Hablemos de …

Macedonio Alcalá

Por Rafael Tortajada

Este personaje que con el tiempo desarrolló sus aptitudes musicales, nació en la ciudad de Oaxaca en septiembre de 1831. Como se comenta, tenía vocación musical tuvo facilidad para ejecutar el violín, el piano, el chelo, la viola; esto lo convirtió en un músico de grandes cualidades que lo exaltaron en la ejecución de los instrumentos mencionados, su principal instrumento fue el violín y precisamente por su maestría en éste, era muy solicitado para que tocara en iglesias, bailes populares y reuniones sociales.

Su dedicación hacia el estudio de la música se vio ampliamente recompensada con una beca que el estado de Oaxaca le otorgó y en esa forma, pudo continuar sus estudios en la ciudad de México. Una vez que concluyó dichos estudios que se consideró ya independiente para regresar a su natal Oaxaca, tuvo la fortuna de ser admitido como miembro de la Orquesta Filarmónica de Santa Cecilia.

Esta orquesta tenía la especialidad de que sólo interpretaba composiciones de músicos locales, por esa razón, sólo tenían presencia en su Estado natal; el personaje de nuestro escrito se hizo acreedor a que en poco tiempo después de ingresar a la filarmónica mencionada tuvo la suerte de que lo nombraran Director de la Banda de Música del Estado de Oaxaca.

No se sabe porque razón y ya estando en mejor situación social y económica, abandonó la orquesta mencionada y se fue a vivir a un poblado solitario que se encuentra en el centro de un valle llamado Yanhuitlán, en esa población contrajo matrimonio con Petronila Palacios originaria de ese lugar.

Es curioso que siendo reconocido como un músico consumado, no tuvo oportunidades de ganar lo suficiente en su profesión para mantener a su familia; este descalabro lo llevó a una depresión y al alcoholismo.

En su afán de regenerarse intentó regresar a Oaxaca pero contrajo una enfermedad, sus hermanos se negaron a ayudarle pero los miembros de la orquesta Santa Cecilia, esos sí lo auxiliaron desde luego con médico, medicinas y cualquier otro tipo de ayuda para su subsistencia; entre los músicos existía un grado de reconocimiento a este excompañero.

Curiosamente y cuando se encontraba en una convalecencia, llegaron hasta su domicilio una delegación de indígenas del poblado de Tlacolula y le llevaban una pequeña cantidad de dinero -creo que 16 pesos-, rogándole que compusiera un vals para honrar a la virgen María que era la patrona de esa población. A pesar de su convalecencia trabajó arduamente en el encargo que le hicieron y cuando ocurrieron a recoger la composición y quisieron oírla les dijo que lamentablemente tenía su violín empeñado y que no podía tocarla, se llevaron el pentagrama y la música fue un gran éxito desde el momento en que fue interpretada en público y que la mayoría de los asistentes quedaron complacidos.

Después tuvo un modesto empleo como profesor de música seguramente de las hijas del dueño de la hacienda de La Concepción y no pudo más con su enfermedad y murió donde nació, en la ciudad de Oaxaca a los 37 años de edad y en la miseria.

Tiempo después de su muerte uno de sus hermanos publicó la música que él había compuesto pero lo que hoy se dice le “pirateó” el nombre pero los indígenas de Tlacolula protestaron demostrando que el original había sido compuesto por Macedonio Alcalá.

Más o menos en 1928 hicieron una revisión de sus méritos y debo decir que, en la Ciudad de Oaxaca se construyó un hermosísimo teatro que fue bautizado con el nombre del general Mier, cuyos méritos fueron haber sido el mejor artillero que tuvo el general Morelos en la lucha por la Independencia y que cuando se consumó todo el movimiento armado y que Iturbide fue fusilado, éste cayó en la depresión y un buen día fue a la tumba de Iturbide y frente a ella se suicidó. Esos fueron los méritos por los cuales tenía su nombre el teatro de la ciudad pero, cuando se hizo la revisión de méritos las autoridades de Oaxaca conjuntamente con la sociedad, le cambiaron el nombre a dicho teatro y desde entonces se llama Macedonio Alcalá; el vals que él compuso se le tituló “Dios Nunca Muere” y los oaxaqueños lo escuchan con tanto respeto que lo consideran su himno y siempre se ponen de pié al escucharlo como si fuera el himno Nacional.

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