Hablemos de . . .

Muro de honor

Por Rafael Tortajada

PROFRA. MA. MERCED ZAMORA GARCÍA

Ocupó su espacio terrenal en la ciudad de Colima, Col., el día 22 de abril de 1865 en el barrio de los Once Pueblos (hoy Calle 27 de Septiembre). Hija legítima de don Victoriano Zamora y de la señora Andrea García.

Desde pequeña, María de las Mercedes fue una persona de mente clara y lúcida, de cara piadosa y actuar firme, todo esto formaba un conjunto armonioso que unido a su vocación natural por la pintura y el trabajo la colocaron en el sitio preferencial, al ser considerada la mejor pintora de su época a nivel nacional.

A partir de una misiva que recibirá el H. Congreso del Estado de Colima el 28 de noviembre de 1891, la profesora María de las Mercedes Zamora, empieza a usar el nombre «Senorina» ¿lo haría como seudónimo? O para diferenciarse de un homónimo.

El 10 de marzo de 1899, fue publicado en el periódico “El Imparcial” de la Ciudad de México, el dictamen del jurado calificador a la XXIII Exposición de Bellas Artes, resultando triunfadora la Srita. Senorina Merced Zamora, originaria y vecina de Colima, obtuvo el primer lugar por una pintura titulada “El Paisaje” que mandó a dicho certamen.

A fojas 184 frente y vuelva con el No. 369 se encuentra registrado en el libro de minutas del H. Congreso del Estado de Colima lo siguiente: (año 1879) Al margen: No. 241 al C. Gobernador del Estado. Presente.

Con fecha 23 de junio pasado (1896) la Srita. Senorina Mercedes Zamora dice a la Secretaría de esta Cámara lo siguiente: “En el mes de junio del año pasado, recibí aviso de que el Estado de Colima ya no podía subvencionar como con tan buena voluntad lo había hecho hasta entonces, para la continuación de mis estudios en esta capital.

«Senorina» Merced Zamora, falleció de angiocolitis supurada el 21 de abril de 1922 a las 21:00 horas, soltera, de 26 años de edad, originaria y vecina de este lugar. Fue sepultada en lugar distinguido en el Panteón Municipal de Colima.

 

PROFRA. RAFAELA SUÁREZ

En el libro de bautizos No. 27, correspondiente a los años de 1832 – 1833 que se encuentra bajo resguardo en el Archivo Parroquial del Sagrario Diocesano de Colima (Beaterio), está asentada un acta que a la letra dice:

Al Centro: En la ciudad de Colima a los 24 días del mes de marzo de 1832. Yo el Pbro. D. Teodoro Mendoza, Teniente de Cura de esta partido Exsorcie, puse santo óleo, bauticé solemnemente y puse sagrado crisma a una infanta de dos días de nacida en la Plaza Nueva a quien puse por nombre María Rafaela Victoriana hija legítima de José Cruz Suárez y Juana Solórzano.

Rafaela Suárez Solórzano, siendo niña recibió el conocimiento de las primeras letras a través de doña Francisca Valencia, esposa del prestigiado maestro don Pedro Rodríguez Aguilar, hombre observador y perspicaz, descubrió a la pequeña Rafaela y no tuvo el menor empacho para decir: Esta niña está llamada a ser una gran profesora.

Durante el tiempo que la profesora Rafaela Suárez Solórzano estuvo al frente de la Escuela Normal de Señoritas, se recibieron 23 alumnas, teniendo la suerte y el honor la señorita Juana Ursúa de haber sido la primera que recibió el título de Preceptora de Segundo Orden de manos de tan insigne maestra.

Sirvió al magisterio 52 años, 28 de ellos en la dirección de la Escuela Normal de México. Se jubiló en 1907 y el gobierno le concedió una pensión vitalicia. Murió en 1910.

Ese día, en señal de duelo, maestros y alumnos interrumpieron sus clases.

 

GREGORIO TORRES QUINTERO

Gregorio Torres Quintero nació en Colima en 1865 Sus padres fueron Ramón Torres e Ignacia Quintero de origen humilde. En la misma ciudad cursó su instrucción primaria en una escuela llamada «Del Progreso». Desde entonces se distinguió por sus dotes y aplicación, reflejadas en sus buenas calificaciones. El 2 de marzo de 1883, después de haber hecho los estudios pedagógicos en el Liceo de Varones del Estado, sustentó el examen profesional respectivo, donde fue aprobado

por unanimidad: preceptor de primer orden. El título correspondiente se le expidió el día 20 del mismo mes de marzo.

El profesor Gregorio Torres Quintero se hizo cargo en 1904 de la Jefatura de Instrucción Primaria y Normal en la Secretaría de Instrucción Pública y alternó sus actividades con las misiones que le encargaría el gobierno, de realizar estudios pedagógicos en Estados Unidos, Europa y Asia.

Ejerció gran influencia en la reforma de la educación pública mediante el desempeño de sus cargos oficiales, así como por la publicación de dos periódicos pedagógicos: La educación moderna y la educación contemporánea y por la redacción de cartillas para uso de los maestros.

Se distinguió por su famosa cátedra de historia patria en la Escuela Nacional de Maestros.

Enseñó, además, geografía general, y geografía de México, cosmografía, metodologías especiales y algunas otras materias. Fue autor de un libro de texto para la enseñanza de la lectura-escritura basado en la onomatopeya y la fonética, seguido mucho tiempo en México y en Hispanoamérica.

Tradujo algunas obras de urbanidad, de moral, de teoría científica y pedagógica, de los mejores autores ingleses y franceses de su época. Escribió, entre otras obras, Patria mexicana, Mitos y leyendas aztecas, Cuentos colimotes; pero su obra mayor fue sin duda la Historia de la independencia mexicana.

Murió en enero de 1934 en la ciudad de México. Sus restos fueron sepultados en el lote de los maestros del Panteón de Dolores. Ha sido declarado Benemérito del estado de Colima e hijo predilecto.

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