Hablemos de . . .

Muro de honor

Por Rafael Tortajada

Se llega la fecha histórica que por ser así, es muy importante para el estado de Colima; así como se celebran actos grandiosos que abarcan diferentes aspectos del acontecer colimense, también será inolvidable el hecho de que, el próximo viernes 7 del presente mes a las 11:00 de la mañana, habrá una sesión solemne en el Congreso del Estado donde se develarán los nombres de 20 personajes «hombres y mujeres» ilustres que con su trabajo y su creatividad artística, literaria y su lucha armada, engrandecieron esta entidad federativa que es el resultado de aquella octava Villa que fundaron los españoles el 25 de julio de 1523.

Es loable y se debe reconocer en todo lo que vale el quehacer de la LV Legislatura quien acogió en forma positiva la propuesta que le hizo la Sociedad Colimense de Estudios Históricos para que se erigiera un monumento similar al que existe en el Congreso de la Unión de la Ciudad de México, D.F. También debemos poner en alto la voluntad del gobernador del Estado, licenciado Silverio Cavazos quien con el entusiasmo que lo caracteriza, estará presente en esta sesión que se menciona al principio de este escrito.

A continuación se citarán nombres de algunos de ellos con una pequeña reseña de su vida y que aún después de que haya pasado la fecha marcada para la inauguración, se seguirán publicando hasta que la población de Colima conozca el nombre y los merecimientos de esas 20 personalidades.

 

MANUEL ÁLVAREZ

Manuel Álvarez nació un 20 de septiembre de 1800 en la Villa de Colima. Sus padres fueron don Miguel Álvarez y doña Ana Zamora, que eran prósperos agricultores.

A los diez años Manuel Álvarez fue un testigo presencial de la guerra de independencia, desde su natal Almoloyan. En la pubertad y adolescencia empezó a cobrar conciencia del momento trascendental que le tocó vivir. Antes de cumplir los 17 años se dio de alta en el ejército insurgente, que se encontraba en los alrededores del territorio colimense.

Muy pronto destacó como militar intachable, lo que lo llevó enseguida a desenvolverse como político.

En la década de 1820, Álvarez combinó sus actividades castrenses con la actividad cívica-política. A los 26 años desempeñó su primer puesto público al ser designado como Regidor del Ayuntamiento de Colima, puesto que ocupó dos años.

El Congreso Constituyente de 1856 y 1857 se reunió, y gracias a la gestión y promoción de Manuel Álvarez, la comisión territorial del Congreso dictaminó, por 82 votos favorables, que Colima fuera elevado a la categoría de Estado Libre y Soberano. Se acordó que en julio de 1857 se establecerían los poderes del nuevo Estado.

Manuel Álvarez fue su primer gobernador, por los méritos que adquirió desde entonces, entre la población colimense y las autoridades nacionales constituidas, como forjador de la entidad.

 

JOSÉ LEVY

Don José Levy Rehims nació el 7 de junio de 1858 en Courcellas, Francia.

Aproximadamente de doce años de edad, en 1870, llegó a Santa Bárbara California (Estados Unidos) con dos hermanos y sus padres: Cerf Levy y Sara Rehims. Pasaron ocho años más para que don José arribara un día de 1878 a Colima, donde decidió quedarse; naturalizándose no sólo como mexicano, sino como ciudadano colimense el 26 de octubre de 1925, durante el gobierno del presidente Calles.

José recibió de su padre, aún en Francia, las primeras lecciones de violín. Perfeccionó sus conocimientos en la ejecución de ese instrumento, en Estados Unidos, a tal grado que tenía catorce  años cuando ya era violín concertino en la Orquesta Filarmónica de San Francisco, California y 16 años al hacer su primera gira artística.

Uno de los mayores méritos de José Levy, por lo que no podrá ser olvidado en Colima, fue haber fundado una orquesta «La Lira Colimense», integrada por los músicos más notables de aquellos años y en la cual se formaron nuevos músicos. La noticia de su creación fue importante para el pueblo colimote, siendo publicada el 26 de enero de 1883 en el periódico oficial El Estado de Colima.

El 9 de enero de 1931, después de impartir su cátedra, el maestro Levy se dirigió a la Oficina Federal del Timbre (lo que hoy designamos como Hacienda) para conversar con su exalumno y amigo, Balbino Dávalos, jefe de esa oficina, y fue ahí donde terminó sus días a las edad de 73 años, en el cumplimiento diario de su deber. En el bolsillo de su saco se encontró la lista de sus últimos alumnos.

 

Continuará  . . .

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