómeno de inmoralidad social que debilita a la nación…”

Los dos párrafos arriba de estas líneas, entrecomillados, corresponden a una selección que destaco de un discurso pronunciado el 25 de diciembre de 1982 por el candidato del PRI a la Presidencia de la República, Miguel de la Madrid, cuando recorría el país solicitando el voto del pueblo, comprometiéndose con los mexicanos, aceptando las fallas de la administración pública y señalando rumbos para no repetir errores. “…la inmoralidad es no cumplir con  el propio deber para el país…”

Y no se limitó a admitir la responsabilidad de cada servidor público, aceptando que es una enfermedad social, dijo también “…no cumplir con el propio deber para el país y del trabajador de realizar su tarea en los términos contractuales convenidos, ya sea mediante contrato colectivo o individual, no hacer el esfuerzo necesario y suficiente en el sector agropecuario, no tener una conducta empresarial nacionalista y supeditada a los intereses  de la nación, es corrupción…”

Le han negado a Don Miguel de la Madrid un reconocimiento que se ganó a pulso, a lo largo de una vida honesta y de servicio a México. Entre otras de sus luchas como presidente de la República, abanderó la de combatir la corrupción, la destacó como una demanda popular, la señaló como una enfermedad, dijo que afecta a las manifestaciones de nuestra vida social.

Sin bajarse del caballo de las ideas que dieron lugar a la lucha de lo que fue la Revolución Mexicana, Miguel de la Madrid a lo largo de su campaña para llegar a la máxima responsabilidad nacional, una de sus tesis, de sus preocupaciones y sus propuestas, era combatir la corrupción, que está -como él lo dijo- enfermando a gran parte de la sociedad.

También expresó que sería ejemplo de moralidad como presidente y lo cumplió, exigió el mismo comportamiento a quienes invitó como colaboradores de primera línea, a los gobernadores y a todos los mexicanos, pero no creo que hayan sido muchos los que lo obedecieron. Él cumplió.

No recuerdo en dónde leí que Maximiliano de Habsburgo escribió a Napoleón Tercero, palabras más, palabras menos “…son tan deshonestos los funcionarios mexicanos, que para lograr que no cometieran actos de corrupción, habría  que ponerle a cada uno un vigilante europeo que le cuidara las manos”.

El discurso del presidente virtual Andrés Manuel López Obrador es de un contenido admirable, repleto de buenas intenciones, algunas exageraciones, pero es mejor que le tire a lo mucho y se logre algo.

Que no se repita el fracaso del propósito de Miguel de la Madrid cuando fue presidente, que dijo que la corrupción es una enfermedad social que pudiera ser incurable.

 

 

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