Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

 

¿En dónde está Peña?

El periodo presidencial lo establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, del uno de diciembre al treinta de noviembre, transcurridos seis años, entonces, ¿en dónde está el presidente Enrique Peña Nieto?

Concluidos los comicios y conocido su resultado, Peña Nieto apareció felicitando a los mexicanos por la jornada cívica en paz y orden, reconociendo el triunfo de Andrés Manuel López Obrador. A partir de ese momento, pareciera que el aún presidente Peña hubiera dando por concluido su compromiso sexenal.

En política los huecos no existen, de ahí que López Obrador, que hoy recibirá constancia de mayoría, oficialmente será “presidente electo”, recorre el territorio nacional comprometiéndose con los mexicanos, repitiendo sus promesas cuando candidato y agregando otras, es el personaje que más noticias genera.

Recorrerá la zona fronteriza, dijo que será un presidente itinerante que no gobernará desde su despacho presidencial.

Andrés Manuel quiere ser el mejor presidente en la Historia de México, que lo comparen con Hidalgo, con Juárez, con Francisco I. Madero. Él dice que sabe mucho de historia y no lo pongo en duda, pero Hidalgo no gobernó, apenas sí participó en el arranque de la guerra de Independencia, fue muy mal estratega, caprichudo, no quiso atacar la ciudad de México cuando era el momento oportuno, lo que lo enemistó con Ignacio Allende y se separaron, a pocas semanas a los dos los hicieron presos los realistas y los fusilaron.

Mis respetos al señor Juárez, que llegó a presidente de la República tras un golpe de Estado de Ignacio Comonfort, promulgó la Ley Juárez, tuvo que huir después de haber estado preso, escapó a Panamá en donde trabajó de escribiente, después a Cuba laborando en una fábrica de puros.

Retornó a la Presidencia de la República y declaró suspensión de pagos a Inglaterra, España y Francia, que decidieron invadir a nuestro país. Los dos primeros negociaron la deuda, pero el tercero invadió, lo que fue el preámbulo del Segundo Imperio.

Juárez huyó de la ciudad de México buscando apoyo en Estados Unidos, regresó  a dar la batalla a los ejércitos de Maximiliano, que había quedado débil después de que Napoleón Tercero retiró a 20 mil efectivos del ejército francés. El indio de Guelatao enjuició al emperador que fue condenado al paredón, siendo fusilado en el Cerro de las Campanas.

Vaya reto ser comparado con Juárez.

Francisco I. Madero tiene el mérito de haber convocado a los mexicanos al movimiento armado que fue la Revolución. No alcanzó a ser ni bueno ni malo como presidente. Fue cobardemente asesinado.

Repite el ahora presidente electo sus promesas de campaña, que pudieran llegar a ser muchas de ellas una realidad y el resultado sería muy bueno para los mexicanos, pero otras tantas son descabelladas e imposibles de cumplir.

Ya  llegó, está a menos de cuatro meses de jurar la Constitución y ser titular del Poder Ejecutivo federal, ambición que viene acariciando desde hace más de veinte años. No dudo de sus propósitos y sus intenciones, él quiere ser el mejor presidente de la Historia de México está en él serlo, se está allegando a personajes de primera y el voto popular le confió la gran responsabilidad, puede hacer lo que quiera y más, tiene mayoría en las dos cámaras legislativas, puede reformar las leyes que le estorben para sus proyectos…

Pero, ¿en dónde está Peña?

 

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