Hablemos de …

Agia Sofía

Por Rafael Tortajada

La historia se inicia cuando Jesús muere en la cruz y toda las comunidades cristianas se dispersaron por el mundo conocido, para evadir la persecución de que eran objeto por parte del imperio romano se juntaban en casas particulares y hasta se asegura que también lo hacían en catacumbas que les servían a la vez para sepultar a sus muertos emparedándolos.

Hasta después de los primeros 100 años del cristianismo fue cuando los cristianos empezaron a llamarles santos a aquellos creyentes que se habían distinguido por su bondad hacia sus semejantes, o sea que aún no se llegaba a las ceremonias fastuosas que ahora se celebran cuando alguien es canonizado.

Al inicio del siglo IV, Constantino tuvo dificultades con Majencio disputándose el poder único sobre el imperio romano; Elena conocida como santa que a la vez era la mamá de Constantino le aconsejó que se acercara a la comunidad cristiana en solicitud de auxilio para engrosar su ejército y enfrentársele al de su oponente que ya mencionamos de donde saldría el amo único de Roma.

Los cristianos aceptaron puesto que era mucha la estimación que se le tenía a Santa Elena pero, le pusieron como condición que si triunfaban cesara la persecución religiosa que había en contra de ellos, ya tenían 300 años sufriéndola. Llegó el momento de la batalla que se llevó a cabo al norte de Roma en el puente Mildiu y dice la leyenda que la cruz refulgente que observó Constantino en el cielo antes del encuentro fue definitivo para el triunfo que obtuvo sobre su rival. A partir de entonces no solamente dejaron de perseguir a los cristianos, el emperador fue más allá y nombró al cristianismo Religión Oficial de Estado.

La ciudad que antiguamente se llamaba Bizancio fue escogida por Constantino para que fuera la consentida de sus metrópolis y ordenó el saqueo de muchas ciudades más de donde se llevaban los más preciados tesoros para embellecer ésta que él bautizó con su propio nombre y a partir de ese momento se llamó Constantinopla. Esta es el orgullo del Estrecho del Bósforo y que además es la única ciudad del mundo que se encuentra en dos continentes, una de ellas, la mayor parte está en Asia la cual tiene como frontera natural el Estrecho que acabamos de mencionar y del otro lado lo que ya es la parte europea forma el conjunto total de esa hermosa ciudad que se ensanchó hacia ese espacio para poder cobrar peaje a los barcos que pasan frente a ella rumbo al Mar Negro.

En un principio los lugares donde se reunían los cristianos se llamaban basílicas, y tenían formas diversas casi siempre alargadas, llegando el caso en que los mismos mercados eran adaptados para tal fin. Tiempo después y para mayor gloria de Dios el emperador decidió construir el más grande de los templos cristianos y que fue planificado sobre una superficie de 18 mil metros cuadrados; Antemios e Isidoro fueron los personajes encargados de su construcción; se debe aclarar que ya no era el mismo emperador quien ordenó, ahora se llamaba Justiniano.

Cuando ya se llevaba construido bastante de la cimentación y los primeros muros, estalló una revuelta por cuestión de impuestos y actuando como lo hacían los gobiernos de antes, enviaron el ejército a sofocar esa inconformidad y mataron más o menos 50 mil personas que quedaron en aumento de las ruinas que ya era la catedral que se llamaría Agia Sofía.

Estos dos personajes que se mencionan en el párrafo anterior no eran especialistas en construir, sin embargo se echaron a cuestas la responsabilidad de llevar a cabo los cálculos e iniciaron esa empresa hasta entonces desconocida empezando por calcular unos arcos demasiado gruesos pero que tenían la esperanza de que soportara el enorme peso del techo. La parte final debía ser rematada con una cúpula y esto fue lo que ocasionó el mayor problema ya que los constructores la calcularon semiplana por lo tanto la fuerza con la que presionaba hacia los lados empezaron a vencer los contrafuertes que ya se habían construido previendo ese problema. Temiendo que las paredes fueran a colapsarse, volvieron a su proyecto original y calcularon una cúpula más elevada con lo que se resolvió el problema.

Con lo que no contaron es que Constantinopla se encuentra en un lugar donde con frecuencia suceden sismos y precisamente sucedió lo que ya se temía, un sismo echó abajo toda la cúpula y quedó aquello en ruinas. Se debe considerar que el tiempo en que aquella tremenda mole fue construida fue récord, utilizaron tan sólo 5 años y 6 meses, se teme que esa haya sido también la razón de su destrucción.

