Presidente electo

Los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación validaron este miércoles la elección presidencial  y, por tanto, fue declarado presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

Los magistrados del TEPJF, a través de su presidenta, Janine Otálora, señalaron que López Obrador cumple con los requisitos legales para convertirse en el sucesor de Enrique Peña Nieto, por lo que, en sesión solemne, le extendieron al tabasqueño su constancia de mayoría.

Andrés Manuel López Obrador se convertirá a partir del próximo 1 de diciembre en el presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos número 65 en la historia del país.

Transcurrieron un mes y siete días para que resultara electo presidente el ex jefe de Gobierno de la ciudad de México, en una  sesión que, a diferencia del 2006 y el 2012, se efectuó sin mayores contratiempos, cuya elección, por primera vez en la historia, no se anuló ni una sola de las más de 156 mil casillas que se instalaron en territorio nacional.

En este última jornada cívica electoral la participación ciudadana fue del 63.4 por ciento de la lista nominal de electores, pues las 156 mil 792 casillas que se instalaron en todo el territorio nacional, recibieron 56.6 millones de sufragios.

Hay que recordar que gracias a la reforma política electoral de 2014, el nuevo presidente  tomará posesión el 1 de diciembre de 2018, pero terminará su encargo el 30 de septiembre de 2024, es decir, estará dos meses menos en el cargo que sus antecesores, pero a  partir de 2024 éstos tomarán protesta el 1 de octubre y dejarán el cargo el 30 de septiembre.

La intención de cambiar el tiempo de mandato de los presidentes fue acortar el periodo de transición (que de suyo es positivo y congruente), que actualmente es de 5 meses (de la elección en julio a la toma de protesta en diciembre), lo que provoca un “conflicto de autoridad”.

Oficialmente ya es presidente electo Andrés Manuel, sólo falta que tome protesta el 1 de diciembre y se le coloque la banda presidencial para que comience a gobernar, a cumplir promesas y a dar resultados porque, dicho coloquialmente, no es lo mismo torear que ver los toros desde la barrera.

 

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