LOS APUNTES DE HOY

Por José Rodríguez Negrete

 

Urbano ¿Y los Paraderos Oficiales?

No cabe duda que el transporte urbano en el estado de Colima es uno de los negocios menos remunerativo y de los más conflictivos para trabajarlo, especialmente porque el concesionario se tiene que enfrentar a todas las autoridades del estado para poder prestar un servicio totalmente regular, sin utilidades y con la crítica generalizada en contra.

Sin embargo es un servicio que se tiene que prestar, en donde dejas el hígado por no abandonar el supuesto negocio, para demostrarle a las autoridades que si pueden aunque tengas que navegar contra la corriente y arriesgar tu patrimonio, especialmente por los altos costo del combustible, refacciones, intereses, la mala calidad de las unidades, del empedrado filoso que te destruye las llantas y las muelles. Entonces, de donde van a salir las utilidades.

Y por si fuera poco, la FEC que no hace otra cosa que buscar beneficio para los jóvenes,  que los alumnos paguen el 50% y de ser posible que no paguen; las autoridades de Movilidad buscan también pararse el cuello y buscan que las personas de tercera edad paguen la mitad y que los discapacitados cubran también el boleto a la mitad. O sea, no es mala la idea, pero tampoco es buena para los concesionarios, porque no hay negocio extraordinario. Al contrario, todo mundo cree que el propietario de un camión se está haciendo rico fantasiosamente.

Todavía recuerdo que unos integrantes de un partido político local, lucharon en el tiempo de la maestra Griselda Álvarez, queriendo demostrar que era negocio trabajar un camión, y que las tarifas de los camiones tendrían que ser más bajas; logrando que el gobierno estatal les concesionaran varias unidades para calarle, que al final se repartieron y crearon una sola ruta propia para trabajarla y demostrar que si era negocio y ándale, tuvieron que venderlas porque se dieron cuenta que no era negocio. Corrieron y despareció esa ruta.

Esa es la verdadera situación de los camioneros del servicio urbano del estado de Colima, no solo de la zona conurbada de Colima-Villa de Álvarez. Es decir tienen miedo pedir un aumento en el pasaje porque saben que toda la ciudadanía se les va a poner en contra, diciendo que prestan un servicio malo, que los camiones no sirven, que las rutas no pasan, que los choferes están prietos, feos y no se bañan y no merecen un aumento por mínimo que sea.

Aquí si pelean los activistas, pero cuando se trata de un aumento salarial muy bajo, nadie saca la cara, se molestan porque eso no ajusta ni para pagar el transporte, pero todo mundo se queda callado, hasta algunos sindicatos obreros.

El año pasado por ejemplo las autoridades autorizaron dos pesos que para estas alturas ya no cubre las necesidades más prioritarias del servicio; Movilidad se comprometió a construir los famosos paraderos oficiales, que en estos momentos están destruidos y no prestan el servicio que necesitan los usuarios, por el sol o la lluvia; pero en fin, todo mundo anda despistado, llevando agua a su molino y buscando la manera de hacer obras de relumbrón.

Vamos a ver qué cara ponen las autoridades cuando los camioneros pidan un incremento por lo menos de un peso, como ocurrió ya en Guadalajara, sobre todo por los altos costos del combustible o de plano se habrá de parar el servicio por falta de dinero para comprar más unidades, vamos a ver qué pasa. Soida…

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