Cañones antigranizo

Cuidar la siembra de fenómenos naturales, es una de las principales preocupaciones de los agricultores. Son situaciones que no siempre se pueden predecir y, por ello, se han buscado diversas alternativas para proteger la cosecha.

Aunque no siempre son las más adecuadas y eficientes, pues un ejemplo de ello son los cañones antigranizo creados con el fin de que el pedrisco se convierta en una simple lluvia. Éstos han sido utilizados en algunas entidades federativas para prevenir las lluvias acompañadas de piedras de hielo que pudieran dañar las cosechas. Sin embargo, su utilidad ha sido cuestionada, pues no está científicamente comprobado que en realidad logren su objetivo.

A finales del siglo XIX, en Austria, el científico italiano Combicci emitió la primera hipótesis de que las partículas de humo proyectadas por los generadores de ondas Ionizantes podrían servir de núcleo de condensación de nube para formar gotitas.

Hace una semana, el  Congreso del Estado exhortó  a Semarnat, Profepa, Conagua, CEA, Seder e Imades, sancionar la utilización de cualquier técnica que modifique el régimen de lluvias, granizo o agua nieve. Pero la prohibición debe partir en definir si de verdad se lleva esa práctica y quiénes son las autoridades competentes.

Cabe recordar que el 22 de noviembre de 2016 se publicó en el Periódico Oficial del Estado el Decreto que creó la Ley para la Mitigación y Adaptación ante los Efectos del Cambio Climático, que prohíbe la dispersión de nubes, donde uno de sus objetivos es impulsar políticas públicas para la investigación científica y tecnológica, para la modificación de patrones hidrometeorológicos.

Primero se deben conocer las causas, para atacar las consecuencias, es decir, investigar para si en los hechos se da esta práctica, presumiblemente por los productores de la zona de Cuauhtémoc, amén en que, cabe reiterar, no está comprobado que se cristalice el objetivo.

Para ejemplificar, Fernando García, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, dijo “… pensar que los cañones antigranizo sirvan para detener grandes precipitaciones, es un mito, un acto de fe. Hay quienes se oponen a que se sigan usando, como los académicos de la Universidad de Guadalajara y San Luis Potosí, y en  Chihuahua se convencieron de que no son viables”.

Así que hay que trabajar, primero, si se da en la entidad esa práctica, y luego, si los cañones antigranizo inhiben la lluvia.

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