Hablemos de …

Remembranzas

Por Rafael Tortajada

 

Ismael Aguayo Figueroa

Nacido en el estado de Jalisco, fue de los muchos que se avecindaron en Colima para buscar una mejor forma de educación y en este caso específico lo logró; primeramente obtuvo el grado de profesor en la Normal de Maestros y posteriormente cursó la carrera de derecho que le dio mayor posibilidad de desempeñarse en la vida.

Tuve la suerte de conocerlo debido a mi afición por la historia de Colima y debo decir y reconocer, que todas las ocasiones en que platiqué con él recibí verdaderas guías para el manejo de mi vocación; muchas veces me ayudó a corregir lo que yo pensaba era la verdad histórica sobre ciertos sucesos.

Cuando fue el representante en la PROFECO, acudí a su oficina, por la noche ya que en el día estaba muy ocupado y después de una larga plática placentera me hizo objeto de unos libros de su autoría. Uno por lo cual he tenido preferencia es el que escribió sobre La Reforma que fue uno de los tres que se pudieron editar a petición del profesor Pablo Silva García gobernador del Estado, los otros dos fueron sobre la revolución que salió de la pluma del primer cronista de Colima Ricardo B. Núñez y el tercero de ellos fue obra de la creatividad de mi estimado amigo Ricardo Guzmán Nava que se echó a cuestas un tomo sobre la Colonia.

Hubo una época en que hacía pareja con el maestro Gregorio Macedo quien escribía sobre un viaje de la piedra lisa hacia el centro y el profesor Aguayo Figueroa un monólogo de tres minutos con el cual daba verdadera cátedra de su conocimiento sobre las costumbres colimotas.

En cierta ocasión estábamos haciendo antesala en espera de que el gobernador del Estado nos recibiera y me dijo “venga, siéntese junto a mí y vamos a platicar” me dio pormenores de muchos personajes, hasta de un señor que omito su nombre pero tenía gran facilidad para ponerle sobrenombres a la gente, en fin, así matamos el tiempo hasta que nos hablaron para entrar al despacho del mandatario donde yo guardé un lugar secundario debido que a él le dispensaban consideraciones muy especiales.

Con cierta frecuencia en que saludaba a su hijo Miguel Ángel y le preguntaba por su papá, con cierto pesar me comentaba que su salud iba decayendo sin embargo, en algunas ocasiones y haciendo acopio de fuerza de voluntad, hablaba doctamente de asuntos varios con lo que nos deleitaba. Después ya supe que su salud se quebrantó y sólo podía saludar a su estimada esposa que con gran pesar nos enteramos de su fallecimiento dejando a nuestro personaje y ya como un huésped eterno en una cama.

Ahora tenemos la noticia de que el licenciado Ismael Aguayo Figueroa falleció y que su alma se fue a otra dimensión. En el terreno donde más se le va a extrañar probablemente es en el político puesto que fue varias veces diputado y un miembro activo del partido oficial.

Las facetas por las cuales se le pueda recordar son muchísimas, su proliferación sobre diversos aspectos de la cultura fue notable.

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