Reflexiones de vida

Eduardo Lomelí G.

 

Cuerpo y alma un don más

Dios se encontraba haciendo el cuerpo humano, al término de su creación dijo.

-Tu alma y tú piel está limpia de impurezas mundanas, es una maravillosa creación que yo te regalo, aunque es cierto que el no volverá a mí, tendrás como obligación el mantenerlo limpio y hermoso-. Decía Dios, aquella creación preguntaba desconcertada.

-¿Pero cómo lo aré señor para que no se ensucie?

-Te daré los medios, y los pasos a seguir para mantenerla en perfecto estado. Lo que te he  regalado, solo tendrás que tener la precaución de asearle a diario, ser cuidadoso de las impurezas, no marchites tu cuerpo con la deshonrosa impureza mundana, de los malos hábitos, el vergonzoso apetito carnal, limpia tu piel con agua, jabón y estropajo, dentro de tu cuerpo depositaré una alma la cual tendrás que darle un aseo diferente.

Alimenta tu alma con actos honrosos y mucho cariño, para darte ejemplo de estos talentos depositados en tu cuerpo, encontraras en tus camino metales que tendrás que analizar, los diferentes tipos de metales que en tu vida encontrarás, con el tiempo se enmohecerán, con el correr de los años todas las armaduras oxidaran, y al paso de los días, todos los metales se deterioraran  por el uso, más no la cubierta que se encuentre dentro de ellos.

Yo te he creado de diferente manera, tu piel, es como los robustos árboles de este paraíso,  marchitarán, pero dentro de la gran bondad de mi creación te he dado las herramientas para que aunque marchito permanezcas limpio, tus adentros solo dependerán de tus propios cuidados, cuida que no se ensucien, a tu alrededor encontraras los actos que podrían hacer que se manche, pero tu evitaras el contacto de esas impurezas.

He puesto en tu piel y contará, con la renovación de células nuevas que sustituirán las viejas y muertas. Ellas serán reemplazadas para mantener una tersura maravillosa, cuida de tus adentros, alma y corazón, tu eres la propia célula que los mantendrá intactos, orden divina el cuerpo mundano, al mundo pertenece y dentro de él se quedará, pero será templo que evitaré por medio del espíritu, respétalo y mantenlo limpio, el alma regresará a mí porque soy yo mismo y es norma de vida regresarla como se te entregó-.

Aquel cuerpo con gran emoción aceptaba el convenio del creador, prometiendo conservarlo en buen estado por dentro y por fuera.

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