Para entonces ya habían muerto los primeros constructores y le encargaron que terminara el proyecto de la cúpula a Antemios el joven, este era sobrino del anterior que ya hemos mencionado; desde un principio se echó a cuestas la labor de que la cúpula debía ser más alta para que ejerciera menos peso sobre las columnas y así lo hizo, en poco tiempo lució esplendoroso para el mundo cristiano la más fastuosa de las catedrales conocida como Santa Sofía.

En algunos otros lugares del mediterráneo se construyeron otros templos que fueron dignos rivales de Santa Sofía y lamentablemente ésta quedó casi en el olvido. Llega el 19 de mayo de 1453 y los turcos al mando del sultán Emir de los creyentes de la época conquistó la orgullosa Constantinopla y aquel hermoso templo dedicado a Santa Sofía que fue el orgullo de la cristiandad sufrió las serias consecuencias de un cambio estructural y arquitectónico por parte de los nuevos amos de esa tierra. (Aclaro, la toma de Constantinopla por los turcos de 1453 fue muy importante puesto que ahí se termina una época de la historia que fue la Edad Media y se inician los tiempos modernos).

Dentro de las modificaciones que le imprimieron el cambio radical a la famosa catedral fue que se mandaron construir 4 minaretes.

La mezquita fue construida modificando la catedral en su parte interna, durante el reinado del decimocuarto sultán otomano, Ahmet I, entre 1603-1617. Es la mezquita más grande y fastuosa de Estambul.  (Su actual nombre)

Fue construida por el discípulo del arquitecto Mimar Sinan, Mehmet Aga. Su construcción, fue iniciada en 1609 y finalizada en 1616. La mezquita fue construida junto con una madersa, escuela coránica, un asilo, un centro comercial de artesanía, un «kervansaray», alojamiento para camellos, una fuente y un «külliye», complejo socio-religioso.

El sultán Ahmet subió al trono a los catorce años y gobernó con gran aceptación popular hasta los veintiocho; falleció, supuestamente de cáncer, unas cuantas semanas después de inaugurar la mezquita. Está enterrado en el «külliye» de su propia mezquita, en un mausoleo que construyeron más tarde.

El arquitecto de la mezquita, Mehmet Aga recibió el apodo de «Sedefkar», el marquetero.

El lugar elegido para la construcción de la mezquita fue el centro de la ciudad, antiguo emplazamiento de un hipódromo romano. Uno de los motivos de elegir esta zona fue porque estaba cerca del palacio de Topkapi.

El cuidado que mostraron al elegir el lugar es un reflejo del posterior esmero que pusieron en escoger los materiales de construcción y en la decoración de la mezquita. Los 21.043 azulejos usados en su construcción fueron hechos en los talleres del palacio; las alfombras de cientos de metros cuadrados fueron tejidas en los telares imperiales y los cristales de las lámparas de aceite fueron traídas del extranjero.

Santa Elena hizo algunos viajes a Jerusalén y llevaba con ella un gran séquito de personas entre los que iban arquitectos, pintores, etc, etc., por lo tanto, tuvo tiempo de construir durante su camino algunos pequeños templos que servían de refugio a la vez para que ahí pernoctaran peregrinos que iban en visita del santo sepulcro y se defendieran de la multitud de asaltantes que había por los caminos.

Para que se tenga una idea exacta de la altura de la catedral hoy Mezquita de que hablamos, en su interior le cabe perfectamente la estatua de La Libertad que existe en la bahía de Nueva York con todo y brazo y antorcha.

Actualmente sirve de asiento a un museo de grandes dimensiones llamado Topkapi. Esto es a grandes razgos la historia sintetizada del esfuerzo que se inició con la lucha de los cristianos a favor de Constantino, de la fe que tuvieron en Santa Elena que se convirtió y fue un baluarte insustituible.

Es además mencionar la lucha enorme entre diversos pueblos que iban destruyendo algunas civilizaciones para construir sobre sus ruinas según sus propias costumbres y como ya se comentó antes, fue tan fuerte el impacto histórico de lo que se ha llamado como la Toma de Constantinopla por los Turcos que ahí muere una parte de la historia y nace otra de las cuatro en que está dividida para su estudio la historia universal que conocemos. Actualmente y desde la toma de la Bastilla que inició la Revolución Francesa en 1789 vivimos en la época contemporánea.

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