Hablemos de…

Origen del actual Himno Nacional

Por Rafael Tortajada

Miguel Lerdo de Tejada, Ministro de Fomento y Colonización, con la anuencia del presidente  de la República lanzó una convocatoria el 12 de noviembre de 1853 para invitar a los poetas y músicos en general para que presentaran trabajos tendientes a la creación de un nuevo himno nacional mexicano pero, hagamos un poco de historia al respecto.

Algunos Himnos Nacionales han surgido al calor de la Unidad Nacional o en el Fragor de la Batalla. Otros, han sido el resultado de encendidas composiciones con el fin de estimular el amor y la lealtad a la patria. Durante el siglo XIX transcurrieron más de treinta años entre convocatorias, pruebas y rectificaciones para acceder a nuestro actual Himno Nacional Mexicano.

Fue en 1821, cuando se elaboró la primera composición del Himno Nacional, suscrita por José Torrescano. Dicha composición nunca alcanzó el grado de Institucionalidad ni logró la aceptación de la sociedad civil mexicana, pues hacía poco tiempo que había concluido la lucha armada Independentista y ya salía a la luz un Himno que, por regla general, caracteriza a las naciones cuando ya son libres del yugo opresor.

En julio de 1849, se publicó una nueva convocatoria, misma que estuvo a cargo de la Academia de San Juan de Letrán, con el objeto de obtener un Himno Nacional Mexicano que manifestara las aspiraciones y el sentido patriótico de los mexicanos.

Como respuesta a dicha convocatoria, se inscribieron treinta composiciones, de las que, después de concienzudo análisis, sólo fueron elegidas dos. Una era del estadounidense Andrew Davies Bradburn, y la segunda correspondía a un poeta llamado Félix María Escalante.

La musicalización de la primera obra literaria estuvo a cargo del austriaco Henry Hertz, siendo presentado como Himno Nacional Mexicano en noviembre de 1850 en la ciudad de Guadalajara, pero por segunda ocasión, tampoco contó con la aprobación del pueblo de México.

Un tercer intento, que también fracasó y que la historia lo registra, se refiere a una composición presentada por un poeta de origen cubano llamado Juan Miguel Lozada, corriendo a cargo de su musicalización Carlos Boscha, compositor europeo, siendo probable que su fracaso haya sido a que era una obra literaria – musical dedicada al Presidente de la República José Joaquín Herrera.

En esa misma década de 1850, se realizaron cuatro intentos más por darle a México un Himno Nacional. Dos de ellos fueron composiciones del italiano Antonio Barilli, la primera estrenada el 8 de septiembre y la segunda el 26 de julio de 1851.

En este mismo año se presentó la tercera, siendo una obra escrita por el húngaro Max Maretzek y la cuarta fue la del italiano Ignacio Pellegrini que se estrenó el 22 de abril de 1853, resultando todas ellas rechazadas por el pueblo de México.

Ante esas negativas del pueblo mexicano por aceptar un Himno que no llenaba su espíritu nacionalista, el Ministro de Fomento y Colonización, don Miguel Lerdo de Tejada, con la anuencia del Presidente de la República lanzó, el 12 de noviembre de 1853, una nueva convocatoria, cuya parte medular decía: … que deseando que hubiese un canto verdaderamente patriótico había tenido a bien acordar a que se convocara a un certamen, ofreciendo un premio, según su mérito, a la mejor composición una vez escogida ésta y que a su vez sea adoptada por el Supremo Gobierno para que sea constantemente el Himno Nacional.

El jurado calificador lo integraron los escritores José Bernardo Couto, Manuel Carpio y José Joaquín Pesado, quienes declararon que encontraban de mayor mérito la que amparaba un tema titulado «Volemos al combate, a la venganza, y el que niegue su pecho a la esperanza, hunda en el polvo la cobarde frente».

El tema anterior, correspondía a la composición del poeta Francisco González Bocanegra, originario de San Luis Potosí, a quien así se le distinguió como ganador del certamen,

surgiendo aquí la siguiente anécdota:

… su prometida, María Guadalupe González del Pino, lo había encerrado en una de las habitaciones de su casa, asegurándole que sólo le abriría la puerta hasta que le entregara la letra del Himno que se había propuesto escribir …

En este certamen, la musicalización ganadora fue la de Juan Boltesini, misma que no fue aceptada por el pueblo mexicano que cada día se volvía más exigente, por lo que tuvo que lanzarse una nueva convocatoria para ponerle música al poema de González Bocanegra.

En 1854, el Ministro Lerdo de Tejada nombró una comisión integrada por: José Antonio Gómez, Agustín Balderas y Tomás León para que se encargaran de clasificar las quince composiciones musicales recibidas y ese jurado calificador otorgó el primer lugar a la composición que tenía por epígrafe «Dios y Libertad» y las iniciales J.N.

De inmediato se publicó un aviso en los medios de difusión solicitando al autor se identificara y, poco después, se informó que el autor de esa cortina musical era el músico catalán Jaime Nunó, director de bandas militares.

El 15 de septiembre de 1854, la Junta Cívica comunicó que a las 19:00 horas, se cantaría el Himno Nacional Mexicano en el Teatro Santa Anna, mismo que poco tiempo más tarde se le cambiaría el nombre por Teatro Nacional.

La interpretación estaría a cargo de una compañía de ópera italiana que se encontraba en México y que estaba dirigida por el maestro Juan Boltesini. El Himno lo interpretarían el tenor Lorenzo Salvi y la soprano Claudia Florenti.

El día señalado para la interpretación, el presidente Santa Anna no se presentó, ya que no estaba conforme con el resultado del certamen, puesto que el texto del Himno no incluía los suficientes halagos a su persona. Las pasiones políticas de la época ya habían surgido entre Liberales y Conservadores, mismas que hicieron que se relegara todo lo que se había credo durante el gobierno de Santa Anna, incluyendo, desde luego el Himno Nacional.

El 5 de mayo de 1862, cuando las tropas del Ejército de Oriente que comandaba el general Ignacio Zaragoza, se cubrieron de gloria luchando en puebla contra los invasores franceses, en el fragor de la batalla se empezó a cantar el nuevo Himno Nacional, canto que enardeció los ánimos y el patriotismo de los mexicanos, dando como resultado el triunfo sobre las huestes extrajeras, hechos que ampliamente nos son conocidos.

A partir de esa fecha su canto ha sido oficial en todas las ceremonias que, para tal fin, se estipula en el Diario Oficial de la Federación en la Ley sobre la Bandera, el Escudo y el Himno Nacional, que especifican el uso y las características de los símbolos patrios.

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