En la columna

Por Manuel Sánchez de la Madrid

 

Nació para ser Modelo

Cuando candidato a la Presidencia de la República, Miguel de la Madrid Hurtado, me platicó que el escultor Juan Olaguíbel le había regalado una copia fiel de La Diana Cazadora de su autoría y me preguntó que si yo creía que la maestra Griselda Álvarez se pudiera interesar por ubicarla en un pedestal igual al que la soporta en el centro de una glorieta en el circuito interior de la Ciudad de México.

Sin consultarlo con la gobernadora, le respondí que siendo ella una mujer culta con toda seguridad aceptaría el regalo y se comprometería a construirle una base y una glorieta igual a la que tiene actualmente, que respetando a la original, pero cambiada de ubicación.

Pasaron los años y en una ocasión el tema volvió a tratarse, me dijo el ex presidente colimense que cuando fue titular del Ejecutivo nacional Don Manuel Ávila Camacho, que fue quien la mandó hacer, fue presionado por su señora esposa (la de Ávila Camacho), que le pidió cubrieran de la hermosa estatua sus partes nobles y así se hizo.

Le colocaron de bronce una especie de rústico sostén y algo como pañal. Así duró muchos años, hasta que, cuando fue presidente Don Luis Echeverría, se retiró la obra de arte para llevarla a los talleres de su autor, que es el mismo que esculpió el monumento al Rey de Colimán a la entrada de nuestra ciudad capital.

Diana la Cazadora fue llevada al taller de donde había salido desnuda y Olaguíbel le comentó a Don Miguel que, al quitar los remaches, habían quedado daños difíciles de ocultar, se dañó el bronce, así que pidió autorización y la usó como modelo para cubrirla de yeso y volver a fundir en dicho metal una nueva, que es la que está en el lugar que referí líneas arriba.

La Flechadora de las Estrellas del Norte, que así se llama y no La Diana Cazadora, lució muchos años en la avenida Reforma de la Ciudad de México, fue reparada y Olaguíbel compró como metal, por kilos, la original, que la regaló a su pueblo natal cerca de la ciudad de Guanajuato.

Don Miguel me contó esa historia y retomó el tema cuando ya no era presidente de México, me dijo que si Colima regalaba el flete para traerla y si  le hacían una base igual a la que tiene en la capital del país, la regalaba. Le comenté a Alfonso Rolón Michel, que fue alcalde de 1994 a 1997 y aceptó el reto, de ahí que tengan en La Villa su estatua.

Tuve la oportunidad de conocer a Elvia Martínez Verdayes, nacida el 22 de mayo de 1923, me retó a decirle que quién era y atiné la respuesta, “…la modelo de Olaguíbel para esculpir La Flechadora de las Estrellas del Norte, le dije…” y me volvió a interrogar: ¿Pero no sabe que fui modelo dos veces? Sí, le contesté, “posó usted para el monumento en que se conmemora a la Expropiación Petrolera, que está en la glorieta en la Avenida Reforma, muy cerca del lugar en donde está su otra estatua. En las dos luce preciosa, dotada de muy buenas formas…”

Ella – Elvia Martínez Verdayes-, ya muy anciana, pero dueña de un orgullo y acrisolada personalidad y seguridad, comentó: “…sí, Dios me hizo bonita. Nunca modelé desnuda, sólo una vez sin el atuendo de arriba y ante la presencia de mi Madre. Ella vio el modelo antes de ser fundida y dijo “…ni eres tan bonita”, y dibujó una muy simpática sonrisa.

No sé si viva, de esto no hacen muchos años, quizás tres o cuatro. Conservo en mi cada vez más deteriorada memoria lo que antes de este párrafo relato como si hubiera ocurrido ayer, no todos los días tiene uno la oportunidad de conocer a una modelo que inspiró a un artista que le hizo a la capital del país dos íconos que son orgullo de quienes la habitan.

Ahí están, una de bronce, un personaje de la mitología griega y la otra en piedra, en granito, es México, es su riqueza, como bien escribiera Ramón López Velarde en su hermosa “Suave Patria”, “…el Niño Dios te escrituró un establo / y los veneros de petróleo el diablo…”

A sus más de noventa años, la viuda de Don Jorge Díaz Serrano aún era bonita.

Por lo menos existen quince copias que están ubicadas en diferentes ciudades del país, es una obra simbólica de un gran artista mexicano.

 

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